La teoría del invierno

Alguien en quien confiar.

Adam.

Llevábamos varios días de competición y la compañía de Emma, se me estaba haciendo más llevadera de lo que pensaba.

Miré a la chica, quien caminaba con Rika abrazada, hablando con ella de vez en cuando. En ocasiones, podía escucharla tarareando o parándose a explorar qué tipo de flores crecían entre la maleza, lo que ralentizaba nuestra marcha.

De acuerdo, tal vez estaba exagerando y su compañía seguía siendo un poco exasperante.

Un dron, sobrevoló nuestras cabezas a baja altura. El objeto abrió un pequeño compartimiento en la parte baja, y lanzó un paquete de pequeño tamaño al suelo. Emma llegó hasta él y lo recogió extrañada.

Observé sus pequeñas manos moverse con agilidad. No recordaba que sus dedos fuesen tan largos.

—Hay una nota —exclamó. Rika trepó a su hombro y ambas la contemplaron en silencio.

Me acerqué a Emma, y miré sobre su hombro.

"Enhorabuena. Habéis encontrado la ruta que os llevará a Cima gris. Si la segunda pista queréis conocer, a donde no se observa el sol, tendréis que llegar".

—A donde no se observa el sol... —exclamó Emma mirando a su alrededor.

—Puedo ayudaros —exclamó Rika, saltando hasta el suelo —conozco estos valles, como la garra de mi pata.

—Sigue perturbándome que un gato hable —dije suspirando.

—Dijiste, que el Yetghram te había enviado a buscar ayuda -exclamó Emma — ¿es esa la razón por la que estás aquí?

La gata asintió.

—Me envió específicamente a buscarte. Yo siempre he estado aquí, pertenezco a este lugar desde hace miles de años, pero he adoptado esta forma, que, sin lugar a duda es más cómoda y confiable para los humanos.

—Esa criatura no es real —dije.

—Hay algo que no te he contado, Adam —exclamó Emma.

Me daba miedo preguntar a qué se refería, parecía que aquella alucinación, nos afectaba a ambos de forma directa. No obstante, hice acopio de todo mi valor.

—Te escucho.

—El Yetghram si existe, es real.

Intenté permanecer serio, lo juro. Pero aquello rozaba la paranoia y la estupidez.

—Sí, claro.

—Vanessa Chatterson y su hijo, a quien ya conoces, tienen planes poco éticos y macabros para la criatura. Roy Chatterson, no está aquí para participar Emma, está aquí para capturar al Yetghram. Vanessa y su equipo de científicos, le colocaron un dispositivo de seguimiento y rastreo en la parte posterior de la nuca. Es cuestión de tiempo, que logren llegar hasta él. Estoy aquí para guiarte hasta él. Sólo un ser humano de corazón puro podrá ayudarle a escapar de Cima Gris, hacia el otro lado del valle. A cambio, os ayudaré a conseguir ese premio.

Estaba alucinando. ¿Aquello era una broma pesada? Miré a Emma, quien no parecía estar bromeando, de hecho, estaba tan sorprendida como yo.

—Esto es demasiado. Primero un gato parlante y ahora el Yetghram, ¿qué será lo próximo, una invasión extraterrestre? —dije.

—Es una gata y esto es muy serio Adam, necesito que tengas la mente abierta.

—Siempre puedes dejarle atrás -sugirió la gata —no le necesitas.

—Por supuesto que me necesita. Es la persona más propensa a tener accidentes, que he conocido en mi vida.

Emma me lanzó una mirada asesina.

—¿Qué me dices? —le preguntó Rika a Emma —¿Nos ayudarás?

—Sí.

—Un momento Emma, no vamos a ir en busca de ninguna criatura mitológica. Por si no te has percatado, estamos en una competición.

—Soy plenamente consciente de que estamos en una competición, Adam.

—El Yetghram está en Cima Gris, lo que es una suerte, ya que es el punto al que nos dirigimos —exclamó Rika -y también Roy.

—¿Quién es Roy? —pregunté.

—Mi exnovio —declaró.

Recordé lo que me había contado la otra noche y guardé silencio. Sabía que era un tema delicado para ella, y no deseaba hurgar en la herida. Por otro lado, no podía negar que me moría de curiosidad por saber los detalles. ¿Eso me hacía una mala persona? Probablemente.

—¿Crees que buena idea cruzar tu camino con el de ese Roy? —pregunté.

—Tarde o temprano, tendré que enfrentarme a él.

—Necesito un poco de contexto, Emma.

La chica suspiró con pesar y me miró.

—Está bien, abre bien esas orejas —dijo, mientras caminábamos siguiendo a la bola de pelo parlante, quien dirigía la marcha, por un sendero que se adentraba entre las montañas.

Emma me contó cómo había encontrado al Yetghram enjaulado con Roy, y como tiempo después, se había colado sola en las instalaciones, y le había liberado.

¿Debería creerme todo aquello? Mi parte racional, me gritaba que huyera de aquella chica, de su maldita gata adoptada y centrara mi objetivo, en conseguir ese premio. Sin embargo, existía otra parte, más oculta y casi inexistente, que me susurraba que debía ayudarla.

—Si lo que cuentas es cierto, esa Vanessa Chatterson es una mujer muy poderosa e influyente, tienes un buen problema.

—Uno bastante grave.

—Tus amigos, los que te acompañaron, ¿lo saben?

Ella negó.

—No quiero meterles en problemas.

Suponiendo que aquella chica hubiese perdido la cabeza, y que la gata parlante, fuese producto de algún tipo de alucinación duradera y no transitoria, lo más coherente para mí, sería seguirla el rollo, hasta obtener la mitad de mi premio, momento en el que no volvería a saber de mí.

—Os ayudaré —exclamé al fin. Emma me sonrió y sin previo aviso, se lanzó sobre mí para abrazarme. Mi primer impulso, fue alejarme, sin embargo, no me moví. Me sentí ridículo, con ambos brazos colgando a los lados, mientras ella, me rodeaba con los suyos.

Emma levantó la cabeza y se alejó, con las mejillas ruborizadas.

—Perdón, es la costumbre de abrazar a Anna —se disculpó, evitando mi mirada.

—¿Significa eso que ya confías en mí? Cuando una persona abraza de manera inconsciente a otra, es un indicativo de confianza y cercanía emocional. En algunos casos también está relacionado con una suerte de conexión profunda y en el peor de los casos, atracción.




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