EREBOS
Vemos cómo en la barrera empiezan a aparecer, de repente, destellos dorados. Miro al Destino y este observa la barrera preocupado; Daarlen está igual.
—¿Qué significa esto? —pregunto, volviendo a mirar la barrera.
—Están luchando —responde Destino mientras se acerca.
Nos aproximamos y, de pronto, Fayrha sale disparada por los aires desde la barrera y cae del otro lado. Daarlen y Destino corren hacia ella preocupados, mientras ella mira la barrera desesperada.
—Elysia... ¿por qué no salió Elysia? —pregunta desesperada. Cuando voy hacia ella, siento cómo algo en mi interior se rompe en mil pedazos. Miro al Destino y él me observa mientras suspira frustrado.
La barrera vuelve a soltar descargas doradas, cada vez más fuertes.
Flashback
Miro a Elysia en la biblioteca; observa por la ventana con una sonrisa mientras suelta una carcajada.
—Mi Elysia —susurro cuando estoy detrás de ella. Se asusta, pero al escucharme se calma—. Te asusté.
—¿Tú asustarme a mí? —Ríe y niega.
—Qué mentirosa —susurro. La abrazo por la espalda y coloco mi cabeza sobre su hombro, mirando lo que le hace tanta gracia.
Veo que es Daarlen, quien corre mientras Fayrha lo persigue con una bola de fuego. Río y le doy un beso en el cuello mientras Elysia ríe bajo.
—Pobre Daarlen, Fayrha acabará con él... —comenta Elysia con pena.
—Oye, de seguro se lo merece. Fayrha debe tener sus razones para lanzarle una bola de fuego —respondo riendo ante la situación—. Ojalá y apunte bien y le caiga encima...
Susurro bajo para que no me escuche, pero ella lo hace y me da un golpe.
—¡Auch!
—¡Erebos! —me habla enojada.
—Que solo era broma —respondo riendo. Ella niega y se suelta de mi abrazo, pero la tomo del brazo y la beso. Nos detenemos y unimos nuestras frentes—. O quizás no era broma... Total, la persona que tiene mi mundo de cabeza la tengo frente a mí en este momento: mi pequeño tormento dorado.
Ríe mientras me mira.
—¿Tanto así me amas?
—Tanto así, que me falta demostrártelo más...
Fin del Flashback
La barrera vuelve a resplandecer fuertemente y de ella salen dos personas más.
ELYSIA
Caemos al suelo mientras nuestros cuerpos ruedan por la tierra. Me levanto como puedo; mi respiración está agitada e intento controlarla. Pero, ¿saben qué? Al carajo el control. Sí, yo, la Reina, estoy mandando al carajo el control.
Miro a Oscuren levantándose mientras escupe sangre y ríe. Esta vez, rápidamente la tomo del cuello y clavo mi daga de forma amenazante.
—¡Detente ahora! ¡Ya basta!
—Vamos, hazlo. Acaba conmigo, adelante... ¿verdad, Destino? —contesta levantando la voz. Veo de reojo a los demás—. ¡Que acabe con tu pequeña Guardiana! ¡Si no lo hiciste tú, que lo haga ella!
—Elysia, no lo hagas —habla Destino con voz desesperada.
Frunzo el ceño y ella me mira con indiferencia.
—Te muestro cariño —responde Oscuren. Veo su mano moverse hacia mí y de repente crea una daga.
Me alejo, pero justo cuando va a apuñalarme, suelta el arma, se lleva las manos a la cabeza y empieza a gritar de dolor.
—¡Guardiana tonta! ¡Podrá ser tu cuerpo, pero la que tiene el control soy yo! —grita mientras cae de rodillas.
—Vhalrhys... —escucho un susurro de Destino mientras se acerca a ella.
—No te acerques o te mataré —le dice ella. Destino se arrodilla ante ella mientras la mira con lágrimas.
—Por favor, Oscuren... te lo suplico, devuélvemela —habla Destino con voz quebrada—. Devuélveme a mi Vhalrhys, te lo suplico.
Oscuren ríe con amargura mientras lo mira con odio.
—Ella es el pasado, un mapa que acabo de quemar. Y tú eres la nada, un lienzo en blanco... y yo, la oscuridad, soy la que tiene la brocha —responde Oscuren con dureza. Destino niega mientras las lágrimas corren por sus mejillas.
—Eso no es cierto. Ella está luchando. ¡Mi Guardiana está luchando! —contesta Destino—. Por eso nunca pudiste matarme; ella te lo impedía, ¿no es así?
La ira de Oscuren se refleja en sus ojos. Los cierra con fuerza y vuelve a abrirlos con una sonrisa amarga.
—Todo termina aquí, Destino... ahora.
En cuanto termina de decir eso, toma la daga y corre hacia mí para apuñalarme, pero alguien se interpone. Erebos... La daga se clava en su pecho.
Siento cómo todos los recuerdos vienen a mi mente como si mi mundo se acabara. Por un momento el mundo se vuelve negro; solo queda el recuerdo de Erebos riendo junto a mí. Por un momento mi mundo se quiebra y el silencio lo inunda todo.
—¡No! No... no... Erebos... —Lo sostengo, pero su cuerpo es muy pesado y ambos caemos al suelo. Veo cómo Oscuren ríe y Destino la aleja.
—Mi pequeño tormento dorado...
—No te vayas... no te vayas, quédate conmigo, Erebos... —Llevo mis manos a la herida e intento curarlo, pero no funciona.
—Estoy bien —contesta Erebos para tranquilizarme. Daarlen llega a su lado.
—Primo, por favor, tienes que luchar. No te puedes ir, te necesitamos —dice mientras lo mira preocupado y las lágrimas corren.
La herida tiene magia oscura formando una grieta; de alguna manera las sombras lo curan, pero lo siento frío. La carcajada de Oscuren se escucha en el lugar.
—Erebos, por favor, no me dejes... —hablo mientras sostengo su mano.
—Daarlen... cuida a Elysia —contesta con dificultad. Me mira a los ojos mientras siento cómo mi corazón se parte en dos. Lo miro y niego llorando—. Mi amada Elysia, donde sea que me lleve la oscuridad nunca logrará separarme de ti, recuérdalo... Volveré por ti, mi pequeño tormento dorado...
Pierde la conciencia.
—¡Erebos!
—Un nuevo Oscuro ha despertado. Ya cumplí mi promesa aquí, al parecer.
Mi ira hace que la mire rápidamente. Voy hacia ella mientras me observa con burla.
—Lo llenaste de oscuridad y yo voy a acabar con la tuya —hablo con furia. Llevo mis manos a su cabeza y dejo que mi poder fluya mientras ella grita de dolor.