La Sombra Y La Luz

EL REGALO QUE NUNCA OLVIDO

CAPITULO 5
El segundo día en la calle se volvió aún más cruel. El sol salió con fuerza, quemando su piel mojada y agravando el dolor en el hígado. Maria se sentó en el mismo banco del parque, con los labios resecos y la vista borrosa. No tenía fuerzas para caminar, no tenía dinero para comprar comida ni agua. Pensó que ese sería su fin: morir sola en un parque, olvidada por sus hijos biológicos, esperando a un hijo adoptivo que tal vez nunca volvería.
Mientras miraba al suelo, vio las sombras de dos personas acercándose. Levantó la cabeza con esfuerzo y se encontró con los ojos de un hombre alto, de cabello oscuro y ojos azules que le resultaban familiares. Al lado de él, una mujer bonita y elegante con una sonrisa compasiva.
El hombre se detuvo, se quedó inmóvil por un momento, luego su rostro se llenó de lágrimas.
—Mamá... —susurró, con voz rota. —Es realmente tú...
Maria se quedó sin aliento. Reconoció esos ojos azules: eran los de Tomas. Su hijo adoptivo, el que se había ido a España con una beca, el que le había prometido que volvería.
—Tomi... —murmuró, con lágrimas en los ojos. —Tuve miedo de no verte nunca más...
Tomas se arrodilló frente a ella y la abrazó con fuerza, cuidando de no hacerle daño. —Lo siento, mamá. Llegué tarde. Pero aquí estoy. Nunca te olvidé.
La mujer al lado de Tomas se agachó y dijo con voz suave: —Soy Elena, la esposa de Tomas. Mucho gusto, señora Maria.
Maria miró a Elena y sonrió con esfuerzo. —Mucho gusto, hija.
Tomas se levantó y la ayudó a ponerse de pie. —Mamá, estás en malas condiciones. Vamos al hospital de inmediato.
—No, Tomi —respondió Maria. —No tengo dinero para el hospital. Y no quiero ser una carga para ti.
—No hables de eso —dijo Tomas, con firmeza. —Tú nunca fuiste una carga. Tu me diste un hogar, una educación, un futuro. Ahora es mi turno de cuidarte.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.