Estaba terminando de desayunar. Aún no estaba lista, pero tenía tiempo para arreglarme; eran las diez de la mañana. Fui a mi cuarto y ahí comenzó la crisis inevitable.
¿Qué me iba a poner?
Era una entrevista de trabajo, claramente debía ir formal… pero ¿qué tan formal? Cuando empecé a trabajar en la revista, solo llevé mi solicitud y poco después ya estaba contratada. No hubo entrevistas, no hubo dudas, y ya sabía exactamente qué iba a hacer. Esta vez era distinto. Todo se sentía distinto.
Opté por un vestido rojo, apenas por encima de las rodillas, con mangas. Me puse medias negras y botines del mismo color. Lo complementé con una chaqueta de cuero negra. Ondulé mi cabello castaño y añadí un poco de maquillaje. Lucía formal, sin exagerar. Ni demasiado ni muy poco. Un punto medio que esperaba funcionara para lo que fuera que me esperara.
Tomé un bolso negro donde guardé las llaves, algo de dinero y mi cámara. No pensaba usarla, pero se me ocurrió que quizá podrían pedirme una muestra de mi trabajo. En una carpeta acomodé mi currículum junto con otros papeles, además de algunas fotografías que había tomado. Tal vez eso me ayudaría a ganar puntos extra.
Conduje hasta la dirección que me habían dado el día anterior. La persona con la que hablé nunca me dijo su nombre, y ese detalle no ayudaba a calmar mis nervios. Al llegar, noté que el edificio era grande, aunque no pasaba de los tres pisos. No tenía ningún letrero que indicara qué lugar era. Recordé entonces que me habían dicho que, al entrar, debía ir hasta la puerta del fondo del pasillo.
Caminé observando el lugar. No era lujoso, pero tampoco se veía descuidado. Las paredes eran de un verde apagado, las puertas laterales de madera clara. El piso estaba cubierto por un azulejo oscuro que hacía resaltar todo a la vista. Cuando llegué a la última puerta, toqué tres veces.
—Pase —escuché del otro lado.
Giré el pomo y entré. Del otro lado del escritorio había un hombre sentado, que se levantó apenas me vio.
—Usted debe ser Jade Steele —dijo mientras estrechaba su mano con la mía.
—La misma —sonreí.
Algo en él me transmitió tranquilidad. Tal vez era la confirmación de que el empleo era real y no una broma, como por un momento llegué a pensar.
—Mi nombre es Christian Brown. Soy el manager y dueño de la banda Of Dream —dijo con orgullo, señalándome la silla frente a su escritorio.
—¿Banda? —pregunté, sorprendida, mientras tomaba asiento.
—Sí. ¿No leyó bien sobre el puesto?
Volvió a sentarse, observándome con atención.
Estaba segura de que en ese pequeño anuncio del periódico no había leído nada sobre una banda.
—En el anuncio solo aparecían los requisitos —respondí, tratando de recordar si estaba equivocada. Debí haber traído el periódico.
Abrió los ojos como platos. Buscó en uno de los cajones y sacó un periódico idéntico al que yo había comprado. Fue directamente a la sección de empleos y comprobó lo mismo que yo.
—Tiene razón —admitió al fin, dejando el periódico a un lado—. Pero, por lo que veo, eso no quitó su interés en el trabajo.
Me observó.
Lo miré con atención. Parecía tener poco más de cuarenta años. Su cabello castaño oscuro tenía algunas canas casi imperceptibles, y sus ojos café claro resaltaban con facilidad.
—En realidad no —respondí—. Me causó curiosidad que no hubiera demasiada información.
Reí un poco. Él no pudo evitar sonreír también.
—Y bien, señorita Steele, ¿trae algo que la respalde como fotógrafa? ¿Algún currículum, carta de recomendación o algo similar?
—Por favor, llámeme Jade —dije—. Y sí, aquí encontrará lo que necesita, junto con una muestra de mi trabajo.
Le extendí la carpeta. La tomó y comenzó a revisar hoja por hoja.
—¿Trabajó para la revista For You? —preguntó sorprendido, deteniéndose en una página.
—Sí. Yo me encargaba de las fotografías; otra compañera tomaba las notas.
Asintió mientras seguía observando.
—Tengo entendido que el pago en ese tipo de empresas es muy bueno, señorita… —hizo una pausa— Jade.
—Lo es —respondí—, pero no me sentía cómoda cubriendo ese tipo de eventos.
Sonreí.
—Sus fotos son muy buenas. Siéndole sincero, de las mejores que he visto. ¿Tiene más?
—En físico no, pero tengo algunas en mi cuenta. El nombre está en la parte inferior de las fotografías.
Pareció anotarlo antes de continuar.
—Cumple perfectamente con lo que estamos buscando, Jade. Necesitamos a alguien que cubra las sesiones de los chicos, las fotos para su nuevo álbum y parte de los conciertos que realizarán. En realidad, necesitamos a alguien que pueda cubrir eso… y más. ¿Qué me dice? ¿Acepta?
Me observó, esperando mi respuesta.
Una banda. Fotografías, conciertos, sesiones. Empezar de nuevo.
Estaba preparada, sí, pero los nervios seguían ahí. Aun así, necesitaba el trabajo, y algo en ese puesto —en ese lugar— me decía que debía quedarme y darlo todo.
—Acepto, señor Brown —respondí, regalándole una de mis mejores sonrisas.
—Por favor, díme Christian —sonrió.
No pude evitar que mi sonrisa creciera aún más.
Acababa de conseguir un nuevo trabajo, y no podía estar más feliz por ello.
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Editado: 20.01.2026