La Teoría de Tenerte

Capítulo 104

Desperté con la alarma de mi celular. Busqué apagarla a ciegas, pero un brazo rodeando mi cintura me lo impidió. Como pude, la silencié.

—Mason —susurré, girándome para quedar frente a él—. Despierta.

Me acerqué y le di un beso suave.

—Aún no despierto… otro —murmuró con los ojos cerrados.

Reí y repetí el gesto, pero esta vez me atrapó entre sus brazos, profundizando el beso.

—Se nos hará tarde —reí contra sus labios.

—Digamos que estamos enfermos —bromeó—. No quiero separarme de ti.

Me besó la frente.

—Debo bañarme —dije—. Así que tal vez sí debas hacerlo. Vamos —añadí haciendo un puchero—. Ya que no tengo auto, tendrás que llevarme.

—Eso es manipulación.

Me apretó suavemente las mejillas.

—Vamos entonces.

Se levantó primero. Yo me cubrí con la primera playera que encontré y fui a la sala por la famosa maleta de Kate. Reí sola.

Si ella supiera lo que pasó anoche, estaría bailando mientras gritaba “te lo dije”

Saqué ropa interior, unos jeans holgados rasgados, una blusa de tirantes guinda y tenis blancos. Regresé al baño y me di una ducha rápida.

Cuando salí, me vestí a toda prisa, peiné mi cabello y corrí a la cocina.

—¿Cómo es posible que otra vez seas tú quién gane? —pregunté al verlo servir dos platos.

—Velocidad —se encogió de hombros—. Y además... se que te gusta cuando cocino yo

Me hizo una seña para sentarme.

—Estás hermosa —dijo, besándome la frente.

—Tú tampoco te quedas atrás —sonreí—. Me tocó un chico que canta… y que además cocina delicioso

—Si es por ti, aprendo a volar —guiñó el ojo.

Puse los ojos en blanco, riendo.

Terminamos de desayunar y me sorprendió lo natural que todo se sentía. Antes de salir de la habitación no sabía cómo debíamos mirarnos, cómo hablar… acabábamos de cruzar una línea enorme.

Pero ahí, con él, todo fluía como si siempre hubiera sido así.

—Debo llevarme esto —cerré la maleta—. Ya veré cómo la llevo a casa.

—¿Por qué no la dejas aquí? —se rascó la nuca—. Digo… podrías quedarte otra vez y…

—¿Qué quieres decir, Mason? —lo interrumpí, acercándome divertida—. ¿Es una invitación a algo?

Intenté no reír, pero ya era imposible.

—La propuesta la acabas de hacer tú —su voz se volvió más grave, mostrando una sonrisa burlona—. Por mí, hoy mismo traería a Thor para acá.

En segundos, yo estaba atrapada en la barra, con sus brazos bloqueando ambos lados, aunque tampoco es que quisiera escapar.

—Eso tendrá que esperar —susurré cerca de su oído.

Sentí su piel erizarse… o tal vez fue la mía cuando besó mi cuello.

Se separo un poco, no quería romper el momento, pero ya era tarde. Y ya que uno de los dos debía ser el cuerdo, camine a la salida con Mason siguiéndome.

El camino a la disquera se me pasó demasiado rápido.

Una parte de mí no quería llegar. Sabía que ahí terminaría nuestro pequeño mundo privado. Cada uno tenía trabajo, aunque habíamos quedado en que al salir él me llevaría a casa.

—Qué suerte, llegaron al mismo tiempo —dijo Christian al saludarnos.

Decidimos no corregirlo, aun no era el momento de contarlo a Christian o a la banda.

—Los necesito arriba. Hay noticias muy buenas.

Asentimos caminando a donde indico.

Al parecer, las buenas noticias incluían a Alessa, Melina y al resto de los chicos. Me senté en uno de los escalones.

—Muy bien —comenzó Christian—. Como saben, se ha estado trabajando en el dueto de Alessa…

Ella sonrió.

—…y Of Dream —miró a la banda—. La canción está lista. El equipo de Alessa la aprobó y ahora sigue lo siguiente. Melina.

Melina dio un paso al frente.

—Hay expectativa —dijo—. La expectativa de la nueva pareja está funcionando.

Mi cuerpo se tensó.

—Pero esto no puede salir sin video oficial... y ya propuse grabar uno.

Los chicos festejaron.

—Ya tenemos locaciones —continuó—. Y voy a necesitar que me digas —me señaló— dónde se tomaron las fotos de cada carátula del último álbum.

—¿Para qué? —preguntó Mason.

—Si la gente ya cree que ustedes son una linda pareja, aprovecharemos esas canciones para que piensen que viene de mucho tiempo atrás —sonrió—. La misteriosa chica de las canciones siempre fue Alessa.

El silencio fue inmediato.

—Pero eso no es verdad —intervino Martin—. Mason escribió esas canciones y…

—No vamos a mentirle a la gente —dijo Mason, firme.

—Veamos —alzó la voz—. Ustedes tienen un contrato donde están de acuerdo de todo lo que salga del equipo creativo de Alessa, por tanto no es una opción a votar.

Nos miró uno a uno.

—Mañana empezamos —me señaló—. Y tú obedeces también. Que me urge.

Salió sin decir más.

Suspiré. Era increíble cómo tantas emociones me atravesaban sin dejarme reaccionar a ninguna.

En mi oficina anoté cada dirección en un papel. Era imposible que todo luciera igual, pero no iba a pelear eso ahora.

—Estas son —le entregué el papel.

—Bien —asintió—. Te espero mañana temprano en la primera ubicación. Lleva tu cámara. Harás el detrás de cámaras junto a nuestro equipo.

Si que estaba molesta y para nada lo ocultó.

Se fue.

Me quedé sola, con una sola imagen golpeándome la cabeza.

Mason y Alessa.

La nueva pareja.

La mentira perfecta... y yo, justo en medio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.