La Teoría de Tenerte

Capítulo 15

Al fin era sábado.

Ayer había pasado prácticamente todo el día en la disquera creando. Tenía mucho tiempo sin trabajar con logos en la computadora y, en realidad, quería renovar mis tarjetas de presentación. Empecé como siempre: con un boceto en mi pequeña libreta de apuntes. Algo minimalista. Llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero en la revista nunca tenía espacio para mí, y ahora, con algunos ratos libres, podía aprovecharlos.

Así se fue el día. Entre líneas, formas y colores, logré sacar varias opciones que terminaron gustándome bastante.

Durante esos ratos, los chicos estuvieron bajando a verme… claro, con alguna excepción.

Según me contó Martin, esta semana había sido muy productiva para ellos: ya estaban terminando la sexta de las diez canciones que planeaban sacar. Me invitó a escuchar cómo grababan las voces, pero me escudé diciendo que estaba ocupada y que luego iría. Aunque quisiera, sabía que a Mason le molestaba que estuviera ahí. Mejor así.

Hoy planeaba continuar trabajando en bocetos. Se me había ocurrido crear algo especial para los chicos: fotografías para las carátulas de cada canción del álbum. Pero para eso necesitaba escuchar su música, dejar que las canciones me hablaran, imaginar desde ahí las imágenes.

Podía esperar un poco más. No quería presionarlos. Si estaban tan productivos como Martin decía, seguramente la próxima semana ya las tendrían listas.

Después de desayunar, me di una ducha rápida. Me puse unos jeans verde militar, una blusa negra holgada y una chamarra de mezclilla. Rice ligeramente mi cabello y apliqué un poco de maquillaje.

Quería regresar temprano a casa. Planeaba dedicarle el día a Thor y darle un baño antes de que cubriera toda la casa con su pelaje.

Antes de salir, tomé la sudadera que Mason me había prestado. Ya estaba lavada. No podía quedármela… y mucho menos ahora que mi relación con él sería únicamente profesional. Tomé mis llaves y salí.

Al llegar a la disquera, fui directo a mi oficina y dejé la sudadera sobre el escritorio. Apenas lo viera, se la entregaría.

—Hola, Jade. ¿Cómo vas? —preguntó Christian entrando.

—Hola, Christian. Bien. Como verás, ya están las fotos en la cuenta y creo que están teniendo muy buen alcance —sonreí, mirándolo.

—Lo sé. No sé cómo lo haces, pero desde que estás aquí todo ha fluido muy bien con los chicos —dijo, claramente feliz. Lo noté en el brillo de sus ojos—. Hasta las peleas se detuvieron —rió mientras tomaba asiento.

—¿Te parece? Yo siento que a veces las provoco —reí, y él me siguió.

—Si lo dices por Mason… —me miró con una sonrisa—. Debe estar estresado. Pero no lo malinterpretes, es buen chico. Solo que la presión del disco lo tiene en otro lado. Además… —tomó la sudadera— estoy seguro de que no le daría una prenda a alguien que no soporta.

Levantó una ceja. Yo bajé la cabeza riendo.

—Me la prestó —enfatizé— el día que salí al hospital —recordé—. Quiero devolvérsela, pero no creo que sea buena idea entregársela personalmente.

—¿Y qué harás? —preguntó, revisando la etiqueta.

Lo miré con cara de cachorro triste. Él negó la cabeza.

—Oh no… es mejor que se la entregues tú. Sería extraño de mi parte —hizo una mueca.

—Por favor. Dile que va de mi parte y que ya está lavada —dije, usando mi mejor voz de convencimiento.

—No sé ni por qué me meto —echó la cabeza hacia atrás exagerando—. Ya me debes una —me señaló antes de salir con la sudadera.

—Gracias —dije fuerte, esperando que me escuchara por el pasillo, y volví a reír.

Un rato después apagué la computadora y salí de la oficina. Los chicos no bajaron a verme en todo el día. Me pareció extraño, pero lo dejé pasar. Cuando pasé por la oficina de Christian, caminé más lento.

—Ya está hecho —escuché que dijo.

Le agradecí con una sonrisa y me despedí.

Al salir, caminé hacia mi auto. Escuché murmullos detrás de mí, pero los ignoré.

—¡Oye!

Me giré cuando alguien tocó mi hombro bruscamente con un dedo. Era una chica que no conocía, pero sostenía la sudadera de Mason.

—Para tu información, Mason es mi —enfatizó— novio.

—¿Te conozco? —pregunté frunciendo el ceño. Entonces lo vi a él detrás, sujetándola, como si evitara que se me echara encima.

—Ya te lo dije. Soy su novia. Lucía. Así que ahórrate acercarte a él.

—Lo siento, pero si buscas pelear con alguien, hazlo con tu —enfatizé como ella— novio.

Continué caminando hacia mi auto. Antes de entrar, volví a mirarla.

—Por cierto, soy Jade. Mucho gusto —sonreí falsamente y me subí.

Nunca me ha gustado estar en medio de peleas. Pero tampoco me voy a quedar callada. Desde que trabajo con la banda, este tipo de situaciones se estaban volviendo demasiado frecuentes.

Conduje dejando atrás a Mason junto a su novia, que no se veía nada feliz. Seguramente Christian le entregó la prenda frente a ella. No podía juzgarlo; él había cumplido con su parte.

El resto del día, como prometí, fue para Thor. Lo llevé a jugar al parque y después le di un baño.

Más tarde, me quedé dormida en la sala. No había descansado bien esos días y mi cuerpo finalmente lo pidió.




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