La Teoría de Tenerte

Capítulo 76

—A ver si entendí —dijo Kate, inclinándose un poco hacia atrás mientras bebía de su botella de agua—. Parker y tú ya son novios, pero cuando se besaron no sentiste lo mismo que antes. Mason planeó todo para quedarse encerrados en el ascensor y así poder hablar contigo… y ahora estás confundida con tus sentimientos.

Asentí en silencio.

—Pero entonces —continuó—, no termino de entender por qué le aseguraste a Mason que cuidarías de la relación, si ni siquiera estás segura de lo que sientes.

Me quedé quieta, mirando un punto cualquiera frente a mí.

¿Cómo podía decir otra cosa?

¿Acaso un “tienes razón, estemos juntos tú y yo para siempre” solucionaba todo?

No podía hacerlo. Y mucho menos podía hacerle eso a Parker.

—Porque no puedo darle esperanza a algo que nunca va a suceder —respondí al fin—. Y mejor vamos a desayunar antes de que…

Mi celular comenzó a sonar.

—Señorita Jade, tiene un pedido demasiado grande esperando en la puerta.

No pude evitar sonreír al escucharlo.

—Iré a recibirlo —contesté antes de colgar.

Me levanté del sofá y al abrir la puerta me encontré con los cinco chicos cargando bolsas que, claramente, no venían vacías.

—Buenos días —saludó Parker, acercándose para darme un beso corto.

—Trajimos el desayuno —anunció Daniel, levantando una de las bolsas mientras les hacía espacio para pasar.

—No sé si ayer fueron a festejar o a que les destruyeran la cara —se burló Kate mientras comenzaba a preparar la mesa.

—Culpa de Scott —se quejó Mark.

—¿Cuántas veces más les voy a tener que pedir perdón? —chilló Scott tomando asiento—. Además, el más golpeado soy yo.

—¿Te duele? —le pregunté a Parker, señalando la marca en su labio.

—Solo cuando no me estás besando —hizo un puchero.

Reí, tomé su rostro entre mis manos y le di otro beso. ¿Por qué no siento nada?

—Vamos a desayunar, tórtolos —intervino Gustavo entre risas.

Caminé hacia la mesa con Parker justo detrás de mí.

Desayunamos entre bromas constantes, la mayoría impulsadas por Kate, que no dejaba pasar ninguna de las caras golpeadas. Esta vez, todos parecían tomárselo mucho mejor.

—Quiero contarte algo —dijo Parker más tarde.

Se había ofrecido a lavar los platos, así que ahora yo me encargaba de secarlos.

—Dime —respondí mientras guardaba los vasos en el mueble.

—¿Crees que podamos hablarlo…?

Asentí, entendiendo perfectamente a qué se refería.

—Por acá —le indiqué, señalando el estudio.

Antes de entrar, di un último vistazo a la sala. Los chicos estaban alrededor de una consola que definitivamente no recordaba haber comprado. Seguro la trajo Mark.

—Así que este es tu estudio —comentó, observando todo a su alrededor.

—Es el intento de uno —bromeé—, pero funciona.

Deslicé la mano por el plotter.

—Hablé con Nicolás —comenzó, y su tono cambió—. Si todo sigue como lo tenemos planeado, haremos una gira por Europa.

—Wow… —murmuré—. Es… es asombroso.

Lo era, de verdad. Pero mi expresión no lograba acompañar lo que sentía.

No podía dejar de pensar en la distancia.

Yo aquí, en Nueva York y ellos… quién sabía cuántos kilómetros lejos.

—Sé lo que estás pensando —se apresuró a decir—. Y también lo pensé yo. Tal vez podríamos esperar a que termines aquí y… —me miró— después hacer la gira juntos, como antes.

Juntos como antes.

No es que no me alegrara por ellos, pero ahora mismo no podía imaginar cómo sería una relación a distancia. Aunque, siendo realista, era algo que debía haber previsto, ellos eran una banda.

—Entonces… ¿qué piensas? —se acercó un poco, buscando mi mirada.

—No lo sé aún —confesé—. Son muchas cosas que tendríamos que organizar… y no sé si pueda irme de aquí. Tengo mi trabajo, la casa, a Thor y...

Jugueteé con mis manos.

—Sé que suena loco, pero tu contrato aquí está por terminar, ¿no? —recordó—. Después podríamos instalarnos en alguna ciudad.

Tenía razón. Si mi contrato terminaba pronto, quizá podríamos aventurarnos a algo nuevo.

—La banda me necesita —lo miré, y sonrió—. Of Dream

Su sonrisa se desvaneció.

—Sé que está por terminar, pero Christian prometió que…

—Jade, estás poniendo a esos chicos por delante de nosotros —me interrumpió.

—Claro que no —fruncí el ceño—. Estoy poniendo por delante mi trabajo, que no es lo mismo. Tengo que trabajar, Parker. No puedo mantenerme solo viajando.

Suspiró y se giró hacia la gran mesa detrás de él.

—Tu trabajo son ellos —dijo, sosteniendo una fotografía—. Y tú y yo sabemos que es por uno de ellos en específico.

La fotografía de Mason seguía ahí, Mierda. ¿Por qué no me deshice de ella? La mirada no era de enojo, era tristeza.

—Estás confundiendo todo —dije, sintiendo cómo la conversación se nos escapaba de las manos.

—No te lo había dicho porque no quería verme como el loco de la relación —me miró, serio—. Pero lo he notado. He visto cómo Mason te mira cuando llegas, cómo intenta acercarse. Vi cómo te preocupaste por él anoche… y ya no sé qué pensar.

Guardó silencio un segundo.

—Tú y yo acabamos de hacernos oficial, somos novios —continuó—, pero a veces siento que quisieras que yo fuera otra persona.

Buscaba mis ojos.

No supe qué decir.

Se quedó ahí, esperando que lo negara todo. Que le prometiera que iría con él. Que eligiera sin dudar.

Pero en lugar de eso, salí del estudio, caminé hasta mi habitación y cerré la puerta con seguro.

Esto…

Esto era exactamente lo que había tratado de evitar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.