Ya estábamos de vuelta en casa. Kate aún no regresaba.
Con Martin prometí volver a reunirnos un día en el parque y repetir lo de hoy; fue divertido verlos juntos. Thor tiene una energía increíble, nadie lo detiene, y Martin… creo que fue la mejor opción para él.
Entré a mi cuarto con Thor detrás de mí. Entonces la vi: la memoria, sobre la pequeña mesa al lado de mi cama.
—Bien… llegó el momento —murmuré, apenas audible incluso para mí.
Tomé mi computadora y la memoria. Me senté sobre la cama mientras esperaba a que la computadora leyera su contenido.
Como dijo, había varios videos con distintas fechas. Empecé con el que lo desencadenó todo: el del día siguiente a la muerte de mis padres.
Estaban todos… excepto Mark. Se veían serios, incluso intranquilos. Conecté mis audífonos; supuse que tendría sonido.
—Debemos estar con Jade ahora, Parker —era Scott. Se revolvía el cabello mientras los demás mantenían la cabeza baja.
—Esto es por ella, chicos. Si hacemos esto y sale bien, todo mejorará —se defendió Parker.
La calidad del video no era la mejor, pero podía distinguir su rostro: se veía cansado.
El video continuó entre peleas, gritos y hasta pequeños llantos. Los tres siguientes eran lo mismo, siempre por una sola razón: ellos querían ir a apoyarme, pero Parker también los necesitaba.
Limpié varias lágrimas de mi rostro. Me hubiera gustado saber esto antes… al menos haber tenido la opción.
Miré la carpeta de la memoria: quedaban tres videos más. Eran del día que regresé.
Reproduje el primero. Estaban todos en una oficina: los dueños, otras personas más y, entre ellas, la chica con la que lo vi.
—Ese es el trato, chicos. Eso… o nada —hablaba el dueño de la disquera.
—Debe haber otra solución. ¿Qué tal otro chico? —propuso Parker—. Yo no puedo hacerlo.
—Yo puedo hacerlo, no es necesario que lo haga él —se ofreció Gustavo.
—Lo siento, chicos. Todos aquí queremos que lo haga Parker. Es la imagen principal de la banda y es su trabajo. Si no quiere hacerlo, está bien… solo que nada de esto va a salir —sentenció.
Lo siguiente fue ver a Parker salir dando un portazo. Un segundo después, la chica fue tras él. Los chicos salieron del lugar y el video terminó.
El segundo video mostraba a Parker en el pasillo. Mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez.
—¿Vas a dejar todo solo por un beso? —la chica se acercó a él.
Para mi sorpresa, Parker la esquivó.
—No es solo un beso. Estoy en una relación —respondió, molesto. Se notaba en la fuerza de su voz.
Sin más, la chica lo besó.
Y entonces vi algo que antes no: el gesto de Parker. Su rostro quedó en shock. Lo supe porque lo conocía. Me removí incómoda en mi lugar mientras seguía viendo la escena, hasta que Parker la apartó bruscamente.
—¿Qué mierda? ¡Nunca más! —estaba furioso.
—Controla un poco tus nervios, fue solo un beso —le restó importancia la modelo.
¿Solo un beso?
Chica, eres parte del cambio que di en mi vida.
El video terminó con Parker regresando al lugar de antes.
La tercera grabación eran las disculpas de los dueños. Todos se veían tensos, especialmente Parker.
Y no había más.
¿Y ahora qué debía hacer?
¿Ir corriendo hacia Parker para disculparlo por todo?
¿Dejar todo como estaba?
Pensé que mi vida por fin era estable, pero ahora nada lo era. Ver esto removía todo lo que creí durante años.
Tal vez parezca que estoy haciendo un drama por nada, pero es mi vida real. Esto no desaparece solo porque sí. Mi enojo con Parker no era solo por lo que pasó… era porque no me lo contó. Tal vez, si lo hubiera sabido antes, ahora estaría en otro lugar. En otra versión de mí.
Las lágrimas no me sorprendieron. Era volver a sacar a la luz algo que había enterrado muy dentro.
Tristeza. Enojo. Y, sobre todo, impotencia.
Ahora sabía todo lo que antes no pude… pero ya no podía hacer nada. Lo hecho, hecho estaba. Otra vez me sentía débil. Y molesta conmigo misma.
¿Fue mi culpa no indagar?
¿Pero cómo hacerlo, si en ese momento mi único pensamiento eran mis papás?
Quedarme sola de manera tan inesperada me dejó sin ganas de nada. Y lo que pasó después… fue solo la cereza del pastel.
Volví a ver los videos. Me transportaban al pasado; no a mi mejor recuerdo, pero se sentían cercanos. Los miré distinto. Dejé de ser una espectadora.
Me sentía dentro de ellos.
Como si pudiera cambiar algo.
Alejar a esa chica.
Evitar los comentarios de los dueños.
Porque sin todo eso…
Otra historia sería.
Editado: 31.01.2026