La última lágrima dorada.

Capitulo 37#

Erebos

​Viste mis tormentas y mis pesadillas. Te escondiste en el lugar donde el miedo y mi pasado no pueden llegar a atormentarme, y te quedaste allí, formando un escudo que me protege. Alejaste mis sombras, convirtiéndolas en días de sol. Mi pequeño tormento dorado, nunca te vayas de mi corazón y permanece ahí para siempre...

​El frío del bosque y la luz que desprende la barrera, como olas del mar, brillan mientras el ambiente se mantiene tranquilo; pero esta calma no es más que el preludio de la tormenta. El sentimiento de que algo malo va a pasar se aloja en mi interior de una manera aterradora.

Hoy no, por favor...

No me alejes de ella...

Lucha, por favor, y vuelve a mí...

Elysia

​Miro de reojo y veo a Oscuren, pero ahora es un hombre: el mismo que vi en el bosque al regresar del consejo.

​—Hola de nuevo, cariño... —habla como si se dirigiera a otra persona.

​—Por más que intentes quebrar mi espíritu, no lo lograrás —respondo con firmeza—. En esta versión o en cualquier otra, siempre serás la misma oscuridad vacía, intentando romper algo que jamás te daré.

​Se ríe de mis palabras y se transforma de nuevo en la Oscuren que me trajo aquí.

​—¿Y qué es lo que tú crees que yo quiero?

​—Mi rendición —contesto mientras respiro hondo, sin dejar de sonreír de forma escalofriante—. Soy una reina y no me voy a rendir ante ti.

​—En algún momento lo harás, todos lo han hecho... —responde ella con frialdad—. Siempre resisten al principio, pero al final acaban de rodillas ante mí. No serás la primera ni la última.

​La miro fijamente, sintiendo cómo una corriente eléctrica recorre mis venas.

​—Nunca lo haré, tenlo por seguro, Oscuren...

​Hablo mientras siento cómo, poco a poco, mi cuerpo se libera de sus ataduras. Ella me ataca, pero esquivo su golpe con rapidez. De reojo, veo una grieta: la misma por donde entró ella. Corro hacia el escape, pero justo antes de llegar, salgo volando por los aires.

​Mi cuerpo impacta contra el suelo con violencia. Me levanto lentamente, viendo cómo se acerca a mí mientras forma una espada con su propia oscuridad.

​—No vas a correr otra vez, princesita.

​—Me cansé de correr —respondo calmada, a pesar de mi respiración agitada—. ¿Y si mejor acabamos con esto de una vez por todas?



#4241 en Fantasía
#767 en Magia

En el texto hay: amor, oscuridad y luz, reino y destino

Editado: 14.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.