La travesía de un primer amor

Capitulo 1

28 de agosto de 2016

¿Qué es el amor?

Para mucha gente el amor no existe y para otros es la magia más poderosa que existe en este universo, pero, ¿Qué es realmente el amor?

Si me lo preguntan a mí no sabría decirles con exactitud, yo lo veo de muchas maneras. Puedes amar a tu familia, a tus amigos, a la naturaleza, tu trabajo y, en especial, puedes amarte a ti mismo, eso sí creo que es lo más importante. Creo que es una de las palabras o conceptos más difíciles de definir porque cada persona ve el amor de una forma diferente y eso, en lo personal, es lo mejor que hay en el mundo. Es hermoso como en una sola persona hay un sinfín de ideas y definiciones, nosotros le damos sentido a las cosas y eso es realmente genial.

Ahora quizá ya quedo claro lo que es el amor, bueno más bien, ya quedo claro que el amor lo define cada uno, ahora tengo otra duda, ¿Cómo saber cuándo alguien es tu primer amor?

Eso es algo complicado porque al día de hoy no he conocido a mi primer amor.

Cuando iba en la secundaria conocí a muchos muchachos y cabe aclarar que no eran feos, no quiero decir que yo soy un monumento y que me voy a poner de exigente pero es la verdad, incluso recuerdo que muchos amigos me decían

¨él es el hombre perfecto para ti¨

Mencionaban mucho las cosas que compartíamos, como me trataba y que éramos un gran equipo de trabajo. Era muy cierto todo lo que decían sobre él, pero, por alguna razón yo nunca sentí algo más por él. Aún me pregunto porque jamás fuimos algo más cuando realmente se notaba que hubiésemos sido una linda pareja; creo que se la razón y no es para menos. Pasaron los años en la secundaria y jamás tuve novio ni un primer amor. Siempre estuve a la sombra de mis amigas, decían que yo era la segundona y que opacaba a la belleza de mi mejor amiga y que si ella estaba conmigo era solo por lastima.

Fue la etapa donde más bullying recibí pero también fue la etapa más divertida. Aún recuerdo todas las veces que fuimos a concursar con obras de teatro y ganamos. El lado bueno de todo esto fueron mis amigos, su apoyo y que éramos el mejor grupo de la secundaria (conste que eso lo decían los mismos profesores). Para ser sincera los extraño mucho y al día de hoy quisiera que esas visitas nocturnas de mis amigos continuaran.

Atte.

Adriana L.

 

 

Esas fueron algunas de las palabras que encontré en una nota que estaba entre libretas viejas.
¨Ya deberías tirar todo eso a la basura, solo acumulan polvo y quitan espacio¨

Solo escuchaba decir eso a mi compañera de departamento. Ella era muy ruda, pero pasar tanto tiempo juntas nos hizo muy amigas y ya toleraba ese tipo de comentarios.

  • No creas que porque somos amigas te voy a permitir que digas eso de mis cosas− decía terminando de recoger las ultimas cosas de mi escritorio− Solo lo haces para que no me vaya−
     
  • Por mi vete si quieres, no te necesito− decía ella saliendo de mi cuarto− aquí nadie es indispensable−
  • Ya, no te enojes y mejor pidamos algo para cenar o vamos a algún lugar que ya tengo hambre− dije yo mientras tocaba mi barriga y la frotaba.
  • Bueno, está bien, pero tú pagas ahora− dijo mientras iba por las llaves del auto− o no me digas que la nueva chef ya no tiene dinero−
  • No es eso− mencione cuando iba por mi bolso y un abrigo.

En efecto, ya era una chef, me había costado mucho conseguir mi carrera y más porque decidí hacer un diplomado en el Instituto Paul Bocuse. Fue difícil convencer a mis padres de que ese era mi sueño. Estudiar en el instituto de mi chef favorito era un sueño, hice todos los trámites en secreto y cuando recibí la noticia de que fui aceptada me emocione tanto que me metí a cursos intensivos para aprender francés y que no me fuera difícil vivir en ese país. Tenía casi 23 años cuando decidí irme a Francia, deje a mi familia y deje a mi mejor amiga, Lessly. La despedida con ella fue dolorosa pero sabíamos que terminando mi diplomado me iba a regresar para continuar trabajando y conseguir mi restaurante.

Creo que ella y César Eduardo son los únicos amigos que han estado conmigo hasta el día de hoy. Los demás, bueno, con ellos si hablo pero no tanto como con ellos. Recuerdo que Eduardo me regaló un cuchillo con mi nombre grabado y Lessly me dio un dije en forma de gorro de chef y un libro (mi favorito por cierto). Esa graduación fue muy especial, quien diría que un año después me iba a ir a otro país para continuar con mi sueño. No cabe duda que a pesar de todo lo malo que viví en la preparatoria obtuve el tesoro más grande, dos amigos incondicionales que no te juzgan y apoyan en todas tus locuras.




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