Se acumula.
Por la tarde, mientras reforzaban la trinchera, sintió un mareo repentino. La vista se le nubló. El aire parecía no entrar a los pulmones. Se apoyó en la pared de tierra, respirando rápido, demasiado rápido.
No aquí. No ahora, se repetía.
Logró controlarse.
Pero el pánico ya había dejado su marca.
Cuando cayó la noche del segundo día, ya no esperaba que terminara.
Sabía que, de alguna forma, nunca lo haría.
La guerra apenas comenzaba.
Y él ya estaba perdiendo algo que no sabía nombrar.
<3