La teoría de lo inevitable ( La teoría del invierno 2)

Prólogo.

Había recorrido toda la ciudad en busca de Justin. Había mirado en los bares a los que solíamos ir, había llamado a todos sus amigos cercanos, incluso me había presentado en casa, de su hermana pequeña y de sus padres. Nadie le había visto en los últimos tres días.

Tampoco respondía al teléfono.

Emma y Adam me habían acompañado la mayor parte del tiempo, mientras en mi cabeza se repetía la misma frase, una y otra vez...

«Si vas a decirme que te arrepientes de lo que pasó, prefiero no estar aquí para que el dolor me consuma por dentro. Pensaba que, ante todo, éramos amigos».

Me sentía culpable, debí haberle dicho tantas cosas. Ahora Justin se había marchado, y yo me sentía vacía, como si una parte indisoluble de mí se hubiera perdido para siempre. Miré por la ventana de mi habitación, preguntándome si había hecho mal en no contarle la verdad.

Si algo había aprendido en estos últimos meses, es que la verdad, siempre llegaba demasiado tarde.




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