La Teoría de Tenerte

Capítulo 61

Terminé de darme un baño. Quisiera decir que dormí perfectamente, pero no fue así. Mi noche se resumió en dar vueltas por toda la cama y debatirme entre ver o no la memoria; claramente, decidí la segunda opción.

Salí del baño y me puse una blusa amarilla de tirantes, un pantalón de mezclilla de tiro alto y unos tenis blancos. Eran las nueve, pero Kate aún dormía. Si no le emocionara tanto ir al supermercado, la dejaría seguir haciéndolo… aunque, además, no teníamos nada para comer.

—Arriba, Kate —dije, moviéndola de lado a lado. Nada—. Vamos al supermercado —insistí, ahora golpeándola con la almohada.

—Apenas es el primer día y ya no estás siendo la mejor roomie —se quejó, burlona.

—Y tú eres una mala compañera para hacer deberes —repliqué—. Levántate o no tendremos nada que comer.

Al instante se levantó, a regañadientes.

Thor entró a la habitación; claro que él reclamaba alimento. Por suerte aún tenía, aunque debía comprar más… y ahora.

Diez minutos después, Kate apareció en la sala. Fuimos en su auto; al final era más grande y, además, creo que ahora tendríamos que comprar el doble.

—¿Tienes algún plan para hoy? —preguntó mientras conducía hacia el lugar.

—Además de hacer las compras y terminar la mudanza, no lo creo —reí—. ¿Y tú?

—Para mi mala suerte, sí —se quejó—. Me llamaron de la oficina; me ofrecieron un proyecto grande, pero debo ir a presentarme con quien lo solicita.

Justo estacionaba en el supermercado.

—Eso es increíble, Kate —lo pensé un segundo—. Si es algo grande, el pago será bastante bueno, ¿no? —pregunté. Los arquitectos son de los mejores pagados.

—Lo es, pero también será agotador—sonrió—. Estás por conocer mi lado más estresante, prepárate.

—Qué miedo —bromeé. Yo ya la conocía estresada y pensaba que eso era todo; no podía creer que aún hubiera más.

Dentro del lugar, Kate empezó a tomar todo tipo de verduras y frutas. Somos bastante similares en ese sentido, así que no fue ningún problema.

—No me gusta eso —se quejó frente a los botes de yogurt.

—Lo he notado —la miré—. Es lo único que siempre está en mi refrigerador —dije, riendo.

Después de mil productos más —especialmente para Kate— llegamos a la caja. Batalla perdida: se negó rotundamente a que pagara algo, aunque ya me había prometido que la próxima corría por mi cuenta.

Me sorprendía la velocidad con la que adaptamos todo en la casa. Las plantas de Kate combinaban perfecto con la sala, y ni hablar de los cuadros; el gusto por el arte era algo que compartíamos.

—Creo que ya estamos listas —dijo, parándose en la entrada—. Me encanta —sonrió, satisfecha.

Me sentía igual… o incluso mejor que ella, y además impresionada por el tiempo récord en que lo logramos.

—Bueno, saldré a pasear a Thor un rato —dije, tomando su correa.

—Y yo iré a la oficina —tomó su bolso—. Tal vez vuelva tarde y… —sonrió— había olvidado lo que es avisar a dónde voy.

—Es lo más nuevo, pero será divertido —sonreí mientras le colocaba la correa a Thor.

Salimos de la casa por caminos distintos. Con Thor, empecé a caminar hacia el parque donde siempre lo llevo. De nuevo tenía tiempo para pensar… y justo ahora eso era lo último que quería.

—¡Jade!

Giré al escuchar mi nombre. Martin corría hacia mí; me detuve junto a Thor.

—Hola, Martin —dije cuando estuvo cerca—. ¿Cómo estás?

Aunque toda su atención estaba puesta en mi amigo de cuatro patas.

—Muy bien. Descubrí un lugar por aquí donde venden cajones de música y los he visto —se acercó a acariciar a Thor, que feliz mostró la pancita. Martin acababa de entrar oficialmente en su círculo de amigos.

—Al parecer le has caído muy bien —reí al verlo seguir rascándole la panza.

—Eso parece —sonrió.

—Estaba camino a llevarlo a jugar al parque, ¿quieres venir? —lo invité.

—Me encantaría.

Le entregué la correa. Su evidente gusto por los perros me pareció de lo más tierno.

Cuando por fin llegamos, liberé a Thor y salió disparado a jugar con otros perros que ya estaban ahí.

—¿Te puedo preguntar algo? —dijo entonces.

Me giré hacia él.

—Dime —sonreí.

—¿Eras novia de Parker? —preguntó de pronto.

Volví a mirar hacia donde estaba Thor. Era claro que, en algún momento, lo descubrirían, pero aun así resultaba raro… e incómodo para mí.

—Sí —respondí al fin—. Salimos por bastante tiempo, pero al final no se dio.

Sonreí al mirarlo; quizá así sería menos incómodo hablar del tema.

—Perdón por preguntarlo tan de pronto, Jade —dijo, apenado.

Solo negué, sonriendo.

—El viernes me pidió tu número de teléfono —continuó—. Supuse que el tiempo y la distancia eran la razón para no tenerlo.

Thor regresó y Martin volvió a acariciarlo.

—Pero después de recordar cómo se dio lo de su banda… —me miró— supuse que fueron novios.

—Está bien —respondí—. Al final de cuentas deben tener mi número, por si se da alguna situación.

Martin solo hizo un gesto amable. No podía juzgarlo.

Al final, tengo que adaptarme a trabajar con Parker.

Y más ahora.




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