Kate
Odio estos zapatos.
Caminar y socializar no deberían ir juntos cuando los traes puestos.
Al quedar frente a la puerta recordé algo importante: nada de ruido. No quería ser la que arruinara la noche. Di un vistazo rápido a la calle; no había ningún auto. Tal vez al final se habían decidido por la casa de Mason.
Thor me recibió impaciente apenas entré.
—Calma, que tu madre no está en casa —bromeé mientras me agachaba a jugar con él antes de ir al cuarto.
Me dejé caer sobre la cama y aventé los zapatos lo más lejos que pude. Justo entonces, el celular sonó.
Jade.
Seguramente llamaba para contarme dónde estaba o cómo iba todo. Sonreí antes de contestar.
—¿Qué tal todo? —pregunté emocionada—. Necesito detalles. —me acomode en la cama
—¿Hablo con Kate? —preguntaron del otro lado.
Fruncí el ceño. Miré la pantalla, confirmando el nombre, y volví a llevarlo al oído.
—Sí, soy Kate.
—Buenas noches. Discúlpame… eres el último contacto de —hizo una pausa— Jade Steele. Ha sufrido un accidente y está siendo trasladada al hospital para su pronta atención.
Sentí como si me hubieran arrojado un balde de agua helada. El mundo tardó un segundo en volver a moverse. Entonces escuché el ruido de fondo: gritos, voces aceleradas… sirenas.
—¿Cómo que un accidente? —pregunté, ya de pie, buscando mis llaves—. ¿Está bien?
La voz solo me dio la dirección del hospital, entendí poco sobre que enviarían las fotografías del accidente. Nada más.
Colgué con mil preguntas clavadas en la garganta.
Salí de casa corriendo. Conduje con una risa nerviosa, de esas que no tienen nada de gracia. Si alguien me hubiera visto, habría pensado que estaba loca. Mi cabeza iba a mil por hora y nada tenía sentido.
Al cruzar las enormes puertas del hospital, me detuve buscando a alguien, a cualquiera que me diera respuestas.
—Buenas noches… me llamaron. Mi amiga… tuvo un accidente. Está aquí —dije atropellando las palabras—. Jade Steele.
La mujer del mostrador me miró con una media sonrisa cargada de lástima. Quise gritarle que dejara de verme así y me hablara claro.
—Ha ingresado hace poco. Está en urgencias. No hay mucha respuesta de ella aún —dijo con cuidado—. El doctor saldrá pronto a dar información.
No había notado que estaba temblando hasta que me senté… y me levanté cinco segundos después.
¿Qué mierda había pasado? Jade estaba con Mason. ¿También estaba aquí? Busqué con la mirada, pero no vi a nadie conocido.
Saqué mi celular.
“No fue nada de lo que pensé. Ya voy a casa.”
Jade
Fue lo primero que leí. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Luego llegaron las fotos: un auto completamente destrozado. No era el de Mason. Entonces Jade no estaba con él.
Algo no cuadraba. Nada cuadraba.
Llamé a Ned.
—Hola, guapa —respondió al segundo tono—. ¿Cómo estuvo el evento?
—Te necesito, Ned —dije con la voz rota—. Jade está en el hospital. No sé qué pasó, pero está mal.
—Amor, respira —dijo con calma—. Dame un segundo.
Escuché voces, como si explicara a alguien con él.
—Voy a conseguir un vuelo ahora mismo. Estaré ahí en unas horas, ¿sí? Todo va a estar bien. Ella va a estar bien.
—Gracias —susurré—. Voy a ver qué puedo averiguar.
— Mantenme informado, ¿bien?
Colgué, mientras con mi mano detenía mi pierna que no dejaba de moverse.
¿Debía llamar a Mason? Una parte de mí estaba furiosa con él. ¿Por qué la dejó sola? ¿Era justo que lo supiera así? ¿Jade estaría de acuerdo?
Le escribí igual. Solo la ubicación y un mensaje:
“Jade está en el hospital.”
Respondió casi de inmediato:
“Voy en camino.”
La chica que me había llamado apareció, e identifique por su voz, me entregó las cosas de Jade. Asentí sin decir nada y volví a sentarme.
Entonces Mason llegó, me levanté de golpe.
—¿Qué pasó? —grité—. ¿Por qué está ahí? —señalé la puerta—. ¿Por qué, Mason?
Él evitaba mirarme. Tenía los ojos rojos.
—Terminé todo con ella —soltó, yo levanté mis brazos dejándolos caer bruscamente —. Se fue… intente alcanzarla pero no... —se le corto la voz— y después ya no supe nada más.
Solté el aire de golpe.
—Eres un idiota —escupí—. Un maldito idiota Mason. ¡Mira dónde estamos!
La gente nos miraba, y aunque ya no me importara... me obligue a controlarme, no quería que me echarán ahora.
—Lo sé —susurró—. Quiero verla. Dime cómo está, por favor, Kate.
—Lárgate Mason —sonreí sin emoción alguna—. Me equivoqué en llamarte. Lárgate.
Como si me ignorara, se fue a una esquina sin decir nada más. Yo sentía que me iba a estallar la cabeza.
Las horas pasaron. Nadie decía nada.
—Kate…
Ned llegó casi corriendo y me abrazó. Ethan venía con él.
—No sé nada —dije entre sollozos—. Se supone que ya debería haber noticias, pero... no dicen nada —Le pase el celular con las fotografías— Me enviaron las fotos, y... es horrible
Ambos revisaron las fotos del celular. Los dos se veían tensos.
—Déjame investigar —dijo Ethan.
No tuvo tiempo de separarse
—Familiares de Jade Steele.
El doctor salió. Me levanté de inmediato. Mason también.
—No ha despertado —dijo—. Lo siento mucho. Está en un estado prolongado de inconsciencia debido a los golpes del impacto. El resto de las heridas han sido tratadas. Ahora solo queda esperar. Seguiremos haciendo lo que este en nuestras manos.
No escuché nada más, sentí mis piernas flaquear
—La estoy perdiendo —dije cayendo en los brazos de Ned—. Mi amiga… mi hermana.
Vi a Mason alejarse, patear un bote de basura. Por primera vez note como bajaba la guardia, y dejaba salir todas esas lagrimas que había estado reteniendo.
Cerré los ojos.
No dejes de luchar, Jade. No ahora.
Editado: 31.01.2026