Me había engañado a mí misma.
Usé cada pretexto posible para no ir a la disquera: acompañar a Kate al aeropuerto por Ned, llevar a Thor al veterinario —aunque ambos se ofrecieron—, incluso fingir que tenía pendientes urgentes.
Los chicos habían intentado contactarme, aunque había evitado dar detalles de donde estaba, realmente... ellos si creen que me fui.
Y aun así, había pasado un mes exacto.
—Esto y esto —Kate aventó ropa sobre mi cama.
—¿Qué haces? —me quejé.
—Te pondrás eso y hoy mismo vas a la disquera —sentenció.
Iba a responder, pero continuó
—Ned y yo saldremos, Thor viene con nosotros.
Abrí la boca.
—Y no, Jade, no necesitamos chofer —bromeó antes de salir de la habitación.
Bufé.
Me levanté y me di un baño demasiado largo. Tal vez, si tardaba lo suficiente, no encontraría a nadie. O simplemente… no iría.
—¡Date prisa! —gritó Kate desde abajo.
Había abusado demasiado de los pretextos.
Cuando salí, vi la ropa sobre la cama.
La falda recta con rayas en tonos grises, la blusa negra de manga larga, los botines.
Me hice ondas suaves en el cabello y me maquillé un poco más de lo habitual. Si iba a enfrentar esto, al menos quería verme entera.
—Linda —dijo Kate apenas me vio, claramente orgullosa de su elección—. Siéntate a desayunar.
—Solo…
—Ya le di yo —rió Ned, refiriéndose a Thor—. Kate está algo necia con que llegues a tiempo.
Kate asintió con demasiada convicción.
—No entiendo la prisa —me quejé en broma.
Desayunamos mientras Ned hablaba del nuevo edificio en Arizona que tenía a todos intrigados. Su estancia se había alargado más de lo previsto y, curiosamente, había sido un buen aliado para mis excusas.
Pero ya no.
—Debo irme —dije, más para mí que para ellos.
—Estoy segura de que te irá increíble —me animó Kate.
—Mucha suerte, Jade —dijo Ned levantando su taza.
Me puse el abrigo, tomé el bolso, me despedí de Thor y salí.
Cuando me di cuenta, ya estaba estacionándome frente a la disquera.
—Ya no puedo escapar —me dije, tomando aire antes de bajar del auto.
Entré buscando a Christian. No estaba.
Escuché ruido arriba y subí, pensando que al menos los chicos podrían decirme dónde encontrarlo.
Al llegar, vi a Christian con casi todos. Aún no me habían notado. No entendía de qué hablaban hasta que mi mirada se cruzó con la de Martin.
Corrió hacia mí y me abrazó.
—¡Jade! ¡Estás aquí!
Reí.
El resto se giró sorprendido.
—Mira que las sorpresas no paran —dijo Christian acercándose cuando Martin me soltó.
—Me da mucho gusto verlos a todos de nuevo —saludé al resto.
—Tienes que saber la última sorpresa —empezó Logan acercándose—. Christian consiguió un...
—...Y creo que eso es todo —dijo una voz detrás de mí, interrumpiéndolo.
Me giré al instante, aunque mi mente decía, “no seas obvia”, pero bueno, era Mason.
Estaba junto a la entrada, pero... no estaba solo.
Estaba junto a Alessa Finch. Una de las cantantes del momento. Dios. Ella sonaba en todas las estaciones de radio. Otro gran trabajo de Christian con las sorpresas.
—Si bueno te ganaron la noticia —Se burló Frank de Logan
—Bueno, a ella no la conozco aún —dijo ella, sonriendo.
Mason me miró por unos segundos, estaba tan sorprendido como yo.
—¿Mason? —lo llamó ella, al notar su silencio.
—Mucho gusto —extendí la mano—. Soy Jade Steele.
—Un gusto, Jade —respondió—. Soy Alessa Finch, y creo que mi guía se quedó dormido.
Reí, disimulando una incomodidad que no sabía de dónde venía… o tal vez sí.
—Ella era nuestra fotógrafa, Alessa —explicó Christian—. Su contrato terminó hace un tiempo, pero espero que haya regresado.
Me miró, aunque yo seguía viendo a Mason, que ya no parecía perdido.
Ahora estaba atento a mi respuesta.
—Si me das la oportunidad —dije sonriendo.
Christian asintió, entusiasmado.
Y, aun así, no me sentía feliz, me sentía incómoda.
Verlos juntos hacía una presión extraña en mi pecho.
—Pensé que estabas en Europa, Jade —comenzó Nathan.
—Es una historia larga —respondí—. Pero necesitaba volver.
—Ni una palabra más —interrumpió Christian—. Déjame hacer unas llamadas y soluciono esto.
Salió del lugar.
—Tenemos tiempo —Martin movió las cejas—. Fue un mes difícil, al parecer.
—En realidad, sí —admití entre risas.
Intentaba no mirar hacia Mason y Alessa. Era imposible hacerlo sin parecer obvia.
—Ven —Logan me llevó a los pequeños escalones para sentarnos.
Todos nos siguieron. Incluidos Alessa y Masón
Ahora tenía una vista clara de ellos. Demasiado clara. ¿Por qué ella esta tan cerca de él? ¿Estarán juntos? O la sorpresa es que en realidad no la trajo Christian sino... Mason.
—Discúlpame, pero esto es importante —dijo Martin de pronto—. ¿Terminaste con Parker?
Mis ojos se abrieron. Martin se ha vuelto de los mejores en soltar las preguntas más directas, y no, eso no es un cumplido.
—Eso es grosero —Frank le dio un golpe en la cabeza.
—¿Parker? —preguntó Alessa—. ¿Estás saliendo con el vocalista de The Kings?
Mi mirada fue directa a Mason.
Él también esperaba la respuesta.
Ahora recordaba perfectamente por qué no quería levantarme esa mañana.
Editado: 31.01.2026