La Teoría de Tenerte

Capítulo 17

La semana estaba llegando a su fin. Había avanzado muchísimo con todas las carátulas: las tomé en distintos lugares —el parque, la heladería, el centro comercial, el cine e incluso el estudio—. Solo quedaba editarlas. La elección final fue de todo el grupo; incluso Mason participó.

Habíamos hablado muy poco. Sabía que yo misma había puesto distancia, pero aun así extrañaba hablar con él como aquel día en que estuvo conmigo. Contarle cómo iba superando todo, compartirle ideas… y quién mejor que él para acompañarme en esas fotos, si al final, él había escrito las canciones.

Me detuve en un local para comprar café. La noche anterior me había quedado despierta hasta tarde, pasando horas eligiendo la fecha del vuelo a Arizona. Aún tenía demasiadas cosas por hacer, entre ellas, encontrar un vestido.

Salí apenas me entregaron el café, conduje hasta la disquera y pronto estaba caminando hacia mi oficina.

Comencé a editar las carátulas, ajustándolas al tamaño del disco. Casi cuatro horas después, había terminado. Solo faltaba enviarlas al patrocinador, quien se encargaría de preparar todo el material.

Con el trabajo listo, decidí salir a buscar el vestido. Días antes había invitado a Rosa y a Kate a acompañarme a la boda. Solo Kate aceptó; Rosa decía que tenía demasiados eventos que cubrir y lo entendí. Además, se ofreció a cuidar a Thor. Antes de salir, llamé a Kate.

—Hola, Jade. ¿Cómo vas? —respondió.

—Hola. Me preguntaba si tenías tiempo para salir a comer —dije mientras jugaba con el bolígrafo sobre el escritorio.

—Esta vez voy a quedarte mal —dijo con tono dramático, haciéndome reír—. Me atrasé con mil proyectos y necesito terminar. Lo siento, amiga.

—Lo entiendo, no te preocupes. Saldré a buscar el vestido para la boda. Espero que ya estés lista para esa noche —dije, emocionada.

—Ya tengo un pie ahí —rió—. Te llamo cuando salga y me cuentas cómo es.

Acepté y colgué. Me tocaría ir sola a buscar ese vestido.

—¡Jade! ¿Vienes a comer con nosotros? —preguntó Frank, con los chicos detrás de él.

Ya había dicho que no una vez, así que no podía negarme otra. El vestido podía esperar unas horas; mi hambre, no.

—Claro, los sigo en mi auto —respondí.

—Yo me voy contigo —dijo Martin, pasándose a mi lado—. Mason no es tan buen conductor —murmuró, haciéndome reír.

—Veamos cómo manejas, Jade —se unió Logan, dejando a Mason solo con Frank y Nathan.

—¿Ya se van? —Christian asomó la cabeza desde su oficina.

—Vamos a comer, ¿vienes? —preguntó Nathan.

—¿Quién maneja? —dijo, dudoso.

—Iremos en mi auto y en el de Jade —habló por fin Mason.

—Voy con Jade —dijo Christian, saliendo por completo de su oficina, mientras Mason rodaba los ojos y el resto reía.

Ya había ido en el auto con Mason antes y no recordaba que manejara mal… o tal vez no presté atención.

Caminamos hacia el estacionamiento. Logan se sentó de copiloto y me indicó el lugar. Lo conocía; algunas veces había ido ahí con Kate.

—Clara diferencia entre Mason y tú —comentó Christian mientras estacionaba frente al restaurante.

—Hasta llegamos antes —añadió Martin, buscando con la mirada el auto de Mason.

—Mejor bajemos y escojamos mesa en lugar de compararnos —dije sonriendo mientras descendía del auto.

Vi cómo el auto de Mason se acercaba y entramos al local.

Pedimos pizza. Mientras esperábamos, Christian habló sobre proyectos futuros, lo que vendría después del lanzamiento del disco.

—Pero bueno, Jade —dijo acomodándose mejor—. Casi no sabemos nada de ti. Por tus datos sé que eres de Arizona. ¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?

—Estoy por cumplir dos años —respondí dando un sorbo a mi bebida—. Decidí venir buscando nuevos aires.

—Sigo sin entender —intervino Frank—. ¿Cómo lograste tanta estabilidad tan rápido? Digo, tienes tu casa, tu carro —señaló hacia afuera.

—Antes de venir tenía algunos ahorros, pero si me preguntas, fue gracias a la revista. El pago era muy bueno y pronto pude comprar el auto y la casa —sonreí—. ¿Y ustedes? ¿Cuánto tiempo llevan tocando juntos?

—Cinco años ya —respondió Nathan.

—Nos conocimos en una pelea, en realidad —dijo Mason asomando una leve sonrisa—. Estábamos en un bar. Yo solo quería más bebida de la barra.

—Y yo solo quería que me dejaran seguir cantando en el karaoke —añadió Martin, encogiéndose de hombros.

—Yo solo pedía que quitaran a Martin del micrófono —soltó Frank. Todos reímos, excepto Martin, que fingió estar ofendido.

—¿Y qué pasó? —pregunté, aún riendo.

—Yo quise sacarlos —dijo Nathan—. Me pagaban por preparar bebidas, no para aguantar borrachos. Ya estaba harto.

—Entonces apareció Logan —continuó Mason—. Estaba más ebrio que todos. Le parecía divertidísimo que nos sacaran… hasta que lo incluyeron en la lista.

—Sin darnos cuenta ya habíamos armado un gran problema —recordó Nathan—. Cuando pensé que los guardias venían a ayudarme, me sacaron junto con ellos.

—Y ya afuera nos hicimos amigos —finalizó Martin, riendo.

Los escuché con una sonrisa tranquila. Por primera vez en días, no me sentía fuera de lugar. Tal vez ese era el comienzo de algo distinto… algo que todavía no entendía del todo, pero que quería seguir descubriendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.