—Bien, chicos, ahora algunas de cada uno —dije, señalando las posiciones.
Obedecieron de inmediato. Íbamos terminando mucho más rápido de lo que había calculado.
—¿No te incomoda tenernos así? —preguntó Oliver, curioso.
Negué entre risas.
—¿En serio? Traen puestos disfraces de Village People. ¿Seguro que yo soy la incómoda?
—¡Ey! Yo los escogí —protestó Dylan, acomodándose el sombrero de vaquero.
—Eres la única chica que no parece nerviosa ni emocionada con nosotros cerca —comentó Ned—. ¿Por qué?
Me encogí de hombros mientras ajustaba el lente.
—Supongo que cuando tu trabajo es fotografiar personas en distintos escenarios… se te van los nervios.
—No tiene sentimientos —bromeó Ethan.
Le di un ligero empujón… pero fallé. Él dio un paso atrás y estuve a punto de caer. A punto, porque me atrapó con rapidez.
—Ahora me debes una —dijo sonriendo, sin soltarme.
Levanté una ceja, desafiante.
—Tú todavía me debes decir qué fue lo que comentaste de mí con los demás.
El color subió directo a su rostro.
—Ya te lo dije —murmuró, evitando mirarme.
Todos lo observaban con sonrisas burlonas.
—¿Seguro? —insistí.
Suspiró.
—Dejémoslo así. Estamos a mano.
Las risas no se hicieron esperar.
—¿Ya terminamos? —preguntó Ned—. Este traje aprieta… donde no debería.
—Sí —reí—. Ya pueden cambiarse.
Todos se fueron al cuarto del fondo mientras yo apagaba las luces y guardaba cuidadosamente las tarjetas de memoria en mi bolso. Dejé el equipo en un rincón; pasaría por todo el lunes.
Miré la hora. Siete treinta. A las ocho comenzaba el concierto de los chicos.
Era momento de irme.
—Estamos listos —dijo Oliver al salir.
Asentí, acomodándome el bolso en el hombro.
—Jade —me llamó Ethan—. Estábamos pensando… quizá podríamos ir a cenar o salir un rato. ¿Puedes?
Todos me miraron, expectantes.
—Me encantaría —empecé—, pero aún tengo trabajo.
Bajaron un poco la mirada.
—Aunque… —añadí tras pensarlo— pueden acompañarme si quieren.
Sus expresiones cambiaron al instante. Espero no arrepentirme después
—¿Acompañarte a tu trabajo? —preguntó Dylan, confundido.
—Trabajo con una banda, Of Dream. Tienen concierto hoy y debo cubrirlo. ¿Qué les parece?
Se miraron entre ellos y asintieron.
—Solo hay un problema —dije—. No traje mi auto. Tendríamos que pedir taxis.
—Rentamos un auto —intervino Ned—. Así que no hay problema.
—¡Entonces vamos! —celebró Dylan—. Veamos qué tan buenos son esos chicos.
Salimos de la casa y subimos al auto. Le di la dirección a Ethan, que arrancó enseguida. Envié un mensaje a Fred avisándole que iba en camino. Respondió casi al instante: “Te espero”.
—¿Llevas mucho tiempo con esa banda? —preguntó Oliver.
—Casi tres meses —respondí mirando por el retrovisor—. Antes trabajaba para la revista For You.
—He oído de ellos —comentó Ned—. Son fuertes en eventos. Pensé que sería buena idea que nos cubrieran cuando nos expandamos.
—Lo hacen muy bien —admití—, aunque no tienen oficinas en Arizona… seguro que lo cubrirían.
Asintió, pensativo.
—¿Es aquí? —preguntó Ethan al llegar.
—Sí. Debo revisar que todo esté bien antes —Saque de mi bolso algunas de las cortesías que Christian me entrego “por si las necesitaba” y se las pase a Dylan antes de bajar del auto — pero los vere adentro
—Perfecto.
—Gracias por traerme chicos
El lugar estaba casi lleno, y por la cantidad de gente afuera, no tardaría en reventar. En el escenario, El equipo ya hacía las pruebas. Miré el celular: menos de diez minutos.
Fui detrás del escenario y encontré a Christian, visiblemente tenso… hasta que me vio.
—¡Jade! —exhaló aliviado—. Pensé que no llegarías.
—Lo siento, se alargó la sesión —dije sacando la cámara—. ¿Los chicos?
—En el camerino —señaló—. Voy a revisar afuera. Nadie me avisó que aquí venden alcohol y quiero evitar desastres.
Asentí y fui al camerino.
—¿Cómo van? —pregunté al entrar.
—Emocionados… y nerviosos —respondió Nathan.
—Lo harán increíble —sonreí—. Pero antes, una foto.
Se juntaron sin protestar.
—Vamos, Jade —dijo Logan—. Que se haga costumbre. Una todos juntos.
Coloqué el temporizador y me situé entre Logan, que rodeó mis hombros, y Mason, cuya mano descansó firme en mi cintura.
—Listo —sonreí—. Voy a dejar todo grabando. Mucha suerte.
Respondieron un “gracias” al unísono.
Preparé las cámaras y luego busqué a los chicos, indicándoles que se colocaran al frente conmigo.
—¡Llegué! —alguien me abrazó por detrás.
Kate.
—Casi no alcanzo —rió.
Abrí los ojos de par en par. En segundos, los strippers estarían a nuestro lado.
—¿Pasa algo? —preguntó, confundida.
—Perdón adelantado —dije en defensa, justo cuando los chicos se acercaban.
Esto… sí que me lo iba a cobrar.
Editado: 31.01.2026