La Teoría de Tenerte

Capítulo 40

Salí de la ducha y me dediqué a secar mi cabello con calma. Me puse unos jeans negros, una blusa blanca y, encima, una chaqueta de mezclilla. Terminé el atuendo con mis tenis negros y un maquillaje ligero. Cuando el cabello estuvo completamente seco, lo rice para quedar lista.

Hice mi rutina diaria y, al llegar a la oficina, comencé a trabajar.

—¿Se puede? —tocó Christian a la puerta.

Asentí, y detrás de él entró Richard, quien me saludó apenas cruzó el umbral.

—Tenemos bastantes sorpresas que te incluyen, Jade —dijo Christian mientras ambos se acomodaban frente a mi escritorio.

—¿Se puede saber cuáles? —pregunté. Me gustaban las sorpresas, pero no tanto cuando tenían que ver con el trabajo.

—Por el momento solo una —intervino Richard—. Conociendo a este tipo, no revelará las demás.

Christian soltó una risa, aceptando el comentario.

—El tema es este —dijo, visiblemente emocionado—. Richard ayudó a conseguir una presentación para la banda.

Lo dijo tan rápido que tardé un segundo en procesarlo.

—¡Eso es increíble! ¿Cuándo es?

—Este sábado por la noche.

La sonrisa que se había formado en mi rostro se desdibujó, reemplazada por una expresión de preocupación.

—Sé que está fuera de tu horario —añadió al notar mi reacción— y claro que se te pagaría el tiempo extra.

—No es por el dinero —me acomodé en el asiento—. Tengo que cubrir otro trabajo en la tarde.

La presión cayó de golpe sobre mis hombros. No había forma de faltar al concierto de los chicos, pero tampoco podía cancelar con Ethan y los demás. Todo ya estaba planeado.

—¿Estás trabajando de nuevo en la revista? —preguntó Richard.

Christian se quedó en silencio; seguramente ya estaba pensando en cómo cubrir el evento si yo no podía.

—No… en realidad es —me detuve. No podía mencionar a los strippers— para unos amigos de la universidad.

Repetí la misma mentira que había usado Ethan.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó Christian, mirando a Richard—. El evento de la banda tiene que ser cubierto sí o sí.

Se pasó una mano por el cabello, visiblemente tenso.

—No hay nada que pensar —dije, y ambos me miraron—. Este es mi trabajo y no pienso abandonarlo en un momento tan importante.

Les sonreí. El color regresó al rostro de Christian, y eso me confirmó cuánto significaba esto para él… y para los chicos.

Me estaba arriesgando demasiado. No podía fallar en ninguno de los dos eventos, pero solo necesitaba ajustar tiempos. Todo saldría bien. Tenía que hacerlo salir bien.

—Vaya que eres una joya, Jade —Richard se acomodó en su asiento—. Admiro tu entrega.

Agradecí con una sonrisa tímida. Que claro, ocultaba mi terror a quedar mal en ambos eventos

—Te será bien recompensado —añadió Christian—. Hoy llevaré a los chicos a ver el lugar para organizar todo. ¿Vienes con nosotros? Necesitarás conocerlo antes.

—Claro. Déjame terminar unas fotografías pendientes, quizá puedan servir como publicidad.

Asintió con entusiasmo.

—Olvidaba eso, nos falta publicidad. ¿Podrías empezar algo?

—Lo haré ahora mismo y los alcanzo en el lugar.

Si quería terminar a tiempo, tenía que empezar ya.

Se levantaron, y Christian prometió enviarme la dirección por teléfono antes de irse con los chicos.

Me puse a trabajar de inmediato. Usé imágenes del álbum para la promoción, armando algunos bocetos hasta encontrar el que mejor funcionaba. Cuando Christian me pasó la dirección, la incluí junto con la hora del evento. Escuché a los chicos bajar; ya debían estar en camino.

Aún tenía que ajustar algunos detalles, pero el avance era muy bueno.

Continué con las fotografías pendientes, usando ciertos detalles para reforzar la publicidad. Dejé la computadora encendida, tomé mi bolso y salí de la oficina, cerrando detrás de mí. Subí al auto y conduje hasta el lugar. Al llegar, me estacioné detrás de la camioneta de los chicos.

El espacio era enorme. Fácilmente cabían unas quinientas personas.

—¿Es grande, no? —dijo alguien detrás de mí.

Di un pequeño salto.

—Lo siento —rió Logan.

—Lo harán increíble —le sonreí—. ¿Y los demás?

—Allá atrás —señaló, detrás del escenario—. Están viendo los camerinos.

Bajó un poco la voz—. Espero que la gente venga… o al menos que a quienes estén, les guste.

—Estoy segura de que estará lleno —le dije, apoyando una mano en su hombro—. Son tan buenos que los boletos se agotarán apenas salgan a la venta.

Sonrió, devolviéndome el gesto.

Caminamos hacia el escenario. Saqué la cámara pequeña que llevaba en el bolso y comencé a buscar ángulos. Al ser un lugar tan grande, quería capturar todo lo posible.

—Ven, Jade —me llamó Fred—. Necesito mostrarte algo.

Tomó mi mano y caminamos por unas escaleras largas justo al lado del escenario.

—Esto no se ve desde el público, pero es el punto perfecto para grabar.

Estábamos en una especie de cabina elevada, con vista directa al escenario.

—¿Sabes qué es lo mejor? —preguntó, emocionado.

—¿Qué?

—Puedes subir aquí cuando lo necesites. Las cámaras del lugar ya están instaladas. Las revisé y la calidad es excelente.

Eso era un alivio enorme, considerando que ahora tenía un trabajo doble.

—Esto es increíble —pasé una mano por mi cabello mientras observaba—. Solo necesitaré colocar el set de videocámaras a los lados.

Asintió.

—Nuestro trabajo será muy fácil, Jade. —Hizo una pausa—. Espera… ¿no tienes que trabajar con los strippers?

—Sí, pero creo que lo tengo bajo control —o eso espero—. Mañana estarán todos aquí y solo tendré que coordinarme con ellos, esperando que quieran cambiar la hora de la sesión

Nos acercamos al resto, que seguía recorriendo el lugar.

—¡Esto estará increíble! —Martin saltaba de emoción, abriendo los brazos señalando el lugar

Crucé miradas con Mason cuando se colocó a mi lado. Parecía querer evitarme. Después de lo de ayer, seguramente me odiaba.




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