—Me gusta esa —señalé la camisa que Mason miraba—. La otra es más estilo tuyo que de él —me burlé.
Mason asintió, aunque más que ver las camisas, parecía usarlas como refugio para esconder sus pensamientos. Por un momento quise preguntarle qué le pasaba, pero no debía forzarlo. Si quería decirme algo, lo haría.
Hoy era viernes, y Christian nos había dejado ausentarnos. No solo porque la canción saldría ese día, sino porque también era el cumpleaños de Martin.
Habíamos pasado toda la mañana pensando en qué regalarle. Yo ya tenía claro algo que sabía que iba a amar más que nada; lo habíamos dejado en casa después de ir a buscarlo. Luego ayudé a Mason a pensar en otro regalo, y la mejor opción para Martin... terminó siendo la ropa.
—Tienes razón —asintió—. Agradezco tener tu punto de vista cuando él es tan especial para todo esto.
Me regaló una media sonrisa.
—Tienes mucha suerte —seguí.
Asintió y me dio un beso suave en la cabeza, que duro un poco mas de tiempo que lo que acostumbraba en él
Martin aún no lo sabía, pero tendría una pequeña fiesta organizada por nosotros y los chicos. Él amaba las fiestas, y qué mejor forma de celebrar un año más.
Mason ya llevaba su ropa en el auto. El plan era arreglarnos en mi casa y de ahí ir a la fiesta; Logan se encargaría de llevar a Martin sin levantar sospechas.
Pagamos lo que faltaba y salimos del lugar. No pensé que fuera a tomarnos tanto tiempo, pero aún teníamos pendientes.
Al llegar a casa, Mason se encargó de envolver mientras yo me daba una ducha rápida. Cuando salí, me puse un vestido negro con algunas tonalidades de rosa y unos tacones que esperaba soportar el resto del día.
Antes de empezar a maquillarme, dejé que Mason se bañara. Ya escuchaba a Kate en la sala jugando con Thor.
Maquillé mi rostro de forma sutil, rizando mi cabello y atando dos mechones con una liga.
Cuando estuve lista, vi a Mason salir casi listo. Llevaba un jean negro y zapatos del mismo tono; estaba por colocarse la camisa azul oscuro.
—Si me sigues viendo así, no vamos a salir del cuarto —dijo fingiendo un tono serio.
Desvié la mirada antes de que mi rostro se tiñera aún más de rojo
Salí de la habitación con Mason detrás de mí. Thor descansaba en su cama; la nueva visita ya lo había dejado exhausto.
—No está en edad de cuidar niños —bromeó Kate, entregándome el pequeño collar con un moño.
Me agaché para llamar al cachorro, que ahora jugaba con el zapato de Mason.
—Eres un travieso —dije, acariciándole la panza después de ponerle el collar.
Mason lo tomó en brazos y lo acercó a su rostro.
—No tengo pruebas, pero estoy seguro de que te veré muy seguido por el estudio —sonrió, dejándose lamer la nariz.
Caminamos fuera del lugar, dejando a Thor descansar de su nuevo amigo.
Subimos al auto de Mason. Kate acomodó los regalos junto a ella, mientras yo llevaba al cachorro entre mis piernas.
Al llegar, todo estaba listo. El lugar era pequeño, pero los chicos lo habían decorado completamente al estilo de Martin. El cachorro ya se estaba robando la atención de todos.
—Están por entrar —avisó Mason.
Todos nos apresuramos a escondernos. Yo corrí detrás del cachorro y luego me coloqué junto a Mason.
La puerta se abrió lentamente.
—Te digo que no quiero…
—¡Sorpresa! —gritamos todos.
Martin dio un pequeño salto.
—¿Qué es esto? —preguntó emocionado—. Gracias —sonrió a todos.
—Esto es por ser un buen amigo —dijo Logan, abrazándolo—. Y el más llorón.
—Antes de que pase otra cosa —comencé—, debo presentarte a alguien.
Mostré al cachorro, que no dudó en lamerle el rostro.
Se lanzó a abrazarme mientras lo tomaba.
—Pero ¿qué tenemos aquí? —lo levantó emocionado—. Es el mejor regalo que podías darme, Jade, gracias.
—Thor tendrá un amigo al cual visitar —dije, acariciándolo.
Mason se disculpó y se alejó para responder una llamada.
Mientras todos hablaban y Martin presumía a su nuevo compañero, mi atención volvía una y otra vez hacia él.
—¿Qué le pasa a Mason? —preguntó Christian a mi lado—. Desde ayer lo veo así… ¿ya lo sabe?
Negué.
—Pensé que era cosa mía —dije. Tal vez solo estaba más serio de lo normal—. Debe estar estresado por la canción.
Christian asintió.
Volví a mirar a Mason. Ya no hablaba por teléfono, pero cuando nuestras miradas se cruzaron, desvió la suya. Fue solo un segundo… suficiente para sentir que algo no encajaba.
—Venga, Jade, vamos a tomar algo —Kate me tomó de la mano.
Y así fue durante horas. Yo lo buscaba cada vez que podía, y Kate o Fred me llevaban a otro lado.
Ya era de noche. La canción de Alessa había sonado al menos diez veces. Martin estaba feliz, aunque agotado. Su nuevo amigo dormía en la cama que habíamos llevado para él.
Era momento de irnos, y de hablar con Mason.
Al despedirnos, busqué su mano. Él entrelazó la suya con la mía y la apretó. Ese gesto me tranquilizó un poco.
Al llegar a casa, Kate se despidió rápidamente antes de bajar del auto. Yo me quedé esperando… cualquier palabra.
—¿Qué pasa? —pregunté tras el silencio.
Su mirada era distinta. Como si intentara mantenerse firme y, al mismo tiempo, decirme algo que no encontraba forma de salir.
Aun desde mi asiento, me acerque para abrazarlo. Reaccionó, apoyó sus manos en mi cintura y me besó. Fue dulce, suave… familiar. Como si con ello, todo volviera a estar en orden.
—Mañana paso por ti, iremos a cenar —dijo, apoyando su frente en la mía.
Asentí y lo besé de nuevo. Quería que se quedara, pero entendí que necesitaba descansar, mi conclusión fue sencilla, la canción, los medios, entrevistas... debía estar abrumado-
Tal vez solo estaba nervioso por todo esto.
Editado: 31.01.2026