En un rincón de la tarde, donde la luz se despereza tímidamente, te veo, como un susurro entre las hojas de un sauce. Tus ojos son dos océanos, donde me pierdo,navegando entre las olas de tu risa, donde mi corazón ancla en cada palabra que brota de tus labios, un eco de promesas silentes.
Eres el instante dorado en que la brisa juega con mi cabello, el café que endulza mi mañana, el misterio que llama mi curiosidad como si el universo entero se concentrara en tu forma de ser. Cada gesto tuyo es un verso no escrito, una melodía que se desliza en el fondo de mi pecho.
Miro al horizonte, donde el sol se despide, y en cada ocaso creo que tú,con tu cabello desordenado y tu mirada chispeante,eres la luz que ilumina mis sombras,la estrella que asoma en la vastedad de mis sueños, un rayo de luna que se cuela entre mis pensamientos.
Cuando me hablas, las palabras son semillas que florecen en mi imaginación, jardines de posibilidades que crecen en el terreno fértil de mi corazón. En el murmullo sutil de tu voz, descubro secretos que sólo yo conozco, y el deseo de trazar caminos donde juntos podamos caminar, despojados de miedos y pretensiones.
Hay días en que el cielo se viste de colores que parecen reflejar tu esencia. Las nubes juegan a ser formas que narran historias de lo que podría ser, donde tú y yo, como dos constelaciones, nos encontramos en el vasto universo de los sentimientos.
A veces, la distancia se siente, como un hilo delgado que tensa mi anhelo,pero anhelo las risas,las miradas cómplices,esos momentos robados que se eternizan en mi memoria como un susurro de amor no dicho, una canción que ansío compartir.
Oh, chico de mis días, cada pequeño detalle es un ladrillo en la construcción de lo que podría ser nuestro mundo. Una sinfonía de risas, un baile de esperas, un abrazo que nos envuelve en la calidez de un futuro incierto.Te veo y el tiempo se detiene,como si el universo conspirara para que este instante sea eterno.
Así que aquí estoy, con mi corazón abierto, esperando el momento de la verdad, cuando las palabras fluyan como un río desbordado, y finalmente, pueda decirte que el chico que me gusta eres tú, el ecosistema de mis sueños y la melodía que deseo bailar, hacia el infinito.