—Necesitas distraerte un poco —me levanté, al igual que él.
—¿Qué se te ocurre? —tenía razón; tal vez eso me animaría.
—Bueno, ya que no podemos salir —señaló la puerta de salida; la lluvia aún no cedía—, ¿qué te parece si me ayudas a escribir una canción? —propuso, y reí.
—Lamento informarte que hacer que algo encaje y rime no es mi fuerte —bromeé.
—Tenerte cerca será suficiente.
Se acercó más a mí y mis piernas flaquearon.
Nos miramos fijamente. Dejé de pensar. Acercó su rostro al mío y…
—¡Mierda!
Escuchamos el grito justo antes de que se cortara la luz.
—¿Ese fue Christian? —no tenía una vista muy clara de Mason ahora. Murmuró algo inaudible para mí—. ¿Qué has dicho?
—Nada, no es nada —se apresuró a decir—. Debe venir de su oficina —tomó mi mano—. Vamos.
No era tan tarde, pero con lo nublado del día no se veía nada. Encendí la linterna de mi celular; Mason hizo lo mismo.
—¿Qué rayos pasó, Christian? —tal como Mason había dicho, venía de su oficina.
—Sí, bueno… es una historia muy graciosa —rió solo y carraspeó—. Encontré un cargador viejo para una radio, no noté que el cable estaba rasgado y, bueno… —volvió a reír— ahora no tenemos luz.
Esta vez reí yo.
—Bueno, ya me distraje —solté. Mason se giró hacia mí y reímos de nuevo.
Escuché a alguien bajar las escaleras y me asomé al pasillo.
—¿Jade? —giré al escuchar mi nombre—. ¿Estás bien?
Parker se acercó.
—Allá arriba tampoco tenemos luz.
Asentí, esperando que en la oscuridad lo hubiera notado.
—Bien, no te quedes aquí sola, podemos… —tomó mi mano y la solté de inmediato.
—No estoy sola, Parker —corregí.
—Encontramos velas —dijo Mason saliendo junto a Christian de la oficina. Nos miró—. Venga, Parker, ayúdame con estas —le entregó una bolsa.
Parker pareció entender y solo asintió, siguiendo a Christian hacia las escaleras.
—Quédate conmigo —susurró Mason en mi oído mientras pasaba su brazo por mis hombros al caminar detrás de ellos. Asentí.
Al llegar, apagué mi laptop; si se quedaba sin batería no se guardaría nada del avance. Mason se sentó a mi lado con su guitarra.
—Bien, entonces empezaremos con un acústico —bromeó Scott.
—No es mala idea —apoyó Logan—. Si damos camino con las guitarras y el cajón, será fácil dar las notas cuando vuelva todo lo eléctrico.
Todos estuvieron de acuerdo.
Mason empezó a jugar con las cuerdas hasta dar con un tono. Era bueno. Miró a los demás buscando aprobación. Parker le siguió con otro tono; cada vez sonaba mejor. Logan parecía anotar las notas en una pequeña libreta, mientras Gustavo y Martin marcaban el ritmo con los cajones.
—Me gusta eso —apoyó Christian—. Suena a éxito.
Mientras ellos seguían probando sonidos, yo solo pensaba.
Una de las razones por las que dejé todo en Arizona era porque quería un inicio desde cero. ¿Qué debía hacer ahora? Intenté seguir el consejo de Kate, pero solo conseguí cuestionarme todo otra vez.
¿Servía eso de algo?
Miré a Parker.
Ahí estaba el chico de mis desvelos y de mis lágrimas durante tantas noches. El chico al que, sin pensarlo, le habría dado mi vida.
Tengo que hablar con él… pero no sé cómo hacerlo sin bloquearme o salir corriendo.
—¿Qué opinas? —Mason me sacó de mis pensamientos—. ¿Te gusta cómo suena? —preguntó de nuevo, haciendo sonar su guitarra.
—Suena increíble —sonreí.
—Me duele la cabeza —rió Daniel—. Opino que sigamos hablando de nosotros y mañana continuamos —dejó a un lado la libreta que tenía entre manos.
—Tienes razón —apoyó Christian—. Han avanzado mucho hoy —miró la hora—. No nos podemos ir ahora, pero continúen hablando mientras yo voy a ver si regresa el eléctrico o no.
Se levantó y salió del lugar.
—Jade, ¿te puedo hacer una pregunta? —empezó Martin.
—La que quieras —me giré hacia él.
—¿Cómo era trabajar con ellos? ¡Es increíble que tú estuvieras desde el inicio! —preguntó animado.
Miré a los cinco chicos visitantes que esperaban mi respuesta. Mason dio un ligero apretón a mi mano, animándome.
—Fue bueno —empecé—. Creo que tanto ellos como yo estábamos muy emocionados por seguir un sueño muy incierto… pero aquí estamos —levanté los brazos señalando el lugar.
—Tienen a una joya —intervino Scott—. Sus fotos son las mejores y no solo eso… es la mejor amiga que podrán tener —esta vez me miró directamente—. Valórenla.
—Ahora nos hacen estar aún más orgullosos de que esté con nosotros —continuó Logan—. No hay un día que deje de sorprendernos.
Le devolví la sonrisa.
—¿Con quién ha sido más fácil trabajar, Jade? —preguntó Frank. A todos ahora les había dado por preguntar.
Lo pensé.
—Sin dudarlo… con ninguno —los miré—. Pero digamos que sé adaptarme —bromeé, y todos rieron.
Mientras ellos seguían hablando, guardé mis cosas en la mochila.
—Estaba seguro de que dirías que nosotros —susurró Mason, lo suficientemente cerca para que solo yo lo escuchara.
—Lo serían… pero hay un chico en especial que me causa muchos dolores de cabeza —solté una pequeña risa.
—¿Solo dolores de cabeza? —preguntó con una sonrisa.
Muchas cosas más, pero aún no lo tienes que saber, pensé.
—Así es —dije segura, devolviéndole la sonrisa.
Editado: 31.01.2026