—Se nos ha ocurrido que, como agradecimiento por lo del paquete, podríamos llevarlos al aeropuerto —dijo Kate. Ajá… a los dos, pensé. —¿Verdad? —me miró.
Asentí.
—Se los agradeceríamos mucho —dijo Ethan mirándome. Yo solo le devolví la sonrisa —Pasen —continuó—. Es un desorden, pero ignórenlo.
Los chicos prestaron atención al vernos
—Van a salvarnos de perder el vuelo porque alguien tarda años en terminar de empacar —soltó Dylan, señalando a Ned, que rodó los ojos.
—Esto pasa siempre, solo ignórenlos —añadió Oliver mientras acercaba su maleta a la puerta.
—Los puedo ayudar a empacar —se ofreció Kate.
—Están frente a la chica que hace que todo un apartamento quepa en una maleta —apoyé su idea.
—No es necesario —respondió Ned—. Casi termino.
Señaló su maleta… y el enorme desorden a su alrededor.
—Eso no está ni cerca de estar terminado —dijo Dylan—. Además, allá adentro tienes otra.
Ned lo fulminó con la mirada. Yo sonreí.
—Vamos, Ned —intervino Ethan—. Deja que ella te ayude mientras nosotros bajamos estas maletas.
Tomó la suya y el resto lo siguió.
—Toma —Kate me entregó las llaves y se sentó junto a Ned, que, ahora que lo pensaba, nunca lo había visto nervioso… hasta ese momento.
—¿Puedes caminar? —Ethan me ofreció la mano.
—Solo duele, pero sí —respondí, sonriendo por el gesto—. ¿Crees que podamos hablar abajo?
Miró a los chicos y asintió.
—Ayúdenme con esto, por favor —le entregó su maleta a Oliver—. Yo ayudo a bajar a Jade.
Pasó su brazo por debajo de los míos y comenzamos a bajar.
A este punto, la herida jamás mejoraría si no le daba descanso.
—Dime —me animó Ethan cuando al fin estuvimos abajo, mientras Dylan y Oliver subían por el resto de las maletas.
—No te pude agradecer por lo que hiciste el sábado —miré mi pierna—. Pudo haber sido peor.
Giré la vista hacia las maletas y vi la caja de regalo.
—No es nada —sonrió—. Además, no me dejaron romperle la cara al tipo.
Bufó y solté una risa corta.
—Sigo sin creer que sean abogados —dije, viendo cómo Oliver y Dylan jugaban lanzándose una maleta pequeña.
—Ironías de la vida —respondió. Luego alzó la voz—. ¡Ey! Esa es mía.
Por fin la guardaron en la cajuela.
—Me preguntaba… —volvió a mirarme— ¿cuándo visitarás Arizona? Tal vez podríamos ir a comer o algo… digo, si quieres.
Bajó la mirada, jugando con su pie.
—No lo sé —me sinceré—. Antes de esta vez, no había regresado desde hace dos años, pero tal vez vaya pronto —me encogí de hombros—. Y sí, ten por seguro que te llamaré.
Sonreí.
—Bueno, tienes mi número —respondió—. Estaré pendiente de tu llamada.
—¡Hemos acabado! —gritó Kate bajando junto a Ned, que cargaba sus maletas.
—Has hecho en diez minutos lo que él no pudo en cuatro horas —se burló Oliver.
—¿Listos entonces? —pregunté.
Todos asintieron.
Subimos al auto de Kate y condujimos hasta el aeropuerto. Durante el camino nos contaron varias anécdotas de su trabajo como abogados, porque si, también Kate prometió guardar su secreto, y tampoco pasaron desapercibidos los coqueteos constantes entre ella y Ned.
—Muchas gracias por traernos —dijo Oliver mientras bajaba su maleta.
—No ha sido nada —respondió Kate.
Caminamos con ellos mientras documentaban el equipaje. Poco después, por los parlantes resonó el llamado de su vuelo.
—Bueno, que tengan un buen viaje, chicos —dije mientras me despedía de cada uno—. Y gracias por adelantado.
—Te avisaré cuando lo haya entregado —me dijo Ethan al acercarse.
—Te lo agradecería aún más.
Vi cómo los chicos comenzaban a caminar hacia la zona de abordaje.
—Debo irme —Ethan se acercó y me dio un beso en la mejilla… o más bien en la comisura de los labios—. Adiós, chica fotógrafa.
Sonrió igual que la vez que me tomó la foto en la fiesta y se alejó.
—¡Adiós, policías! —grité.
Giraron riendo y se despidieron con la mano antes de seguir su camino.
—Y no querías venir —susurró Kate a mi lado.
—Tú tienes mucho que contarme de lo que pasó arriba mientras esperábamos —le dije mientras regresábamos a la salida.
—Prepárate —respondió emocionada mientras subía al auto—. Esto será largo.
Y sí, como dijo, así fue.
Al parecer, Ned era mucho más que el chico coqueto del grupo y, según Kate, todo un caballero.
Solo esperaba que no terminara haciendo lo mismo que Ryan…
porque ahora veía a Kate más ilusionada que antes.
Editado: 31.01.2026