La Teoría de Tenerte

Capítulo 71

—Las dos son increíbles —sonreí—. No podría escoger.

Me encogí de hombros y me acerqué a Fred.

—Tiene razón —me apoyó Fred—. Cada una tiene su toque, por eso es tan difícil compararlas.

Le agradecí con una sonrisa.

Mason solo asintió, sin agregar nada. El resto hizo lo propio mientras Christian se alejaba unos pasos, hablando por teléfono. Supuse que era con el representante de The Kings. Yo, por mi parte, aproveché para revisar las fotografías en la cámara.

—Bueno, creo que te tengo la solución —dijo Christian al volver a acercarse—. Estoy seguro de que no se negará a la oportunidad, pero déjame hablar con ella.

Colgó antes de que pudiera preguntar algo más.

—¿Pasó algo? —pregunté, apagando la cámara.

—Hablé con Nicolás —miró su celular—. Le conté lo que tenemos y me comentó la idea de que las portadas fueran en esencia similar.

Asentí, aunque todavía no terminaba de entender.

—¿Te gustaría trabajar también la portada de The Kings? —sonrió.

—No veo por qué no —respondí devolviéndole la sonrisa—. Será un honor trabajar con estos temas.

Mi mente ya iba a mil por hora, llena de ideas.

—Perfecto. Empezaremos con la grabación oficial y después la promoción —dijo mientras caminaba hacia los chicos—. Tenemos que darnos algo de prisa.

Tenía razón. El proceso de las canciones se había alargado más de lo previsto y ahora todo debía avanzar rápido.

Di un último vistazo al lugar. Fue entonces cuando lo vi: Mason hablando con Parker. No pude evitar preguntarme de qué, aunque sabía que no me incumbía.

Lo del elevador no podía volver a pasar. No ahora. No cuando estaba empezando algo con Parker. No podría engañarlo.

Bajé a la oficina para pasar las fotos y empezar a planear las portadas. Apenas me senté cuando tocaron a la puerta.

—¿Te había dicho lo linda que estás hoy? —preguntó desde la entrada, con una sonrisa.

—Me parece que no —respondí siguiéndole el juego.

—Bueno, usted debe saber que es linda hoy y siempre —sonrió—. ¿Estás ocupada?

—Algo —miré la pantalla—. Hay mucho por hacer ahora.

Y aun así, lejos de molestarme, me emocionaba.

—Estaré arriba con todos. Es mejor que empecemos a grabar todo —asentí—. Pero no me olvido de nuestra cita —me miró—. ¿Paso por ti a las ocho?

Jugó con sus dedos, como si la pregunta también lo pusiera nervioso.

—Está perfecto —sonreí.

Salió poco a poco de la oficina y yo volví a concentrarme. Saqué una pequeña libreta donde había anotado frases de las canciones. Palabras clave. Sensaciones. Intentaba descifrar cuál sería la mejor manera de traducir todo eso en una imagen.

Cuando llegó la hora de salida, guardé los avances y apagué todo.

Conduje hasta casa. Thor me recibió como siempre, moviendo la cola con entusiasmo. Miré el reloj: cuatro de la tarde.

—Antes que nada, tú y yo vamos a salir a pasear —le dije mientras tomaba su correa.

Fuimos al parque.

Mientras caminábamos, no podía dejar de pensar en Parker y en a dónde iríamos. Nuestras salidas anteriores habían sido simples: comer algo, caminar sin rumbo. Nunca las habíamos llamado “citas” como tal.

Ahora sí lo era.

¿Debía vestirme especial? Pensé en llamarle, pero seguía trabajando… y tal vez sería tonto hacerlo solo por eso.

—Nos volvemos a encontrar.

Me giré hacia la voz.

—¿Cómo va, señorita Steele? —dijo Jacob acercándose.

—Yo me encuentro muy bien, pero… ¿y usted, señor? —respondí.

Se tocó el pecho como si estuviera ofendido y solté una carcajada.

—Lamento herir tus aires de joven, Jacob.

—Me ofende, pero acepto las disculpas —rió—. ¿Cómo vas? ¿Todo en orden?

Se sentó en una banca y lo acompañé.

—Más que bien —asentí—. Creo que todo me está saliendo bien últimamente.

—¿Y la revista? —pregunté mirándolo—. ¿Cómo va todo?

—Bueno, como novedad, Rosa acaba de subir de puesto.

Me sorprendí

Estaba feliz por ella, yo más que nadie sabía lo que ella daba por la revista, lo viví con ella y me alegraba saber que reconocieran su labor.

—¡Esas son excelentes noticias!

—La empresa se está expandiendo —continuó—. Ahora ella supervisará otra zona de la ciudad. Incluso hay planes de cubrir varias zonas del país.

Asentí, pensando que debía llamarla para felicitarla.

—Hoy tenía planeado mi día libre, pero me llaman —ladeó la cabeza—. Continuaremos otro día, ¿te parece?

—Es un hecho —sonreí.

Lo vi alejarse a toda prisa.

Thor se acercó a mí; era su forma de decir ya vámonos. Le coloqué la correa y regresamos a casa.

Me recosté en la cama. Necesitaba relajarme. Puse música al azar y sonó Prometo, de Of Dream.

La voz de Mason llenó la habitación. Cerré los ojos.

Al principio parecía imposible poder soportarlo. Luego todo empeoró con Lucía y... después lo conocí de verdad. Siempre estuvo dispuesto a escucharme.

Y ahora… ahora me parecía imposible volver atrás y revivir todo eso con él.

La música se interrumpió por una notificación.

“Iremos a celebrar por las canciones. Pensé que te gustaría venir. Si quieres, puedo ir por ti.”

Mason

Me encantaría celebrar con ellos.

Pero tenía planes con Parker.

No podía cancelarle.

¿O sí debía hacerlo?




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