—¿Tú qué dices? ¿Se ve mejor? —mostré la herida con una mueca de dolor. Thor pasó de largo, olímpicamente, ignorándome. —¡Gracias por la ayuda! —le grité, soltando una pequeña risa.
Hablar con mi perro y enojarme porque no responde… definitivamente es algo que solo me pasa a mí.
Volví a mirar la cortada. Acababa de bañarme y cambiar la gasa. Si bien ya podía caminar, aún dolía, así que tendría que seguir cuidando de la herida por unos días más.
Con cuidado me puse una falda de tiro alto verde militar, una blusa negra de tirantes y, encima, un suéter gris. Busqué entre mis zapatos y elegí unos botines negros.
Dejé mi cabello al natural, pero tomé dos mechones de cada lado y los sujeté por detrás con una liga.
Ya había llamado al mecánico; pasaría por mi auto al salir del trabajo.
Tomé mi bolso y salí de casa para esperar el taxi. Cuando llegó, subí rumbo a la disquera.
En cuanto entré a la oficina, saqué las memorias del bolso. Aún no las había revisado y necesitaba empezar a trabajar con ellas.
Comencé con los videos. En realidad, no había mucho que editar: la calidad era perfecta. Solo debía ajustar un poco la iluminación y hacer algunos recortes.
—¿Ocupada?
Levanté la vista. Fred estaba apoyado en el marco de la puerta.
—Estoy editando los videos —respondí, alejando un poco la silla del escritorio mientras me estiraba.
—Voy a ir por el equipo que quedó pendiente. ¿Has dejado algo? —entró un poco más a la oficina.
—Creo que no… —lo pensé un segundo—. No he dejado nada ahí.
—Entonces iré —asentí y lo vi salir.
Continué trabajando, aunque una sensación incómoda se instaló en mi pecho. Como si estuviera olvidando algo.
¿Las cámaras? No, ayer las subí al de Kate antes de que el mecánico se lo llevara y las dejé en mi casa.
—No puede ser… —susurré al recordar
Me levanté de golpe, ignorando la punzada en la pierna, y salí casi corriendo para alcanzar a Fred.
Llegué a la salida. Ya no estaba.
—¿Esperas a alguien?
Di un pequeño brinco y de inmediato me quejé por el movimiento.
—Lo siento, lo siento —se apresuró a decir Mason.
Solté una risa corta y asentí.
—Buscaba a Fred, pero creo que ya se fue —miré hacia la calle.
—Ah… —siguió mi mirada—. Ya veo.
Lo miré.
—¿Pasa algo?
—No —respondió rápido—. Todo bien.
Asentí, no muy convencida.
—¿Puedo saber por qué lo buscabas?
—Necesitaba ir a un lugar, pero supongo que esperaré hasta tener mi auto —suspiré.
—No esperes. Yo te llevo —dijo antes de que pudiera girarme.
—¿No estás ocupado? —pregunté.
—Después del concierto, no. Christian dice que tiene más sorpresas, pero no da fechas —jugó con las llaves en su mano—. Entonces… ¿vamos?
Le sonreí.
—Sí… —di un paso y luego me detuve—. No, espera.
—¿Qué? ¿Es una broma? —sonrió, burlón.
—Nada de eso —reí—. Necesito mi bolso y mi celular. Dame un segundo.
Asintió y regresé al interior.
—Jade, ¿podemos hablar?
Christian apareció justo cuando tomaba mi bolso.
—Voy por unas cámaras… ¿es muy urgente? —crucé los dedos mentalmente para que dijera que no.
—¿Fred no se fue ya? —preguntó, confundido.
—Sí —respondí—. Son cámaras que deje en otro lugar.
—¿Necesitas un auto? —me miró—. Escuché que el tuyo no funciona. Puedo prestarte el mío.
Negué.
—No es necesario, gracias. Mason me va a llevar.
—Ya veo la prisa —sonrió, burlón—. No hagas esperar a ese chico, entonces.
Me sonrojé.
—Creo que estás confundido, solo...
—Jade —me interrumpió—, tengo más experiencia en eso que ustedes dos juntos. No me niegues nada. —Hizo un gesto burlón con la mano para que saliera. —Pero eso sí, ¡Te tocará escuchar la sorpresa con todos el jueves!
Entrecerré los ojos.
Genial.
Ahora que por fin iba a saberlo... me iba a tocar esperar.
Editado: 31.01.2026