Era mentira todo lo que las películas decían sobre que el helado era la cura de todo.
Después de salir del estudio pasé por mis cosas. Christian me dijo que podía llevarme el cuadro, pero, de algún modo, sentía que pertenecía más a ese lugar que a mí.
Ahora estaba sentada en una heladería que encontré antes de llegar a casa.
No entendía por qué era tan difícil tomar una decisión.
O, mejor dicho, por qué ahora me arrepentía de lo que le había dicho a Parker. ¿Cómo sería mi futuro con él?
Porque si había decidido esto, no era solo por el momento… era por un futuro.
Ni siquiera el helado de chocolate me sabía igual que antes. Y creo que así me estaba pasando con muchas cosas.
Me acomodé en la silla. Estaba en la esquina del local, casi escondida, pero era cómodo. Seguro. Como si el mundo no pudiera alcanzarme ahí.
—¡Mi niña! ¿Cómo va todo? ¿Ya empacaste? —preguntó apenas contestó.
No era un secreto para ella lo que estaba pasando. Excepto, claro, mis inseguridades de irme.
—Hola, mamá Lisa —respondí intentando sonar alegre—. Aún no empiezo.
—¿Estás enojada con Parker?
Me sorprendió lo directa.
—¿Qué? ¡No! —respondí rápido—. Es solo que…
—Estaba esperando tu llamada, Jade. Sé que no quieres irte de ahí —dijo con voz tranquila.
Guardé silencio unos segundos. Yo juraba que ella pensaba que yo era la más feliz y enamorada del mundo.
—¿Por qué dices eso?
—Has llamado los últimos cinco días —rió suavemente—, como si esperaras que te prohíba salir del país. Pero eso solo puedes decidirlo tú… si de verdad lo quieres.
—¿Crees que estoy haciendo bien? —pregunté al fin.
—Depende —respondió—. Si te hace feliz estar con él, y es tanto que quieres dejar todo lo que tienes por amor, entonces estás haciendo todo bien.
Hizo una pausa. Escuché ruido de fondo; seguramente había llegado alguien.
—Pero si algo… o alguien —remarcó— te hace dudar, es porque no estás siquiera enamorada, mi niña. No puedes aferrarte ni forzar algo que en su momento fue increíble, pero que ya no lo es.
Miré alrededor. Todos parecían tranquilos, felices. En ese instante deseé ser cualquiera de ellos. Que alguien decidiera por mí y yo solo obedeciera.
—Tengo que ir a hacer maletas —dije, más por costumbre que por convicción.
—Ve y haz lo que tengas que hacer, mi niña. Y recuerda que te quiero muchísimo.
Por primera vez en el día, sonreí.
Colgué, tomé mi bolso y el pequeño vaso de helado. Caminé hacia la salida y tiré el chocolate derretido casi intacto.
No podía obligarme a que me gustara.
Cuando llegué a casa, Thor me recibió saltando sobre mí. Ni siquiera había pensado en lo difícil que sería cuidarlo. No podía exponerlo a tantos viajes.
—¿Ya quieres comer? ¿O te ayudo a hacer maletas? —preguntó Kate sin mirarme. Aún me costaba hablar con ella.
—Si quieres, te ayudo a cocinar. No hay prisa —respondí, tratando de sonar más animada.
Sonrió apenas y empezamos juntas. Quería decir algo, pero no sabía si romper esa calma era buena idea.
—Ya casi termino el proyecto que te conté —dijo Kate.
—¿De verdad? —me giré a verla—. Seguro quedará increíble.
Dejó la cuchara sobre la olla.
—Jade, dejemos de fingir. Es momento de hablar. No pienso dejar que salgas de esta casa sin asegurarme de que eres feliz.
Sonreí.
—¿Por qué sonríes? —preguntó confundida.
—Porque pensé que ya no te importaba.
La tomé del brazo.
—Ven.
Apagué la estufa y me senté en el sillón con Thor sobre mis pies. Kate se sentó frente a mí.
—Si estás por despedirte, déjame empezar con el por qué creo que estas decidiendo sin…
—Me quiero quedar —la interrumpí.
—Sí, Jade, sé que te irás, pero debes pensar en lo difícil que será adaptarte y en Thor…
—¿Me escuchaste? —reí.
—Dijiste que quieres… —se detuvo—. No, espera. ¿Te quedas?
Asentí.
Se levantó de golpe y cargó a Thor.
—Hice una despedida completamente en vano contigo —lo abrazo, que solo lamía su cara—. ¿Cómo lo decidiste?
—Lo he estado pensando día y noche —suspiré—. Y al fin... creo que me decidí.
—¿Qué pasará con Parker?
—Vendrá en dos días. Hablaré con él.
—¿Y con la disquera?
—Ahí no puedo hacer más. Mi contrato termina… y no tengo razones para volver.
—Pero podrías avisarles que te quedas, ¿no?
Jugué con mis manos. No sería profesional despedirme hoy y regresar mañana. Ellos debían seguir, y yo buscar algo nuevo.
—Por ahora es mejor así —dije—. Creo que será suficiente con la pelea que se viene con Parker.
Sonreí a medias. Kate ocultó una sonrisa detrás de Thor.
Por primera vez después de tiempo, estaba empezando a tomar mis propias decisiones.
Editado: 31.01.2026