La Teoría de Tenerte

Capítulo 4

Después de aceptar el trabajo, Christian continuó haciéndome las preguntas reglamentarias que la compañía pedía a cada empleado nuevo. Quedamos en que volvería al día siguiente para firmar el contrato, conocer mi sueldo y presentarme oficialmente a los chicos de la banda.

Me contó poco sobre ellos. Of Dream estaba conformada por cinco chicos, todos de la misma edad: veintiséis años, igual que yo. Su música estaba enfocada en jóvenes, aunque, según Christian, su mayor público eran las chicas.

Solo tenían un álbum, con el que se dieron a conocer y realizaron algunas giras. Sin embargo, llevaban un año y medio sin lanzar música nueva, por lo que ahora estaban en el proceso de componer y volver a posicionarse antes de ser olvidados.

No escuché su música. Según Christian, eran muy buenos y lo comprobaría cuando empezara a trabajar con ellos.

Mi celular vibró apenas me adentré en el auto para volver a casa. Era Jacob. Contesté de inmediato.

—Hola, Jacob —respondí animada.

—Hola, Jade. ¿Cómo estás?

—Muy bien, ya conseguí empleo —dije casi chillando de emoción.

—¿En serio? ¡Me da mucho gusto, Jade! Te llamaba para informarte que ya te depositaron tu liquidación. Además, la empresa quedó hoy en enviarte un regalo a tu casa por tu tiempo con nosotros. Ya me contarás después qué fue.

Escuché que alguien lo llamaba al fondo.

—Jade, tengo que colgar. Solo quería avisarte. Te llamo luego.

—Gracias, Jacob —respondí antes de que la llamada se cortara.

Conduje de regreso a casa. Pensé en llamar a Kate, mi mejor amiga, para invitarla a festejar, pero recordé que no habría nadie para recibir el “regalo” de la empresa. Tal vez sería mejor invitarla a celebrar en casa.

Apenas estacioné el auto, noté que de una camioneta de envíos bajaba un chico revisando algo en una pequeña libreta. Supuse que verificaba la dirección. Bajé del auto y caminé hacia la entrada cuando él me llamó.

—¡Disculpe! Señorita, tengo un paquete para usted —dijo acercándose mientras acomodaba la gorra que cubría su cabello—. ¿Es usted la señorita Jade Steele?

—Sí, soy yo.

Asintió.

—¿Podría firmar aquí, por favor?

Me entregó una pluma y señaló el espacio donde debía firmar. Después bajó una caja de gran tamaño. Yo esperaba algo pequeño, alguna de esas cajas promocionales que la revista regalaba tanto.

Le pedí que dejara el paquete cerca de la entrada. No me sentía capaz de cargarlo sola; se veía pesado. Le agradecí y le di una propina por la ayuda antes de que se fuera.

Al entrar, encontré a Thor jugando con su pelota en una esquina. Me acerqué al paquete y lo abrí. Dentro había una nota agradeciendo mi tiempo en la empresa. Con algo de esfuerzo, saqué otra caja.

Una caja dentro de otra caja.

No tardé en sorprenderme. Era un plotter. En la empresa había uno, aunque rara vez tenía motivos para usarlo; las fotos casi siempre se quedaban en digital hasta que se imprimía la revista completa. Solo lo usaba cuando alguna imagen realmente merecía existir en físico.

Volví a mirar dentro de la caja grande y aún había otra más. Definitivamente se habían lucido. Dentro encontré una pequeña mochila de una marca perteneciente a uno de los mejores diseñadores de Nueva York y uno de esos perfumes que la empresa solía regalar por cubrir sus eventos.

Llevé el plotter a la habitación que usaba como estudio. Lo saqué de su caja y, poco después, lo tenía conectado y listo para usarse. Por fin, ese cuarto parecía un verdadero estudio. Pensé que no solo me beneficiaría a mí; tal vez Kate también podría usarlo para sus planos y proyectos. Ella es arquitecta, y estaba segura de que le gustaría la idea.

Eso me recordó llamarla. No tardé en convencerla; encantada aceptó venir, y así podríamos ponernos al día con todo lo que había pasado esa semana.

Menos de quince minutos después, tocó la puerta. Abrí y le di paso.

—Ya estoy aquí. Cuéntamelo todo —dijo mientras entraba, dejando su bolso en el sillón y caminando directo a la cocina. Lo de siempre.

Thor, al verla, se lanzó a sus piernas. Ella lo acarició y juntos siguieron rumbo a su destino glotón.

—Acepté el trabajo —solté de golpe, hablando hacia la cocina.

—¡Qué gusto, Jade! ¿Y qué tal? ¿Qué es lo que tendrás que hacer en ese trabajo tan misterioso? —preguntó, dándole un mordisco a una manzana que había sacado del refrigerador.

—Es una banda. Seré la fotógrafa de una banda.

Se quedó inmóvil, con la manzana a medio camino.

—¿Estás segura de estar ahí?

Su sorpresa era evidente. Ella, más que nadie, conocía mi historia.

—Es hora de dejar el pasado atrás —dije, desviando la mirada—. La revista me mandó un regalo.

—¿Y qué fue?

Objetivo logrado. Sin responder, la tomé de la mano y la llevé a mi ahora estudio. Señalé el objeto.

—¿Un plotter? —dijo sorprendida—. ¿Sabes lo carísimos que son?

Pasó la mano observando cada detalle.

—Sí que te quieren en ese lugar, amiga.

Suspiré.

—Lo sé… pero ya era hora de un cambio.

Me quedé viéndola mientras examinaba los botones y funciones.

—Cuéntame de la banda —dijo de pronto, sentándose en una silla junto al escritorio—. ¿Cómo se llama? ¿Están guapos? ¿Son buenos?

—Se llama Of Dream. Y lo demás no lo sé —reí—. Solo me dijeron que son cinco chicos y de nuestra edad.

Me miró con una sonrisa burlona.

—Espero que eso no te termine intimidando —rió—. Cinco chicos y solo una chica no suena muy bien.

Me sonrojé y ella soltó una carcajada.

—¡Kate! —la regañé, intentando no reír—. Los conoceré mañana y nada de lo que dices va a pasar.

Rodó los ojos.

—Si tú lo dices.

—Ahora cuéntame tú —le dije, tomando asiento frente a ella—. ¿Cómo vas?

Así pasamos el resto de la tarde. Comimos, hablamos, reímos. Cuando cayó la noche, se fue a su departamento. Yo me cambié, me quité el maquillaje y me fui a la cama, pensando en todo lo que Kate me había dicho.




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