—Eso fue muy romántico —se emocionó Kate cuando terminé de contarle lo que había pasado.
Anoche cuando regresé, la encontré dormida, así que esperé hasta la mañana para poder hablar con ella.
—Todo está pasando muy rápido y no sé cómo voy a poder con todo esto —me sinceré.
—No tienes que hacer nada, solo deja que suceda —respondió, como si fuera así de fácil.
—Me encantaría que fuera eso y ya, pero ver a Alessa y a Melina solo hace que…
—Solo te hace sobrepensar —me interrumpió—. No lo hagas —se encogió de hombros—. Tengo años de conocerte, y esta versión tuya, la que encontró Mason, es la mejor —aseguró—. Ahora ustedes son pareja y, les guste o no, tienen que soportarlo.
Dio un sorbo a su café.
—Aún no somos pareja oficial —admití.
No me había detenido a pensar qué éramos en realidad. De cierta forma, ambos sabíamos que teníamos algo, pero no era oficial. Ninguno se presentaba con un título, y tampoco estaba segura de si eso me importaba.
—Eso es solo una etiqueta —empezó—, y tampoco creo que les falte mucho para llamarse como lo que ya son.
Le sonreí. Necesitaba hablarlo con Kate. Ella siempre tiene esa respuesta que necesito; muchas veces no es la que quiero escuchar, pero otras, logra calmarme. No sé qué sería de mí sin ella.
—Siempre tienes las respuestas —aseguré—. Pero ahora cuéntame, ¿qué tal todo con Ned?
Aún tenía bastante tiempo antes de irme al trabajo, y además Kate se quedaría en casa hoy.
—Increíble —solo con escuchar su nombre, sus ojos brillaron—. Ahora está en Boston con Ethan.
Asentí. Tenía mucho tiempo sin hablar con él, pero creía que ahora era mejor mantener esa distancia.
—Negocios, ¿no? —asintió—. Deberías darte una escapada con él, está a solo dos horas de distancia —sugerí, moviendo las cejas.
—Quisiera hacerlo —mostró una sonrisa cómplice—, pero primero debo terminar todo el trabajo que tengo aquí… y él también. Juntos haríamos de todo, menos lo que debemos —soltó con picardía, y negué riendo.
—Seguro encontraran la manera de verse —le dije.
De ellos había aprendido que la distancia, en realidad, no importa… siempre y cuando estés con la persona correcta.
Me despedí de ella y de Thor antes de salir de la casa. Tenía mucho trabajo por delante y, en la radio, ya comenzaba a escucharse toda la especulación sobre Mason y Alessa. A Melina le estaba saliendo todo perfecto, tal como lo quería.
Al entrar a la disquera, sentí la tensión del lugar. El equipo de Melina seguía ahí; parecía que no habían descansado nada, todos estaban concentrados en la edición del video.
—Tarde, fotógrafa —se acercó—. Espero que ya tengas listas las fotos; hoy mismo necesito que subas una. —advirtió—. Para tu información, el video saldrá el viernes y, antes de que el mundo olvide lo que está pasando entre Mason y Alessa, los mantendremos ocupados con mucho material, y evitar que con tu espectáculo de ayer... nos causes problemas
Esbozó una sonrisa forzada y volvió con el hombre de su equipo que seguía trabajando.
Claro que lo había notado, ¿y como no? Si Mason me beso frente a todos.
Caminé hasta la oficina y encendí la computadora. No estaba dispuesta a soportar los gritos de Melina, así que lo mejor era comenzar a trabajar en la foto del día.
Pasé todas las fotografías al programa. Tenía muchas opciones, y todas iban a dar de qué hablar. Cuando tuve listas las primeras dos, las guardé en la memoria donde ya antes le había entregado trabajos a Melina.
Quería que cada fotografía perteneciera a la misma paleta de colores; así, cuando las subiera, habría un orden y se distinguirían del resto de las publicaciones.
Intenté concentrarme en lo que hacía y no detenerme a pensar en quiénes aparecían en las fotos. Aun así, más de una vez sentí cómo la comisura de mis labios caía al ver lo cerca y perfectos que se veían juntos.
Era como si yo misma estuviera adornando una relación perfecta para venderle una mentira al público… a costa de destrozarme por dentro.
Pero cada vez que terminaba una foto, un recuerdo con él regresaba a mí, casi como si mi mente intentara gritarme que Mason no haría nada para dañarme. Y sabía que así sería.
No podía dudar de él, mucho menos dejarlo.
Editado: 31.01.2026