Anna.
Justin caminó en silencio hasta el refugio, al que llegamos bien entrada la noche. El pedazo de papel amarillento y arrugado me quemaba como el fuego en la mano.
Cuando Justin entró en la habitación a dejar sus cosas, aproveché para abrirlo y releerlo de nuevo.
Esta noche besarás al amor de tu vida.
Necesitaba respuestas, pero el chico, se había cerrado por completo a esclarecer el asunto, por lo que opté por no insistir. Me recosté en el sofá agotada, mientras miraba por la ventana los copos de nieve caer, era un espectáculo maravilloso que serviría para distraerme, al menos, durante un rato.
Pasó bastante tiempo y Justin no había salido de la habitación, era más que evidente que estaba evitándome.
Opté por entrar a darme una ducha, si necesitaba su espacio, esta noche dormiría en el sofá.
El agua caliente me relajó. Cerré los ojos y permanecí bajo el agua varios minutos simplemente, sintiendo el calor y el vapor.
—Tenemos que hablar.
Grité cuando la voz de Justin sonó al otro lado de la ducha. Agradecí que hubiese una cortina entre nosotros.
—¡Joder, me has asustado!
—No estoy aquí para espiarte mientras te duchas Anna, solo necesitaba...
Justin guardó silencio. Podía observar su figura oscura a través de la cortina, el chico caminaba de un lado al otro del baño, nervioso.
—Justin, ¿podríamos hablar cuando salga de aquí? Esta situación es un tanto incómoda.
—No, necesito que lo hablemos ahora.
—Está bien, te escucho.
—Yo...
—¿Por qué estáis reunidos en el baño?.
Asomé la cabeza a través de la cortina y observé a Justin mirando con el ceño fruncido hacia la pequeña ventana, ahora abierta.
Un zorro rojo nos sonreía mostrando sus dientes, mientras balanceaba su cola peluda de un lado a otro.
—¿El zorro ha hablado? —pregunté.
—Eso parece —respondió Justin confuso.
—Bueno, ¿vais a dejarme entrar o debo pasar la noche fuera con la que está cayendo? —exclamó el animal.
Ante nuestro silencio, el zorro dio un salto al interior del baño y permaneció junto a Justin.
—Si vienes a hacernos alguna prueba, espera en el salón, estoy desnuda —me quejé.
El zorro me observó y luego miró a Justin.
—No he venido a haceros una prueba. Soy Aether, el espíritu guardián del Valle me envía Askrim. Estoy aquí para ayudaros.
—¿Quién es Askrim? ¿Y ayudarnos a qué, exactamente? —preguntó Justin, cruzándose de brazos.
—Askrim es otra guardiana del Valle, conoce a Emma, y basta de charlas, estoy hambriento.
Ante nuestra atónita mirada, el pequeño zorro salió del baño en dirección a la cocina.
—Lo que me faltaba por ver, un zorro parlante —exclamó Justin con una sonrisa.
—Respecto a lo de antes... —comencé.
El sonido de un plato estrellándose contra el suelo, me sobresaltó.
—Ya hablaremos de eso en otra ocasión, será mejor que vaya a vigilar a nuestro nuevo inquilino, antes de que tengamos que cenar en el suelo.
Observé a Justin desaparecer del baño y suspiré. Parecía como si el universo se empeñase en generarnos malentendidos y situaciones tensas, en bucle.
Cuando salí, no pude evitar reírme ante la situación surrealista que tenía frente a mí.
Justin intentaba apartar la cena de las fauces hambrientas de Aether, mientras que este, usaba su pequeño tamaño para intentar meter su hocico entre los brazos de Justin, y comerse nuestra cena.
—Hola Anna —me saludó el zorrito. Yo sonreí.
Justin me observó durante unos segundos, en los que finalmente el animal logró dar alcance a la comida.
—Mierda —se quejó Justin.
—Por algo dicen que los zorros somos astutos —exclamó Aether con una sonrisa.
—Tú en realidad estás aquí para robarnos la comida —bromeé.
—Eso es solo un daño colateral —respondió el pequeño animal, dando buena cuenta de nuestra cena.
Me senté en el sofá y Justin me imitó.
—¿Crees que podría hacerme un abrigo con su piel? —susurró Justin en tono divertido.
—Te he oído humano. Si intentas tocarme, me transformaré en una viuda negra y te picaré en el lugar, del que tanto te gusta presumir.
—Retiro lo dicho, menuda amenaza —exclamó Justin con ironía.
Observamos a Aether merendarse nuestra cena, cuando el zorro estuvo satisfecho, saltó sobre mí y se acurrucó en mi regazo. Le acaricié y el cerró los ojos, satisfecho.
—Ahora tendré que compartir mi cena con este bicho —susurró Justin. —No me jodas.
Aether abrió un ojo.
—Da gracias a que sólo sea la cena.
—¿Qué has querido decir? —preguntó Justin molesto.
El zorro le ignoró.
A la mañana siguiente...
La nieve se había disuelto, lo que nos facilitó bastante el camino. Justin y Aether habían estado discutiendo sobre tomar un atajo, que nos llevaría directamente al lugar, en donde se encontraban las parejas que hubiesen logrado completar la primera parte del trayecto.
Esperaba con todas mis fuerzas, que Emma y el rarito estuviesen allí.
—Ya te lo he repetido —exclamó el zorro, con suma tranquilidad. — Si escogemos el atajo más al suroeste, tendréis que enfrentaros a Milltob, es un espíritu burlón que no os aconsejo conocer, tiene métodos poco éticos de poner pruebas a los competidores... sin embargo, si tomamos el atajo más hacia el norte, puede que Valenka, nos deje pasar sin demasiado drama.
—Más al norte entonces —espeté.
—¿De nuevo tomando decisiones unilaterales Annita?
—Está claro que no piensas con claridad.
—¿Tan si quiera piensa? —rio Aether.
—El complot contra mi persona os durará poco —exclamó Justin molesto.
—¿Ah sí? —le reté.
—Pues sí —dijo Justin, pasándome el brazo por los hombros. —Tengo planeado su asesinato cuando la competición termine.
—Buena suerte intentando asesinar a un inmortal —rio Aether entre dientes.