Adam.
Observé cómo Roy se llevaba a Emma casi a rastras y una ira intensa me invadió. No era una persona violenta, pero después de todo lo que la chica me había contado, sentía la necesidad de darle una lección.
Jordan retiró su bota y me levantó con violencia. Era de complexión fuerte, pero estaba convencido, de que yo era más rápido.
—Lo siento tío, no es nada personal —dijo, lanzando el puño directo a mi cara. Lo frené justo a tiempo y retirando su mano, en un rápido movimiento, le golpeé en el estómago.
Jordan se dobló y apretó los dientes.
—Hijo de puta.
El chico se lanzó contra mí, y ambos caímos al suelo. Jordan me golpeó en la cara con ira.
—Ahora no eres tan valiente —rió, mientras apretaba mi garganta con ambas manos.
Me revolví bajo él, intentando patearle o hacerle girar para tomar ventaja, pero me estaba quedando sin oxígeno. No podía pensar con claridad.
Pensé en Emma, en mamá, incluso en el general. También pensé en Brian. Aquella no era la clase de muerte que pensé que tendría y sabía, que sufrirían con ello.
De repente Jordan gritó, cayendo hacia un lado, y liberándome de su agarre. Me tomé unos minutos para buscar aire, con desesperación. Aether, el pequeño zorro que había estado acompañando a Anna y Justin, mordía ferozmente a Jordan en la espalda, mientras este, intentaba zafarse de él.
El zorro saltó al suelo y me sonrió. Aprovechando su distracción, Jordan le sostuvo por la cola, y le lanzó con ira colina abajo. El pequeño animal rodó, hasta chocar con un árbol cercano. Me incorporé, al tiempo que Jordan me lanzó un golpe, que logré esquivar por los pelos. Podía saborear la sangre de mi labio partido.
—¿Cómo habéis logrado entrar con un dispositivo de rastreamiento? —pregunté, esquivando otro golpe.
—¿Tu noviecita no te lo contó? El viejo Harst nos ha dado vía libre —sonrió.
¿Qué? ¿Endel Harst estaba metido en esto y Lydia lo sabía? Jordan logró golpearme en el estómago, aprovechando mi sorpresa. Me doblé del dolor y el chico aprovechó para atacarme de nuevo. Logré contener su puño y doblarle el brazo hacia atrás. Jordan gritó.
—Dime en qué está metido Harst, y no te romperé el brazo —exclamé.
—Tiene acciones en los laboratorios Chatterson —gruñó. Le retorcí más el brazo y Jordan gritó.
—¿Qué tiene que ver Lydia en todo esto?
—Se acuesta con Roy, aunque todos sabemos que lo hace por dinero.
Aquellas palabras me destrozaron, Lydia, la Lydia que yo conocía me había estado traicionando. Solté a Roy, y este cayó al suelo, llevándose la mano hacia su brazo.
Pensé en las palabras de Rika aquel día; "pregúntale sobre Roy Chatterson", la bola de pelo tenía razón. Me sentía dolido, traicionado.
Jordan me atacó de nuevo, golpeándome sin cesar. Apenas lograba esquivar sus puñetazos, me sentí débil de repente. La enfermedad luchaba por hacerme perder la consciencia, en el momento menos oportuno, mientras la sangre me empapaba la ropa.
La nieve comenzó a descender sobre nosotros. Miré hacia el cielo, no deseaba rendirme, pero sentí que mi cuerpo, no me obedecía.
Una sombra me cubrió el rostro y se lanzó en picado sobre nosotros. Un águila tres veces más grande de lo normal, con un par de alas enormes, atacó a Jordan haciendo que cayera de espaldas. Ante mi asombro, el ave sostuvo al chico con sus patas y se elevó con él, a varios metros de altura, a una velocidad sobrehumana, después, lo dejó caer.
El águila voló hasta donde me encontraba y sosteniéndome con sus enormes patas se elevó, llevándome con ella. Pensé que aquel sería mi final.
***
Horas más tarde...
Abrí los ojos y lo primero que sentí fue un dolor inmenso, en todo mi cuerpo. Estaba en mitad de ninguna parte, bajo un grupo de árboles grandes, y sobre una cama improvisada, de hojas y pequeñas ramas.
Había anochecido y la nieve, había cubierto parte del suelo. Intenté incorporarme sin mucho éxito y desistí. ¿Cuántas horas habrían pasado?
—Buenas noches humano.
Aether me observaba sentado frente a mí con una sonrisa socarrona.
—¿Dónde estamos? ¿qué ha sucedido? El águila...
—Estamos cerca de Cima Gris, y el águila era yo —exclamó, con una risilla astuta.
—Gracias por salvarme.
—Te necesito, para ayudar al Yetghram.
—¿Por qué es tan importante salvarle? No digo que esté en desacuerdo, pero parece que todos os preocupáis por su bienestar.
—El Yetghram supone el equilibrio del valle, sin él, todos nosotros desapareceríamos, ya que estamos interconectados.
—Comprendo.
—Lamento que te enteraras de lo de Lydia de esa manera —exclamó. —Está ayudando a Roy y a su madre, es por esa razón, que Endel Harst no permite drones en esta zona, sabe que el Yetghram es real.
—Es una incoherencia, ya que las personas que compiten y ganan, podrían toparse con él y no solo con él, sino con seres como tú.
—Nadie gana por una razón, Adam —exclamó el zorro con seriedad.
—¿Insinúas que todas esas muertes, las desapariciones...?
Aether asintió.
Aquello era muy grave y Emma estaba en peligro.
—Tengo que encontrar a Emma —exclamé, intentando incorporarme, en vano.
—Traeré ayuda —exclamó el zorro —así no llegarás demasiado lejos.
El animal se marchó, dejándome completamente solo en la oscuridad, el ligero movimiento de las ramas de los árboles me relajaba. Me permití cerrar los ojos durante unos minutos intentando ignorar el dolor y pensando en Lydia. Traidora, desleal.
Jamás pensé que alguien a quien había admirado y querido, en realidad escondiese algo tan profundo y oscuro, en su interior.
Mi mente divagó hacia Emma, y no pude evitar sonreír. Eran tan distintas... pero Emma me había enseñado una lección importante, quizás dos personas en apariencia diferentes, podían tener más cosas en común de lo que pensaban en un principio.