Busqué dentro de mi bolso la pequeña memoria donde cargaba todo el material de la banda. Había dejado la computadora limpia, por si alguien necesitaba usarla para otra cosa.
Aun así, mi cabeza estaba lejos de ahí. Seguía atrapada en la escena que acababa de vivir con Melina.
—Cuéntame tu experiencia —Christian entró a la oficina y cerró la puerta con cuidado, asegurándose de que no hubiera nadie cerca—. La primera vez que la conocí casi me hace llorar —confesó con una risa breve—. No es nada amigable.
—No quiero suponer nada, pero creo que no nos vamos a llevar muy bien —respondí con un suspiro disfrazado de sonrisa—. ¿La canción de los chicos con Alessa será sencillo? —pregunté, cambiando de tema antes de decir algo que no debía.
—Bueno, de acuerdo al plan de trabajo de Melina, se viene una publicidad muy fuerte —aseguró. Asentí, entendiendo el panorama—. Ella era otra sorpresa, por cierto —añadió con orgullo. Bueno, eso explicaba que no la trajo Mason.
—Entonces el sencillo es de ella —afirmé, y él asintió—. Bueno, al menos así no me encontraré tanto con Melina —intenté bromear, sintiéndome un poco más tranquila.
Christian me miró en silencio, como si midiera si era buena idea lo que estaba a punto de decir.
—Dímelo —cerré los ojos antes de que hablara.
—Alessa se interesó en los chicos después de ver su trabajo en redes —explicó—. Luego se enteró de que la persona encargada de eso ya no estaba… —hizo una pausa—. Pero ya volvió —sonrió, esperando que yo lo hiciera también.
—Bueno… se vienen semanas difíciles —me recargué en la silla. Christian solo asintió, como quien ya lo sabía desde antes.
—Oh, aquí estás, Christian —la voz de Melina apareció en la puerta—. Tengo unas dudas sobre las licencias.
Luego me miró a mí.
—Fotógrafa, prepara tu cámara. Necesito algunas fotos de Alessa con la banda.
Asentí. Ella le hizo una seña a Christian para que la siguiera.
Él salió detrás de ella, no sin antes dedicarme una mueca de sufrimiento. Negué con una sonrisa cansada.
Salí de la oficina rumbo al estacionamiento. Había olvidado bajar una caja donde entre cosas, estaba la cámara; la había dejado en el auto desde ayer. No sabía si volvería, y cargar con todo aun sin tener la certeza de si volvería, hubiera sido extraño.
—¡Hola!
Me giré hacia la voz.
—Jade, ¿cierto?
Alessa se acercó con una sonrisa tan genuina que resultaba imposible no devolvérsela.
—Hola, Alessa —respondí, cerrando el auto y caminando junto a ella de regreso a la disquera.
—¿Sabes? Me alegra verte —dijo—. Hablé con mi representante, Melina… no sé si ya la conozcas.
Claro que sí, pensé. Somos íntimas.
—La conocí esta mañana —respondí con calma.
—Vi lo que hiciste con la publicidad de The Kings y Of Dream. En especial me encantó lo que haces con fotos en pareja —entró conmigo a la oficina y tomó asiento frente a mí—. Quisiera que tú trabajes todo lo gráfico de mi sencillo.
—Es un honor que me hayas tomado en cuenta —confesé—. Apenas sepa de la canción, haré lo mejor que pueda… y más.
Dio un pequeño brinco de emoción.
—Por ahora puedo adelantarte que es una canción romántica —miró detrás de mí—. ¿La foto es tuya?
—Sí, la tomé en Arizona.
La observó con fascinación, y sonreí. Al menos con ella, todo parecía fluir para bien.
—Como te decía —rió de sí misma y volvió a mirarme—, la canción es romántica. Más bien… un dueto entre Mason y yo.
Mi sonrisa se tensó apenas un segundo. Me esforcé en mantenerla.
—Lo he ayudado estos días a escribirla —continuó—, pero creo que le rompieron el corazón. Solo tenemos versos muy tristes.
Mi mirada cayó, casi sin querer, sobre la cámara.
¿Corazón destrozado? ¿Sería por mí? Y bueno... hasta apenas ayer él se había enterado de que nunca me fui.
—Estoy segura de que lo que hagan juntos será increíble —dije, empujando mis propios pensamientos a un rincón.
—Me alegra saber que hay otra chica en esta disquera —rió—. Hasta ahora solo había conocido hombres.
Salió de la oficina y yo me quedé ahí unos segundos más. Tomé la cámara, la preparé, respiré hondo.
Un dueto romántico.
No podía imaginar a Mason con Alessa… porque cuando lo hacía, parecían encajar demasiado bien.
—¿Lista? —Christian se asomó por la puerta.
Asentí y caminé con él.
Al llegar, mi mirada fue directo a Mason. Tenía la guitarra entre las manos, y Alessa estaba a su lado, ayudándolo mientras tomaba apuntes en una libreta.
—Veamos —Melina se colocó frente a ellos—. Tú —señaló a Frank—, de este lado.
Frank obedeció, lanzándole a Christian una mirada de auxilio.
—Baterista y bajista acá.
Martin y Nathan se movieron.
—Tú también cantas, ¿no? —Logan asintió—. Bien, ponte entre ellos.
Martin dejó un espacio justo en el centro.
—Tal vez podríamos dejar que Jade organice un poco más las fotos —sugirió Christian.
Lo miré en súplica de que descartará esa opción, y al parecer, todos teníamos la misma expresión.
—Sé lo que hago, Christian —respondió Melina—. ¿O hay algo mal?
Todos me miraron.
No era una mala organización, pero tomaría demasiado espacio; recortarlo para redes implicaba modificar el formato.
Aunque claro, decir esto seguro causaría conflicto. Me limite a mis principios de trabajos complicados: Callar, ceder... y proponer
—Podemos hacer algo bueno con esta toma y luego probar otras poses —dije, intentando salvar ambos escenarios.
—¿Ves? —le sonrió a Christian—. Alessa —la señalo— tú y Mason al centro.
Mason me lanzó una mirada rápida. Yo solo me encogí de hombros.
Como lo había previsto, el encuadre era incómodo. Opté por tomas laterales para no perder la imagen de todos.
—No —interrumpió Melina—. Mason, toma a Alessa de la cintura.
Él la miró, confundido.
—Tenemos que crear expectativa —continuó—. Deben fingir ser una linda pareja.
Editado: 31.01.2026