Elysia
La barrera mágica aparece ante mis ojos; al llegar, veo cómo del otro lado está Oscuren. Sonríe de forma escalofriante mientras más me acerco. De repente, aparece una chica e intenta cruzar la barrera, pero esta la expulsa por los aires sin dejar que la atraviese. Siento una descarga en mi cuerpo y el dolor me atraviesa. Caigo de rodillas y miro la escena pasar ante mí.
—Oh, cariño... veo que tu destino fue peor, querida alma —le dice Oscuren a la chica mientras ella se levanta, recuperándose—. Enamorarte de alguien que no puedes tener, alguien que no puedes tener a tu lado... Vaya que el destino es cruel.
—Libéralo, suéltalo y tómame a mí, pero a él no le hagas daño —su voz se rompe. Detrás de Oscuren aparece un hombre; su mirada está perdida y desprende una energía oscura.
—Cariño, ¿te sientes encadenado de alguna manera? —pregunta Oscuren con burla, rodeándolo con su oscuridad.
—Libéralo de tu hechizo... por favor —suplica ella, cayendo de rodillas.
—Mmm... déjame pensarlo —acerca al chico a la barrera. Esta intenta expulsarlo, pero Oscuren lo toma del rostro haciendo presión; luego lo suelta con fuerza y él cae inconsciente—. Ya lo liberé, pero no como esperabas.
Ríe con fuerza, burlándose.
—Garret... Garret, despierta... —la chica habla tartamudeando mientras su voz se quiebra con cada respiración. Siento cómo el aire se hace más pesado y el corazón me empieza a doler cada vez más fuerte.
—En este momento, tu querido Garret está teniendo una lucha entre la vida y la muerte —sentencia Oscuren con dureza, mirándola fríamente.
—No... mientes... estás mintiendo —la chica niega mientras las lágrimas corren por su rostro.
—La verdad es que ustedes nunca debieron conocerse. Ahora que lo pienso, esta vez cambié un poco la rutina; antes yo mataba primero al alma y después al espíritu... Bueno, ya me estoy aburriendo, muchas palabras. Acabemos con esto y a esperar al siguiente —habla sin importancia, como si lo que acababa de hacer fuera lo más normal del mundo. Crea una daga con su oscuridad y camina hacia donde está el hombre inconsciente.
—¡No lo toques! —grita la chica e intenta cruzar otra vez, pero la barrera la expulsa de nuevo. Sin importar el golpe, ella se arrastra hasta quedar a orillas de la barrera dorada. Suspira y deja correr las lágrimas.
—¿Ya te rendiste? Vaya teatro, ni yo soy tan dramática. Sabían su destino desde un principio y aun así fueron tan idiotas; conociendo el final que les esperaba, siguieron el curso de este —escupe cada palabra y sonríe de forma escalofriante. Levanta la cabeza del hombre; su rostro tiene marcas hechas por la barrera y la sangre corre por su piel—. Deberías luchar un poco más o decirle adiós a tu amada, ¿no crees?
Habla con burla, mirando a la chica, para luego degollarlo con un corte limpio, dejándolo sin vida. Su cuerpo se desvanece volviéndose escarcha, desapareciendo.
—Mmm... no hay cuerpo por el cual llorar... lástima —camina frente a la chica, quien se queda mirando el lugar donde hace un momento estuvo el hombre—. Últimamente están desapareciendo los cuerpos de los espíritus; eso es extraño, aunque en este mundo nada lo es realmente.
—Y eso es todo... seguirás haciendo esto una y otra vez... ¿no te cansas? —responde la chica con voz rota.
—No, la verdad no... pero no sé por qué te lo tomas así. Te diré la verdad, porque al final vas a morir de todos modos —contesta y traspasa la barrera, acercándose a ella—. En realidad, este no era su destino, pero ustedes son tan idiotas que tomaron sus lugares. Se amaron a pesar de no poder estar juntos por la barrera dorada —suelta una carcajada—. Tomaron el lugar del príncipe de tu reino y del espíritu que se encontraron mucho antes, pero como siempre, hay más idiotas en este mundo que interfieren.
Suspira cansada antes de acabar con ella. La toma del cuello y la chica la mira fríamente.
—Tú nunca conocerás el amor y terminarás fría como una piedra... si no soy yo, otro acabará contigo. Al final, el destino no termina de la misma forma; más adelante te darás cuenta —la respiración de la chica se corta poco a poco.
—Entonces que venga ante mí, aquí lo espero—le susurra al oído antes de romperle el cuello.
Despierto con dolor en todo el cuerpo mientras mi visión vuelve poco a poco.
—Esa fue la más aburrida ahora que lo pienso; creo que en ese momento no tenía inspiración para hacer su muerte mejor —suelta una carcajada—. Se amaron sin que el destino les diera la oportunidad de estar juntos, sin cruzar fronteras... y yo soy la cruel.
Se coloca frente a mí y me toma del rostro con dureza.
—Ay, ¿qué haré contigo? —habla mientras me mira con una chispa en los ojos. Veo aparecer detrás de ella una cabellera pelirroja que viene corriendo hacia nosotras. La miro con autoridad mientras formo una sonrisa.
—Adiós, Oscuren... —respondo. Ella me mira sin entender y, de repente, sale volando por los aires.
Fayrha se acerca a mí y me libera rápidamente.
—Oh, veo que se escapó mi pajarito de la jaula... —Oscuren se levanta y nos mira fríamente, sin perder su sonrisa asquerosa—. Cierto, la jaula tenía que ser de oro... bueno, ya te buscaremos una.
Mi ira y mi enojo fluyen, lanzando una onda expansiva hacia ella.
—¡Ya basta! —grito con fuerza, haciéndola retroceder. Veo cómo cae de rodillas, tomándose el abdomen que ahora sangra.
No esperamos más y corremos mientras Fayrha me guía. Vemos a lo lejos una grieta dorada.
—Esa es la salida... —habla agitada por el esfuerzo.
Corremos hacia ella, pero siento cómo me toman del brazo, me dan la vuelta rápidamente y me sujetan del cuello.
—¿En serio creen que pueden escapar de mí tan fácilmente? Me subestimas, querida Elysia.