En cada palabra, un dolor profundo,
en cada suspiro, una herida en el alma.
Tu amargura me golpea como una ola
que arrastra mi ser hacia la desesperanza.
No sé cómo soportar tanta crueldad,
ni cuánto más aguantaré por tu amor.
¿Es acaso el dolor la moneda de cambio
para obtener un poco de tu calor?
¿Qué hice yo para merecer tu castigo,
para recibir tu odio sin razón?
Sigo aquí, resistiendo a tus embates,
esperando que cambie tu corazón.
Pero si tanto daño quieres hacerme,
si tu voz es un veneno envenenado,
tal vez sea mejor alejarme de ti,
antes de que mi amor sea destrozado.
Prefiero guardar los pedazos de mi alma,
rescatar lo poco que queda de paz,
que caer en el abismo de tu amargura
y perderme en la oscuridad sin final.