La Teoría de Tenerte

Capítulo 91

—Así está increíble —dije mientras tomaba la última fotografía.

Al fin Melina me había dejado cambiar el orden. Como Alessa era la más pequeña entre ellos, la coloqué un poco más al frente para crear un efecto de cámara: ahorrábamos espacio y, visualmente, parecían de la misma altura.

—¿Puedo verlas? —preguntó Alessa acercándose a mí.

Asentí y le mostré el resultado en la pantalla.

—Estas son mis favoritas —señaló las últimas fotografías.

—Las que organicé, ¿verdad? —pregunté justo cuando Melina se unía a nosotras.

—Las últimas —respondió Alessa mirándola—. Me gustan las que organizó Jade.

Me miró y le devolví la sonrisa.

Melina asintió sin expresión alguna y, disimuladamente, se alejó de nosotras, yo por mi parte, me separe un poco para seguir revisando las fotografías.

—¿Podemos hablar? —Mason apareció a mi lado y miré alrededor, midiendo el ambiente.

—No te quiero quitar tiempo —me encogí de hombros al ver cómo todos retomaban sus labores.

—¿Qué dices? —respondió entre risas—. No lo haces.

Sonrió y yo imité el gesto.

—¿Continuamos? —Alessa se acercó de nuevo.

Me quité la cámara del cuello. Mason me miró a mí y luego a ella.

—Estaba por…

—Yo me tengo que ir —lo interrumpí, girándome hacia Alessa—. Empezaré a trabajar en las fotos para que las tengas lo antes posible.

Ella me sonrió. Le lancé una mirada rápida a Mason antes de dirigirme al resto.

—Bueno, chicos, gracias por el tiempo. Iré a trabajar.

Respondieron casi al unísono con despedidas y agradecimientos.

Por más que quisiera hablar con Mason, estábamos trabajando, y además había personas externas a la disquera. No quería dar una mala impresión, ni de ellos ni mía.

Dejé que las fotos se transfirieran a la computadora mientras me colocaba los audífonos. Empecé a trabajar casi en automático. Aunque me alegraba volver a esto, algo se sentía distinto: nuevos sentimientos nublaban mi concentración, dejándome sin ideas claras para editar.

Guardé los avances y apagué todo. Poco a poco, el lugar comenzó a vaciarse. Hasta Alessa pasó a despedirse antes de irse.

Guardé mi cámara, tomé el bolso y me dispuse a salir para cerrar la oficina.

—Ahora no tenemos ningún otro pretexto.

Di un pequeño salto en mi lugar al escuchar la voz.

—Me asustaste —le di un ligero golpe en el hombro. Él solo se rio.

—Lo siento. Pensé en entrar, pero mejor esperé aquí —rodé los ojos—. Necesito hablar contigo.

Jugaba con las llaves de su auto mientras yo esperaba a que continuara.

—Como sabes, mi sobrina está por cumplir años y hemos organizado una fiesta en casa de mis padres.

Asentí; lo recordaba de cuando me lo mencionó ayer.

—Estaba pensando que, si no tienes planes… —hizo una pausa, mirándome como esperando que completara la idea.

Sonreí. Quería escucharlo decirlo.

—Si no tengo planes, ¿qué? —lo presioné un poco.

—¿Quieres ser mi invitada? —sonrió, sabiendo que eso era justo lo que quería oír—. Entiendo si dices que no, seguro tendrás planes con Parker o…

—Sí quiero —lo interrumpí por segunda vez en el día — Y sobre Parker… —bajé la mirada hacia mis manos, como si ellas tuvieran la respuesta. —Debí decírtelo antes, pero terminamos, antes de que él se fuera a la gira.

Alcé la vista y encontré en su rostro una expresión que dudé en interpretar. ¿Felicidad? O... era algo como que solo estaba esperando escuchar de mí. Al menos eso parecía.

—Lo siento por él —dijo—, pero me alegra por ti.

Sonrió. Yo jugueteé con mis dedos.

—¿Cuántos años tiene? —cambié de tema.

Me miró confundido.

—Tu sobrina —aclaré—. ¿Cuántos cumple?

—Alicia cumplirá cinco años —respondió.

Asentí, guardando el dato mentalmente.

—De hecho, tengo que ir con mi hermana ahora —añadió mirando su celular—. Me va a matar por olvidarlo.

Reí.

—Te veo mañana —dijo antes de despedirse.

Salí en busca de mi auto y, antes de arrancar, le envié un mensaje a Kate avisándole que ya iba en camino.

Minutos después llegué a casa. El auto de Kate estaba afuera, así que supuse que ya estaba ahí.

—Ya volví —saludé apenas abrí la puerta.

—Buen día, chica prestadora de casas —me recibió con una sonrisa. Negué riendo.

Thor se lanzó hacia mí y me dediqué a rascar de su panza.

—Hice de comer, ¿quieres? —asentí con entusiasmo—. Ned salió a recoger los boletos de avión —hizo un puchero—, así que seremos de nuevo solo tú y yo.

—Necesito saberlo todo —ignore lo anterior.

Ella apareció emocionada desde la cocina con dos platos.

—Prepárate para los detalles profundos —dijo coqueta.

—Omitamos esos detalles —me apresuré a decir, provocando su carcajada.

—Bueno, antes de eso, dime cuánto te costó el hotel. Debo pagar por eso —buscó su bolso.

En cuanto dijo eso, una sonrisa automática se dibujó en mi rostro.

—No es necesario —empecé.

—Claro que sí, Jade —insistió.

—No es necesario porque no pagué un hotel —me miró confundida—. Me quedé en la casa de Mason.

Oculté una sonrisa.

—¡Dios! —gritó emocionada—. Espera… ¿cómo? ¿No estabas molesta con él? ¿O él contigo? ¿Qué me perdí? Yo sí quiero los detalles profundos.

Me atraganté con la bebida y volvió a reírse de mí.

—Bueno, hablamos. Ahora estamos muy bien, diría yo —dije con una risa—. Y no hay detalles profundos.

Me miró dudosa.

—Ah, y hoy me invitó a la fiesta de su sobrina este sábado —añadí

—¿Conocerás a su familia? —me miró sorprendida.

—No es como crees, solo…

Me detuve.

Porque sí, sí es exactamente como Kate lo cree.

Estoy por conocer a su familia.

Estoy por verdaderamente conocer a Mason.




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