—Gran historia te tenías guardada, Jade —habló asombrado Nathan.
—Créeme que no pensé que sonarían tan bien juntos —respondí.
—Sí, bueno, Gustavo se equivocó un poco, pero estuvo bien —bromeó Daniel.
Reí por el golpe que recibió Daniel. Mi mirada se cruzó con la de Parker, quien formó una corta sonrisa; la seguí sin pensar.
Sentía como si regresara años atrás.
—¿Qué tal ustedes? —animó Parker—. Estoy listo para escucharlos —acomodó mejor su guitarra.
—Es muy divertida, esta la cuento yo —habló Martin, y todos rieron.
Martin empezó a hablar. Realmente lo contó a su manera, hasta que Frank lo corrigió, y por fin terminaron hablando todos a la vez.
Volví a colocarme los audífonos y uní algunas grabaciones anteriores con lo que ya tenía. Más que un detrás de cámaras, era todo el proceso real de cómo habían llegado hasta ahí.
La lluvia no paraba, pero según Jacob, Thor ya estaba descansando después de quedar tan agotado de jugar. Al menos eso me tranquilizaba.
—¿Cómo vamos, chicos? ¿Algún avance? —Christian entró al estudio. Me quité los audífonos.
—No mucho —se levantó Mason—. Aún no tenemos claro de qué tratará la canción.
—Bueno, la lluvia no se ha detenido y en la radio han anunciado que no es seguro transitar, así que he traído comida —levantó unas grandes bolsas.
—¿A qué te refieres con que no es seguro transitar? —cuestioné.
—No podremos movernos de aquí hasta que la lluvia pare o hasta que el camino sea más seguro, lo que suceda primero.
Asentí, comprendiendo.
Tenía que hablar con Jacob. Si no podía moverme de ahí, esperaba que él pudiera cuidar de Thor por más tiempo.
Los chicos se acercaron a la comida mientras mandaba un mensaje a Jacob. Contestó con un simple “Nos encargaremos”. No sabía qué habría hecho si no pudiera cuidarlo.
—Ten —Mark me dio un plato con la comida que habían traído. Le agradecí con una sonrisa timida—. Quiero hablar contigo.
Cerré la laptop e hice un espacio.
—Dime —sabía por dónde iba esto.
—Mira… —soltó un gran suspiro—. No estoy muy seguro si el día de la fiesta hablamos o si solo te vi —soltó una corta risa—. De hecho, no recuerdo nada —me sonrió—. Pero sé que te debo… —pausó— te debemos una disculpa —corrigió.
—Mark, creo que no es el momento de…
—Jade, si no lo hago ahora, me seguirá atormentando esto —lo miré, confusa—. El día que tus padres fallecieron, yo quería estar contigo, apoyarte —miró de nuevo a los chicos, que seguían hablando—. Ese mismo día Ruth llegó a mi casa. Había estado muy rara esos días… me confeso que tenía cáncer.
Abrí aún más los ojos.
—Jamás me lo contaste, Mark —dije en un hilo de voz.
—No podía preocuparte más, Jade —me miró—. Durante todos esos días me encerré en mi cuarto, esperando que así el tiempo se atrasara y… —pausó— todo volviera a la normalidad.
—¿Qué pasó con Ruth? —pregunté con miedo.
Me dio una sonrisa triste. Bajé la cabeza.
Ruth era su novia. Yo misma lo animé a que la invitara a salir. Era una chica tan dulce… sus padres eran tan amables, siempre donaban a quienes más lo necesitaban.
—El día que volviste a trabajar también era mi regreso. No sabía nada de lo que estaba pasando, Jade… lo siento mucho.
Lo miré.
—Debiste contármelo —dije en un hilo—. Mark, te hubiera comprendido y acompañado. Era tu amiga.
—¿Eras? —vi cómo sus ojos se apagaban—. Nunca te lo conté porque te fuiste. Tu familia quiso protegerte y no quiso darnos tu nuevo número.
Todo tenía sentido. Miré de nuevo al frente; Parker jugaba con Scott.
—Pensé que con lo poco que pudimos convivir hoy nos habrías perdonado ya —continuó.
—Mark… es mucho para procesar —lo miré—. Necesito… —me levanté de mi lugar— necesito estar sola.
Dejé el plato sobre la mesa antes de salir y bajé a mi oficina.
No estaba molesta. Solo no podía actuar como si nada hubiera pasado. Ruth había muerto y yo jamás lo supe.
Entré a la oficina y me senté en mi lugar.
¿Por qué no decírmelo desde el principio? Lo hubiera apoyado. Ruth también fue mi amiga. Merecía saberlo.
—¿Segura de que estás bien?
Levanté la cabeza. Mason estaba en el marco de la puerta.
—Eso quiero creer —limpié la pequeña lágrima que asomaba por mi ojo.
—¿Quieres hablar? —se sentó frente a mí.
Negué. Aunque quisiera, sabía que terminaría llorando.
—Entonces solo te haré compañía, ¿está bien? —tomó mi mano. Asentí.
Nos quedamos en silencio. No era incómodo; al contrario, era tranquilizante. Él estaba pacífico, mientras yo luchaba por sentirme igual.
¿Hay más cosas que deba saber? ¿Todos tenían una razón? ¿Parker la tenía?
—¿Tú qué harías? —rompí el silencio, mirándolo.
—¿A qué te refieres? —preguntó.
—Si estuvieras en mi posición, donde tu ex pareja llega y no solo eso, sino con todos los que eran tus amigos también… ¿cómo lo enfrentarías?
Se sorprendió.
—Sinceramente, no lo sé —suspiró—. Tal vez yo saldría huyendo de este lugar —señaló la puerta—. Pero tú no eres yo —me miró—. Eres más fuerte.
Di una media sonrisa.
—La chica que conozco es capaz de enfrentar a cualquiera que se ponga frente a ella… y créeme, lo he aprendido —reímos juntos—. Sabrás enfrentar esto y más, Jade.
Con su mano acarició la mía.
—Gracias —puse mi otra mano sobre la suya—. Necesitaba escucharlo.
Sonrió aún más.
Editado: 31.01.2026