La Teoría de Tenerte

Capítulo 41

Desperté cuando escuché mi celular sonar. Ignoré la primera llamada, pero siguieron insistiendo, así que contesté.

—No vas a creer a quiénes vi… o bueno, no estoy segura, pero son muy parecidos —habló Kate muy rápido.

—Kate, estaba dormida —me quejé—. ¿A quiénes viste?

Dejé el celular sobre mi oreja y acomodé de nuevo mi brazo bajo las cobijas.

—Los strippers. Estoy segura de que eran ellos.

Reí. Ya estaban en la ciudad.

—¿Cómo crees? Ellos están en Arizona. Es imposible que estén en tu edificio —traté de sonar convencida, aunque la risa ya me estaba ganando.

—¡No, Jade! Eran ellos. Besé a uno, por supuesto que los voy a reconocer —volví a reír.

—Bueno, entonces el vino por ti —abrí los ojos. Mi alarma estaba por sonar, pero la apagué; ya estaba despierta.

—Abre la puerta.

Ay, no.

—¿Qué? —de verdad debería darle una copia de las llaves ya.

—Estoy afuera, abre.

Bufé, levantándome de la cama, y salí a abrir sin cortar la llamada. Thor caminó detrás de mí.

—Gracias —sonrió al verme y soltó su teléfono. Traía puesta su ropa deportiva—. Debo darme un baño —dijo, caminando hacia el cuarto que utiliza.

—A ver si entendí —reí por lo bajo—. Saliste a hacer ejercicio, regresaste a tu edificio, viste a los “strippers” —hice comillas al final—, ¿y preferiste venir hasta acá?

—No —negó, ofendida—. También compré el desayuno. —Me entregó una bolsa con la comida— Pero primero me daré un baño.

Apretó mis mejillas y rodé los ojos, sonriendo.

Cuando escuché que terminó, corrí al otro baño y me di una ducha rápida. Al salir, me puse unos jeans negros y un suéter gris delgado; encima, una chamarra verde militar y mis botas color mostaza. Alacié mi cabello y me puse un poco de maquillaje. Todo en tiempo récord. Me sorprendió que Kate aún no estuviera lista, pero era totalmente normal en ella.

Dejé el desayuno sobre la mesa y, al minuto, salió.

—Sabía que dejar algo de ropa en tu casa era una buena idea.

Entrecerré los ojos. Con razón no me había pedido ropa prestada.

—Debo decirte algo —la miré sonriendo—. Los strippers sí eran ellos —reí, dando un sorbo al café.

—¿Y cómo lo sabes? —interrogó, mientras yo me levantaba para servirle el plato a Thor.

—No te lo había contado aún, pero me llamaron en la semana para hacer una sesión —ahora me fulminaba con la mirada—. Me enteré de que estarían en tu edificio, pero… —volví a reír— quería que lo descubrieras por ti misma.

—¡Qué cruel! —rió conmigo—. Casi me da algo de verlos a todos parados en la entrada.

—Pero me salió tan mal que me despertaste antes y ahora estás en mi casa —concordó—Estamos a mano —la señale con un dedo.

Ella negó. Sé que me lo devolverá pronto.

—Eso me recuerda algo —me acomodé en la silla—. ¿Tienes planes para mañana?

Moví las cejas.

—No, hasta ahora. ¿Qué tienes planeado? —ladeó la cabeza.

—Mañana tocan los chicos y me parece un buen plan que me acompañes. ¿Qué dices?

—Cuenta conmigo —dio un sorbo a su café—, pero necesito detalles de todo —Hizo una pausa— No puedo creer que en menos de una semana te pasen tantas cosas.

Reí y empecé a contarle cada detalle.

Luego de terminar, corrí a mi auto. Tenía casi todo listo para mañana. Christian se encargó de que el equipo ya estuviera en el lugar, y mañana temprano estaría instalando todo.

—Buenos días, Jade. ¿Emocionada? —preguntó Christian apenas entré.

—Hola, y no olvidemos que estresada —reí, y él me siguió.

—Si todo sale bien, esto solo será el principio de muchos conciertos, y más con las sorpresas que faltan —dijo con una emoción tan genuina que se contagiaba.

—¿Ya se puede saber cuáles son el resto de las sorpresas? —pregunté, esperanzada.

—No lo creo —sonrió burlón—. Te tocará esperarlas junto al resto.

Hice un puchero.

—Pero solo te diré que será otro gran impulso —guiñó un ojo.

—A mi traducción, eso abre más de mil posibilidades de sorpresas —entrecerré los ojos mientras caminaba hacia mi oficina. Escuché su carcajada detrás de mí.

Al menos espero que esa sorpresa sea verdaderamente buena.

Ya había mucha publicidad en internet con los anuncios que hice. Me encantaba ver mi trabajo reflejado. Comencé con los videos que irían detrás de los chicos mientras tocaban. Era sencillo: con las fotografías de cada carátula las volvería animadas, para que se movieran durante toda la canción.

Miré la hora: dos en punto.

Aún debía verme con los strippers. No debía acostumbrarme a llamarlos abogados, a menos que ellos mismos me lo contaran… o terminaría echando a Ethan de cabeza.

Aunque, pensándolo bien, eso sería bastante divertido.




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