—Dios, lo va a amar —seguía observando la caja con el producto, como si aún no pudiera creer que lo hubiéramos encontrado.
—Ya me contarás su reacción —dijo Mason, mirándome apenas un segundo, antes de volver la vista al camino.
Aparté la mirada del reloj que tenía entre las manos.
—¿Qué dices? Tú irás conmigo y lo verás por ti mismo —sonreí.
—¿Me estás invitando? —preguntó con una sonrisa pícara.
—Bueno… eso si tú quieres ir —miré por la ventana, intentando disimular la sonrisa que ya me había sacado.
—Me encanta la idea —dijo, y pasó su mano por mi pierna sin dejar de mirar al frente—. ¿Tienes hambre? Podemos ir a comer a donde quieras.
—Tengo una mejor idea —pensé unos segundos—. Compremos algo para llevar y sigamos viendo la serie.
Asintió de inmediato.
—Sus deseos son órdenes —hizo un saludo militar exagerado, y reí.
No tardamos en conseguir la comida y volver a casa. Mason acomodó todo en el sillón mientras yo buscaba el capítulo donde nos habíamos quedado.
—Declaro oficialmente iniciado el nuevo debate —dije sentándome.
Soltó una carcajada y se unió a mí.
No tenía dudas: mi mejor plan era ver una serie con Mason. Su forma de pensar siempre me hacía ver las cosas desde otro ángulo, y estaba segura de que a él le pasaba lo mismo conmigo.
Cuando terminamos de comer, llevamos los platos a la cocina con la falsa promesa de lavarlos al acabar la serie.
Thor se sumó al equipo y se acomodó en el sillón entre nosotros… o, mejor dicho, sobre nosotros.
Las horas pasaron sin que nos diéramos cuenta. Estábamos demasiado concentrados suponiendo el posible desenlace, y sobre todo, coincidiendo en la principal villana de la historia … pero el sueño empezó a ganarme la batalla.
Me reacomodé en el sillón, y Mason, sin decir nada, me abrió espacio entre sus brazos que acepté.
Fue una pésima idea, a los pocos minutos, ya estaba dormida.
El sonido de unas llaves cayendo me despertó de golpe.
—Mierda, perdón —dijo Kate, quieta en medio del pasillo.
Me incorporé de inmediato, y Mason hizo lo mismo, al parecer también se había quedado dormido.
—¿Ya son las dos? —pregunté sorprendida.
Incluso Thor se había reacomodado, ocupando todo el sillón como si fuera suyo.
—Creo que debo irme —dijo Mason mirándome.
—Puedes quedarte si quieres —Kate se acercó—. Puedo dormir en la sala, ustedes pueden…
—No quiero incomodar —la interrumpió Mason con una risa nerviosa, antes de que ella siguiera—. ¿Te veo mañana?
Asentí rápido, y él sonrió mientras caminaba hacia la puerta.
Lo seguí.
Se detuvo antes de salir.
—Gracias por ayudarme hoy —dije, y me acerqué para darle un beso rápido en la mejilla.
—Si ese es el premio, soy tu esclavo —bromeó.
Le di un golpe suave en el brazo, riendo.
—Descansa, Jade —metió las manos en los bolsillos—. También tú, Kate.
—Que te vaya bien —gritó ella desde atrás.
Reí.
Mason subió a su auto y pronto desapareció por la calle.
—Perdón —Kate se acercó a mí, apenada—. Se veían muy lindos ahí dormidos… quise pasar desapercibida, pero fallé.
—No pasa nada —le resté importancia—. Mañana tenemos que trabajar, y debemos descansar.
Y después de un día completo con él, no había espacio para el enojo.
—Me daré un baño antes de dormir —dijo—. Descansa.
Asentí.
Fui directo a mi cuarto y, antes de darme cuenta, ya estaba completamente dormida.
Soñar con angelitos nunca había sido tan literal.
Editado: 31.01.2026