Fayrha
Despierto desorientada, con un zumbido ensordecedor en los oídos. Sacudo la cabeza y el ruido solo empeora. Siento sangre seca en mi rostro; el olor metálico invade mis fosas nasales.
—Oh, cariño, veo que el Destino te ha cuidado muy bien. Pero ahora, él no te salvará de las cosas que pasarán de aquí en adelante —escucho una voz burlona. Al levantar la cabeza, me encuentro con la mirada vacía de Oscuren.
El Destino siempre me advirtió de ella, y ahora la tengo frente a mí.
—Lo dice la persona que se dejó consumir por la oscuridad, o la misma oscuridad a la que voy a encarcelar después de quitarme estas cadenas —hablo con seguridad, sabiendo que se hace más fuerte cuando huele el miedo.
Suelta una carcajada escalofriante, pero lo único que siento es asco.
—Veo que tienes un espíritu muy fuerte. Vamos a ver cuánto tardas en hacerte pedazos, Fayrha —contesta. Con un gesto de su mano, crea una neblina oscura que me arropa, abrasándome la piel con un frío glacial que quema.
Soporto tanto como puedo. El ardor se intensifica y, sin poder evitarlo, suelto un grito de dolor.
Deshace la neblina con una sonrisa burlona.
—Oh, cariño, ¿estás bien? No me digas que tan rápido he quebrado tu espíritu.
Me toma del rostro con fuerza. Sus ojos son como un vacío insondable, donde no hay nada más que oscuridad y pesadillas.
—¿Creíste que con unas pocas quemaduras ya me volvería débil? Eres una ilusa. Veo que la oscuridad ya perdió su toque —hablo y río fuerte, como una loca, recordándole el verdadero origen de donde fuimos creadas para ser guardianas.
Su cara permanece neutral un segundo, pero luego una sonrisa escalofriante se dibuja en sus labios, erizándome la piel. Me mantengo imperturbable, negándome a demostrarle miedo.
Suelta una carcajada.
—Si crees que he terminado, déjame decirte que apenas estoy comenzando. No he perdido el toque; solo espera al regalo que te tengo al final.
Se acerca a mi oído y susurra con veneno:
—Si te hiciste fuerte desde adentro, desde adentro te romperás...
Coloca sus manos en mi cabeza y siento que todo se vuelve negro. Mi cuerpo se vuelve pesado. Estoy corriendo en un bosque y, justo cuando siento que encontraré una salida, algo me arrastra por el pie hacia una oscuridad que ya había olvidado.
Elysia
Miro a mi alrededor y solo veo árboles secos y retorcidos. Intento moverme, pero siento unas cadenas alrededor de mi cuerpo. Levanto la mirada y veo que estoy encadenada a un árbol marchito, como si fuera parte de él.
Me sacudo e intento liberarme, pero las cadenas son demasiado fuertes.
Una grieta dorada se abre en el aire y de ella sale la misma persona que se llevó a Fayrha. Camina hacia mí con una sonrisa burlona.
—Veo que despertaste, pero un poco tarde. La pelirroja y yo nos divertimos, pero creo que en poco tiempo se desvanecerá —contesta, soltando una risa escalofriante.
—¡Déjala ir! ¡Me tienes a mí, ella no tiene que estar aquí! ¡Suéltala! —alzo la voz. En un parpadeo, ya está frente a mí.
Me toma del cuello, presionando lo suficiente como para hacerme sentir su fuerza, pero sin llegar a estrangularme.
—Tú ves a inocentes; yo veo un juguete nuevo con el que jugar. Y más si el Destino en persona está ligado en esto... —contesta con veneno.
Cuando menos lo espero, comienza mi tortura. Mi visión se desvanece y, sin darme cuenta, la oscuridad comienza su juego.
"Desde adentro te haces fuerte y desde adentro te romperás..."
Miro a mi alrededor y lo único que veo es una espesa oscuridad. Un rayo pasa rápidamente cerca de mí. Un ardor se hace presente en mi brazo izquierdo, y luego otro en mi pierna. Grito cuando el dolor se hace insoportable.
De un momento a otro, siento que me lanzan contra algo duro. Miro hacia adelante y veo a Oscuren con una sonrisa maléfica.
—Te enseñaré qué es sufrir de verdad, cariño...
Intento levantarme, pero me toma del cuello, ahorcándome. Con su otra mano, la coloca en mi cabeza.
Otra vez, todo se vuelve oscuro, pero gritos e imágenes se hacen presentes. Sufrimiento, dolor y sangre. Las imágenes aparecen como si fueran recuerdos, y en todas ellas aparece Oscuren con una sonrisa escalofriante y su rostro lleno de sangre, con diferentes caras pero una misma advertencia y promesa que cumplir...