—¿Entonces no te contó de la sorpresa?
Le había contado todo a Mason. Bueno… casi todo. Omití con cuidado lo que Christian insinuó sobre nosotros dos.
—Según dijo, me enteraré junto a todos el jueves —me encogí de hombros—. Da vuelta aquí.
Señalé la calle y asintió sin decir nada.
—Seguro serán más fotos o entrevistas —comentó.
Tal vez. Con Christian nunca se sabe. Me empiezo a dar cuenta que le encanta el suspenso, pero esta vez sentía que no era algo menor.
—¿Es aquí? —preguntó, disminuyendo la velocidad.
Miré la gran casa.
—Sí, aquí es.
Bajé del auto y él hizo lo mismo, siguiéndome. Busqué las llaves dentro de mi bolso mientras sentía su presencia detrás de mí, atenta.
—¿Tus amigos son cantantes? —preguntó al entrar.
Me detuve apenas un segundo.
—No que yo sepa —reí, forzando naturalidad—. ¿Por qué?
Tomé una de las cámaras y evité mirarlo directamente.
—Entonces… ¿de qué era su sesión?
Oh, no.
—Era… de traje —me apresuré—. Son abogados, necesitaban fotos para publicidad en su despacho.
Soné más segura de lo que me sentía. Aun así, cuando levanté la vista, Mason fruncía ligeramente el ceño.
—¿No sería mejor en una oficina?
—¡Sí! —respondí rápido—. Pero ellos prefirieron aquí y bueno…
Asintió despacio, como si no estuviera del todo convencido. Antes de que pudiera insistir, le entregue una de las cámaras
—¿Me ayudas a subir esto?
Decida a cambiar el tema sin disimulo.
Mason no dijo nada más. Se acercó, las cargó con facilidad y las llevó hasta su auto. Yo tomé las luces y fui detrás de él.
Cuando por fin terminamos, dejé las llaves sobre la mesita de la entrada y salimos. Al subir al auto, le envié un mensaje a Fred avisándole que las llaves estaban ahí. Otra vez agradeciéndole.
—¿Dejarás todo esto en tu casa? —preguntó antes de arrancar.
—Está bien en la disquera. Cuando salga, llamo un taxi para llevarlo.
No respondió de inmediato. Arrancó y condujo unos segundos en silencio. Yo miraba por la ventana, hasta que algo me hizo girar hacia él. Mason sonreía apenas.
—¿Haces siempre lo que quieres, cierto?
—A veces —se encogió de hombros—. Dejar esto en la oficina y volver a subirlo será más complicado que llevarlo ahora.
Me miró de reojo.
—No seas necia.
Lo dijo en tono burlón. Fingí molestia, aunque la verdad… agradecí que decidiera por mí.
Se detuvo frente a mi casa y me ayudó a bajar todo. Abrí la puerta y, apenas dejamos las cosas en la sala, Thor se lanzó directo sobre él.
—Increíble que a ti te reciba así y a mí no —reí al ver la escena.
—Hay personas que nos ganamos el amor muy rápido —respondió, acariciándole el pelaje.
—Ajá, claro.
Caminé hacia la cocina.
—¿Quieres algo de…?
Mi celular empezó a sonar.
—Espera.
Contesté.
—Señorita Steele, su entrega está hecha.
Ethan.
—Disculpe la tardanza, teníamos muchos pedidos —continuó con ese tono exageradamente formal que usaban los repartidores.
Reí.
—Se lo agradezco mucho.
Solo pensar en la reacción de Olivia me sacó la sonrisa más grande.
—No sabes cuánto te agradezco esto, Ethan. Es importante para mí.
—No es nada. Además, tu abuela es todo un amor.
—Espero que no te haya recibido con un…
—¿Y tú quién eres?
Solté una carcajada.
—Lo siento mucho —dije—. Es demasiado sincera a veces.
—Fue muy amable, en realidad.
Sonreí. Al levantar la vista, Mason estaba apoyado en el marco de la puerta, atento a cada uno de mis gestos.
—Ahora estoy algo ocupada, pero te llamaré apenas termine con las fotos —continué—. De nuevo, gracias, Ethan.
—Está bien. Yo también tengo trabajo, pero espero tu llamada.
Hizo una pausa.
—Cuídate.
Colgué. El silencio se instaló de inmediato.
—¿Estás lista? —preguntó Mason.
Miré alrededor y asentí.
—Sí, pero… ¿no quieres beber algo? ¿O…?
Señalé el refrigerador.
—Estoy bien, Jade, gracias —sonrió apenas—. Tal vez sea hora de volver a la disquera.
Asentí. Antes de salir, acaricié a Thor y cerré la puerta detrás de nosotros.
El camino fue silencioso. No era enojo, lo sabía. Pero había algo. Una tensión suave, contenida, que no parecía el momento adecuado para enfrentar.
Encendí la radio y dejé que la música llenara el espacio.
Al fin y al cabo… ¿por qué tendría que molestarse?
No existía nada entre nosotros más que una amistad.
Lo mismo que con Ethan… ¿Cierto?
Editado: 31.01.2026