—Ahora tal vez podamos ir a bailar —sugirió cuando subimos al auto.
—¿A bailar? —pregunté entre risas.
—Sí —me miró sonriendo—. Los chicos dijeron que irían a un antro en el centro. —Se encogió de hombros.— ¿Quieres ir?
—Será divertido, ¿por qué no? —acepté mientras miraba por la ventana.
Era fin de semana. Las calles estaban llenas de gente; el fresco comenzaba a sentirse, y parecía la excusa perfecta para salir, caminar, perderse un poco.
—Me parece que es aquí —dijo señalando el lugar.
Lo reconocí de inmediato. Había venido antes con Kate. Aquella vez tuve que sacarla casi cargando, ayudada por un chico con el que estaba bailando, antes de que los guardias se adelantaran. Desde entonces supe que salir de fiesta con ella era peligroso… pero muy divertido.
Caminé junto a Parker. Logramos entrar y el golpe de la música atravesó mis oídos. El lugar vibraba. Parker tomó mi mano y avanzamos entre la gente buscando a los chicos.
—Allá está Scott —me dijo al oído.
Asentí y caminamos hacia él.
—Hey, chicos, ¿cómo van? —saludó Martin cuando estuvimos frente a ellos.
Mi mirada se desvió sin querer.
Mason estaba ahí, a su lado. No me miraba a mí… miraba mi mano entrelazada con la de Parker.
—No sabía que también estarían aquí —empezó Parker—, pero es increíble que estemos todos.
Le dio una palmada a Scott en la espalda.
—Jade y yo queremos contarles algo.
Me miró y le sonreí.
—¡Somos novios! —gritó feliz.
Reí, contagiada por su emoción.
Hubo una bulla de alegría por todos… o casi todos.
—Mis niños comienzan a crecer —dijo Scott, abrazándonos burlón mientras sostenía su vaso entre sus manos
—Cuídamela mucho, pedazo de idiota —amenazó Mark en tono burlón, mirando a Parker.
Los dos reímos.
Martin pidió una ronda extra de bebidas. Ya era el más ebrio del grupo y resultaba gracioso verlo abrazar a todos como si fueran su salvavidas emocional.
Busqué a Mason con la mirada, ya no estaba en la mesa.
Tal vez se había ido.
Parker volvió a tomar mi mano y me llevó a la pista. Bailamos al ritmo de la música; el ambiente era eléctrico y, aun así, me lo estaba pasando bien.
Aunque no podía negar que me preguntaba dónde estaba Mason, y me odiaba por hacerlo, estando con Parker, ¿Qué pasa conmigo?
—Eres increíblemente bella —dijo acercándome por la cintura.
Me besó suave.
Busqué esa vieja sensación de tenerlo cerca… pero no apareció.
No entendía por qué. Durante todo el tiempo que salimos me sentía feliz, emocionada de estar con él. Pero ahora, siendo oficial, algo se había apagado. Como si alguien hubiera bajado el volumen de golpe.
—Voy al baño —le dije al oído para que pudiera escucharme.
—Estaré en la mesa —respondió, dándome un beso rápido.
Me abrí paso entre la gente hasta llegar. Me apoyé en el lavamanos y miré mi reflejo. Tenía el rostro ligeramente sonrojado. Me eché un poco de agua para bajar el calor.
Ya fuera del baño, le mandé un mensaje a Kate avisando que llegaría un poco tarde.
—Felicidades.
Di un pequeño brinco del susto y me giré.
Mason estaba ahí.
A milímetros de mí.
Por un segundo pude ver cada detalle de sus ojos, mirando fijo debajo de mi nariz. Por instinto, di un paso atrás.
—Gracias —dije, intentando pasar de largo.
Tomó mi muñeca con suavidad y me giró de nuevo hacia él.
—Mírame a los ojos —pidió.
Seguía sin hacerlo.
—Jade, por favor…
Con su mano levantó mi mentón.
—Respóndeme —susurró—. Dime que no sientes lo mismo que yo cuando estamos así de cerca.
Su aliento a menta me envolvió.
—Eso ya no importa —me recompuse, alejándome—. Ahora soy novia de Parker y tú puedes estar con quien quieras.
Intenté sonar firme. Convincente.
Se quedó mirándome sin decir nada.
Di media vuelta y regresé a la mesa. Esa sensación de emoción que llevaba buscando toda la noche en Parker ya se había hecho presente... pero no por mi novio.
Cuando llegué, el resto seguía ahí. Parker había decidido no tomar para poder llevarlos después.
Miré hacia la pista. Logan y Frank bailaban con unas chicas. Nathan, Daniel y Gustavo seguían en la barra. Mark estaba con Scott, quien intentaba conquistar a una chica que solo le daba vueltas.
—Oye —susurró Martin.
Estaba bastante ebrio, pero no causaba problemas. Parker y yo nos habíamos ofrecido a cuidarlo. En ese momento él acababa de anunciar que iría al baño.
—Te voy a contar un secreto.
Reí y asentí.
—Pensé que Mason y tú serían novios.
Mi risa se detuvo.
—Siempre habla de ti —continuó—. Si se entera de que te dije esto, me mata… pero shhh.
Rió hasta que poco a poco fue quedándose dormido.
—Ya volví —dijo Parker sentándose a mi lado—. Mañana tendrá una resaca que ni él se soportará.
Rió por lo bajo.
¿Siempre habla de mí?
Mason seguía siendo un mundo con candado.
Y yo… dudo de tener la llave
Editado: 31.01.2026