La Teoría de Tenerte

Capítulo 53

—¡Jade! No me habías contado que los conocías.

Christian pasó un brazo por mis hombros y, de golpe, volví a la realidad. El estudio seguía ahí. Las luces, los instrumentos, las miradas. Todo seguía avanzando… menos yo.

—Tal vez tú puedas contarles el increíble trabajo que hacen estos chicos —añadió con entusiasmo.

Perfecto. Hoy la suerte definitivamente no estaba de mi lado.

—Bueno… —empecé, sin saber muy bien qué decir.

—Eso lo podemos hacer nosotros, Christian —intervino Mason—. Mi nombre es Mason, soy el vocalista.

Extendió la mano. Parker la estrechó sin dejar de mirarme.

El resto se presentó después, uno por uno. Christian parecía satisfecho: desde su perspectiva, el trato era perfecto. Of Dream en su mejor regreso. The Kings, una de las bandas más sólidas de Arizona. Una colaboración destinada a explotar.

Pero para mí no era solo un trato.

Eran dos años sin estar tan cerca de ellos. Dos años construyendo distancia… y ahora debía aprender a trabajar con todos otra vez.

—Bueno, chicos —continuó Christian—. Ahora que estamos todos reunidos, les cuento los detalles.

Me moví hacia una esquina y levanté la cámara. Si me mantenía ocupada, quizá sería más fácil respirar.

—He hablado con su representante —dijo, mirando a Parker y a los demás—. El proyecto es el siguiente.

Se sentó en un banco.

—Trabajarán juntos para escribir dos canciones. Una para Of Dream y otra para The Kings.

Silencio.

—¿Preguntas?

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Logan—. Dos canciones no salen de un día para otro.

—Por eso no se preocupen aún. Conózcanse, organícense, el resto fluirá —Christian se levantó—. Ahora debo salir. El estudio es suyo.

Y así, sin más, se fue.

Me quedé ahí, con diez chicos, ninguno particularmente motivado… y uno que hacía que el aire pesara más de lo normal.

—Bueno, si no hay nada más que hacer por mi parte, creo que me voy —dije, bajando la cámara.

—¿Sabes? Esto confirma que el día de la boda no lo soñé. ¡Eras tú! —soltó Mark.

Sonreí apenas.

—¿El día de la boda? —preguntó Parker y desvié la mirada. —¿Por qué no me lo contaste? —le reclamó a Mark. —Jade, ¿podemos hablar? —hablo tan rápido que apenas y entendí lo ultimo

Bajé la mirada.

—Por favor.

Miré alrededor. Todos observaban la escena. Mason, en particular, analizaba cada uno de mis gestos.

Suspiré.

—Vamos. No tengo mucho tiempo.

Salimos del estudio y caminamos hasta el final del pasillo. Ninguno habló durante varios segundos.

—De todos los lugares donde imaginé encontrarte, este jamás fue uno —empezó él—. Y entiendo tu incomodidad.

No respondí.

—Solo espero que algún día me des la oportunidad de contarte todo.

Dio un paso hacia mí. Yo retrocedí otro. Bajó la cabeza.

—Supongo que tendremos que aprender a trabajar juntos… como antes. Cuando éramos un equipo. El mejor.

Me dedicó una sonrisa pequeña. No dije nada.

—Tengo que irme —solté al fin.

Su sonrisa se borró.

—Lo entiendo.

Señaló la puerta.

—Entraré.

Asentí rápido y caminé hacia la salida sin mirar atrás.

Aún no lograba asimilarlo. Parker estaba aquí. En la misma ciudad. En mi lugar de trabajo.

Ahora tendría que colaborar con una de las razones por las que me fui.

Conduje hasta el lugar donde había quedado con Kate. Al llegar, ella ya me esperaba en una mesa cerca de la ventana.

—¡Por fin llegas! Mira, ya me trajeron la carta y hay un nuevo platillo, trae distintas carnes y además incluye los...

—Parker está aquí.

Kate se quedó en silencio.

—¿Qué? —rio nerviosa—. Perdón, creo que escuché mal y...

—Parker y todos los demás, Kate. Están aquí.

Ahora sí me creyó.

—Entonces escuché bien —alzó las cejas—. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Lo llamaste? ¿Él te llamó?

—Christian habló de sorpresas… y hoy nos dio una. The Kings trabajarán con los chicos hasta terminar dos canciones.

Miré las mesas de al lado.

—También hablé con él.

—¿Qué te dijo?

—Que entiende mi incomodidad. Que espera que trabajemos en equipo como antes.

Mi ánimo estaba por los suelos.

—Ay, Jade —tomó mi brazo—. Por cosas como esta no quería que trabajaras ahí.

Negué.

—Está bien. Si nunca supero esto, nunca voy a seguir con mi vida —levanté la cabeza—. Haré mi parte. Haré lo que me toca. Pasará rápido.

—A ver si entendí —se acomodó—. Harás “lo que te toca” —hizo comillas—. Pero sigues evadiéndolo.

La miré.

—Aunque suene raro… creo que tendrás que hablar con él. Y con los demás. Mark, Gustavo, Daniel y Scott también tienen su parte de la historia. Si no, nunca cerrarás el ciclo.

Asentí. Tenía razón.

Mi celular vibró.

¿Estás bien?

Mason.

Era el único en la disquera que conocía —hasta cierto punto— mi historia con Parker.

—¿Quién es? —preguntó Kate.

—Mason.

Sonreí y respondí con un “sí”

Pedimos de comer. Kate intentó distraerme hablando de su trabajo, pero mi mente seguía en otro lugar.

Todavía no lo creía.

Ahora iba a tener que trabajar con mi ex.




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