Emma.
Llegaba tarde. No me consideraba la persona más puntual del mundo, pero quería estar allí con tiempo para encontrar a Adam, y comenzar cuanto antes con la primera pista.
Anna y Justin caminaban demasiado rápido para seguirles el paso, debería haber dormido unas horas más.
Divisé a Adam en la distancia, acompañado de esa misteriosa chica que vino a verle al auditorio. ¿Estarían saliendo?, bueno, lo cierto era que no me importaba, Adam solo era un medio para conseguir un fin, y ese fin era librarme de Vanessa Chatterson para siempre.
Le observé con detenimiento. Era atractivo, eso era algo innegable, y la chica era bastante guapa, no sería algo raro que estuviesen juntos, incluso hacían buena pareja.
Adam llevaba un abrigo negro, unos guantes del mismo color y unos pantalones de nieve que parecían bastante cálidos.
La chica le hablaba, como si estuvieran intercambiando confidencias, sus rostros muy cerca. Adam no parecía tener una actitud distante o fría con ella, todo lo contrario, parecía que esa cercanía no le molestaba en absoluto, como sí la había molestado la mía ayer en el auditorio.
Aquel pensamiento me enfureció, ¿se pensaba que tenía la peste o algo así?
—Emma, ¿me estás escuchando? —Justin me miraba con diversión.
—¿Qué? —respondí distraída, mientras me ajustaba mi gorro de lana blanca, sobre la cabeza.
—Te pregunté que, si estabas completamente segura de ir con ese tipo, al que, por cierto, no quitabas ojo.
— Estoy segura —exclamé, intentando zanjar el tema —además, ¿qué es eso de que no le quitaba el ojo?
Anna miró a Adam, y después me dirigió una mirada ceñuda.
—Sigue sin gustarme que pases tanto tiempo a solas, con un desconocido Emma.
—Todo estará bien, os echaré de menos y también a Rachel —dije abrazándola. Ella me sonrió y me devolvió el abrazo, Justin se nos unió.
— Hola —la voz de Adam me hizo levantar la cabeza.
La chica misteriosa le acompañaba, y me lanzaba miradas de desconfianza de vez en cuando, mientras analizaba también, a Justin y a Anna.
—Hola —respondí.
—Por favor, los participantes pueden ir acercándose a la mesa de inscripciones —exclamó una voz grave por un megáfono.
La chica misteriosa se giró hacia Adam e inclinándose le besó. Él le devolvió el beso, sin importarle nuestra presencia.
—Ten cuidado —susurró ella en sus labios. Él la sonrió.
—Nos vemos pronto —le dijo.
¿Por qué aquella escena me estaba incomodando tanto? Vale, no era la chica más cursi de este mundo y en sí, me parecía una escena bonita, pero me sentía molesta. Supongo, que el hecho de que Adam Vandeeper, se alejara de mí como si fuera tuviera una enfermedad contagiosa, no ayudaba o quizás, porque muy en el fondo, sentía que nadie me había amado de esa manera. Mi relación con Roy no había sido precisamente, un camino de rosas y momentos memorables.
Deseché aquellos pensamientos y me despedí de mis amigos. Anna, seguía fulminando con la mirada a Adam y a Justin, la situación le parecía divertida.
—En algún momento, todos nos encontraremos, o al menos, los que logren llegar hasta cierto punto. Espero que nos veamos ahí —exclamó Justin.
—Nos veremos —dije sonriendo.
—Más te vale —susurró Anna, abrazándome de nuevo.
—Emma debemos inscribirnos ya —exclamó Adam.
—Nosotros ya estamos inscritos —dijo Justin. Anna enarcó una ceja.
—¿Y cuándo pensabas decírmelo?
—Vine temprano, cuando salí a correr.
Me alejé de mis amigos en compañía de Adam, hacía una pequeña carpa en la que varias personas, hacían cola para inscribirse. Normalmente, las inscripciones se realizaban el mismo día en el que comenzaba la senda del Yetghram, ya que muchos de los participantes, se echaban atrás a última hora.
—¿Lista? — me preguntó.
—Lista —respondí, con toda la determinación que pude.
—Nombres, edad y un documento identificativo, por favor —exclamó con voz aburrida, uno de los hombres, que estaba sentado junto a otros tres, que simulaban su expresión de fastidio.
Adam y yo, le dimos nuestros datos al tipo, que nos miró como si fuéramos la cosa más aburrida del mundo.
—Muy bien, ahora colocaos ahí, para la foto.
—¿Foto? —le pregunté a Adam, en voz baja.
—Por si nos perdemos, para el equipo de salvamento —respondió, imitando mi tono.
Había dos chicos haciéndose la foto justo antes de nuestro turno. La fotógrafa, una chica joven, les insistió para que se alejaran una vez la había tomado, para que nos dejaran paso.
Me coloqué a la derecha de Adam, quien me sacaba una cabeza. Él se recolocó el abrigo y puso gesto serio. Yo me coloqué imitando su pose, con cierta distancia entre nosotros.
—Sois la pareja con menos química de todas las que he fotografiado —se quejó la chica, poniendo los ojos en blanco —acercaos más el uno al otro.
Adam accedió a regañadientes, acercándose un poco más. Yo no me moví.
La fotógrafa me fulminó con la mirada.
—Ahora tú —exclamó, instándome a acercarme más a Adam. No deseaba hacerlo, tenía una relación con aquella chica, y no quería problemas, ya iba a ser suficiente, pasar tantos días a solas.
Seguí sin moverme, y pensé que la fotógrafa iba a saltar sobre mí, y asesinarme en ese mismo momento. Tenía que dejar de escuchar tantos videos sobre asesinos en serie para dormir.
Al ver que no me movía, Adam me agarró del brazo, y tiró con fuerza de mí hacia él, quedando totalmente pegados. No me soltó, sino que entrelazó su brazo con el mío para que no me moviera, mientras nos hacían la foto.
—Eso está mejor —exclamó la chica —siguientes, por favor.
Me separé de él, y comencé a caminar hacia una pequeña multitud agrupada junto al aparcamiento de un hotel, donde un hombre de mediana edad sostenía un megáfono, para informarnos de las reglas.
Logré ver a la cabeza del grupo, a Anna y a Justin. Ambos se giraron casi al unísono cuando nos vieron llegar. Justin me guiñó un ojo y Anna me saludó con la mano. Les sonreí, intentando aparentar tranquilidad. Lo cierto era que no podía estar tranquila, y el haber accedido a participar con Adam, comenzaba a parecerme una mala idea.