La Teoría de Tenerte

Capítulo 29

Al entrar, nos quedamos un momento en el cóctel de bienvenida. Algunos de mis tíos ya estaban ahí y, sinceramente, la estaba pasando muy bien con ellos.

—Nuestra mesa está cerca de la pista —dijo Kate, acercándose al grupo.

—Tengo entendido que las han puesto junto a tus primos —comentó mi tío Spencer—. Y nosotros, con todos nuestros hermanos y parejas —sonrió, satisfecho.

—Los jóvenes con los jóvenes —añadió mi primo Zack con una sonrisa burlona—, y ustedes… —hizo una pausa dramática— con ustedes —bromeó. Todos reímos.

—Bueno, entonces vayan a dormir, “niños” —respondió mi tío, haciendo comillas con los dedos mientras reía.

—En realidad los tenemos que cuidar, papá —remató Olivia, abrazándolo por un costado.

Él se limitó a rodar los ojos y finalmente nos adentramos al salón.

La decoración era una combinación delicada de distintos tonos de lila y blanco. Algunas personas ya estaban sentadas en sus mesas; la nuestra, en cambio, seguía completamente vacía… por ahora.

Minutos después, los novios hicieron su entrada. Se dirigieron al centro de la pista para bailar por primera vez como esposos, y el murmullo del lugar se transformó en aplausos y sonrisas sinceras.

—Dime si no extrañabas todo esto —dijo Austin a mi lado, mirándome con una sonrisa cómplice.

—Todo esto y más —le respondí, devolviéndole la sonrisa. Me rodeó con un pequeño abrazo.

Si había algo innegable en mi familia era la unión. Y aunque yo había sido quien se alejó, siempre supe que, cuando regresara, todo seguiría ahí. Tal vez no igual… pero sí intacto.

—Vamos, bailemos con los novios —dijo Austin, tomando mi mano.

En la pista, Marco bailaba con mi tía Mary. Cuando me acerqué, me envolvió en un abrazo largo mientras girábamos al ritmo de la música.

—No sabes lo feliz que me hace este momento, Jade —dijo sin soltarme.

—Y a mí me hace feliz verte disfrutarlo —respondí cuando me dio una vuelta—. Muchas felicidades, primo.

Sonrió, pero luego bajó un poco la voz.

—Sé que no es el mejor momento para decirlo —me miró aún sonriendo apenado—, pero Parker está aquí. Espero que no te incomode.

Tal vez esperaba sorpresa, algún gesto. Yo solo sonreí, ocultan con gran audacia mis nervios.

—Lo sé, Marco —miré mis pies—. Estás en tu derecho de invitarlo. Al final, es tu amigo.

Olivia se acercó para bailar con él. Aproveché para darle un breve abrazo y dejarlos solos.

Regresé a mi lugar junto a Austin. Vi a Kate hablando con un chico; por la forma en que él se inclinaba hacia ella, era evidente que estaba coqueteando.

—Bailar con la novia en su boda, hecho —bromeó Austin, haciéndome reír mientras tomábamos asiento.

Seguimos hablando con mis primos sobre trabajos, planes, parejas… al parecer, otra boda no estaba tan lejos.

—Marco y Miranda —escuché desde el micrófono.

Me giré apenas escuche su voz, tensando cada musculo de mi cuerpo.

Ahí estaba Parker.

Mis ojos se abrieron un poco más de lo normal. Vestía un traje completamente negro que, siendo honesta, le quedaba perfecto.

—Esta noche me siento feliz y orgulloso de compartir este momento con ustedes —dijo. Hizo una breve pausa y miró al suelo, pero se recompuso de inmediato—. Cuando me enteré, no dejaba de pensar en la hermosa familia que formarían. Es un honor poder decir estas palabras… y más después de haber dudado por un momento en asistir.

Algunos invitados rieron. Yo removí mi copa entre los dedos.

—Espero que sean muy felices. Sé cuánto se aman y todo lo que han superado juntos —continuó—. Creo que todos aquí buscamos a esa persona con la que tengamos la dicha de pasar el resto de nuestras vidas. Y ustedes —los señaló con su copa— ya la encontraron.

Jugueteé con el borde del cristal.

—A todos nos encantaría vivir un momento como este con la persona indicada —añadió—. Por eso… ¡salud!

Todos alzaron sus copas. Yo bebí un sorbo y dejé la mía sobre la mesa.

Fui directo al baño.

Las palabras seguían rebotando en mi cabeza. Me prometí no preocuparme más por Parker, pero no había considerado lo que provocaría verlo de nuevo.

Apoyé los brazos en el lavabo y respiré hondo, intentando recomponerme.

—¡Jade! Por fin te encuentro —Kate entró apresurada—. Pensé que te habías ido. ¿Estás bien?

Me sobó la espalda mientras yo miraba al suelo.

—¿Crees que sería mejor irme a casa? —pregunté, ignorando su pregunta

—Sabía que era eso —suspiró—. No. Allá afuera hay gente que te quiere y está feliz de verte aquí.

Tomó mi rostro entre sus manos.

—Y no querrás que te vean así.

—Tienes razón —miré mi reflejo—. Estoy aquí para disfrutar. No para lamentarme por él, ¿verdad? —la mire como si buscara aprobación, mientras mis piernas flojas cedían a salir de ahí

Le ofrecí el brazo. Kate lo tomó con una sonrisa triunfal.

—Entonces vamos —dijo, arrastrándome hacia afuera—. A bailar.

Al salir de ahí, mi primer impulso fue mirar alrededor, como si eso me diera tiempo de ventaja por si tenía que volver a esconderme, hasta que regrese a mi mesa, y pude relajarme de nuevo junto a mi familia, así pasó el resto de la noche.

No me crucé con Parker en ningún momento más. Y, curiosamente, dejó de importarme. Algo dentro de mí sabía que ya no estaba ahí… no de la forma en que antes.

Mis pies comenzaron a resentir los tacones, así que los cambié por unas pantuflas que nos habían regalado. La noche era increíble. El alcohol apenas hacía efecto, lo justo para relajarme sin perder el control.

Bailé con mis primos, reí, y conocí al chico con el que Kate había estado hablando. No lo había visto antes, pero resultó ser amigo de Marco y encajaba sorprendentemente bien con ella.

En algún punto, me separé del grupo y caminé hacia el jardín. Había menos gente. Vi una banca vacía y me acerqué.

Saqué mi celular del bolso que Kate me había dado antes de salir. Tenía mensajes de Rosa diciendo que Thor estaba muy bien. Sonreí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.