La última lágrima dorada.

Capitulo 42#

EREBOS

​Despierto y me encuentro en mi habitación. Llevo la mano a mi cabeza; siento dolor y mareo. Me levanto con cuidado, pero el malestar empeora. Gruño cuando el dolor se hace más fuerte y camino hacia la ventana.

​Veo a través de ella mi reino. Escucho cómo abren la puerta rápidamente y veo a Daarlen correr hacia mí; me abraza. Frunzo el ceño y lo aparto.

​—Por fin despertaste, primo. Solo falta que Elysia despierte. De seguro, si vas con ella, lograrás que reaccione. Vamos, primo... —dice feliz, pero a la vez con ilusión, mientras me empuja un poco para que camine. Me alejo mientras lo miro confuso.

​—¿Elysia? ¿Quién es Elysia? —hablo, confundido.

​—Elysia... ¿Cómo no vas a recordar a Elysia, Erebos? Es una broma, ¿verdad? Ella es la persona que tanto amas... —contesta mientras me mira con un poco de esperanza y suspira—. Sé que fuiste consumido por la oscuridad, Erebos, pero sé que la puedes controlar. No te dejes manipular por ella...

"Es mentira... No conocemos a ninguna Elysia".

"Tú nunca has amado a nadie, Erebos".

"Amor... eso no es para ti".

​Escucho susurros y un mareo hace que me tambalee; me sostengo de una mesa cercana. Daarlen intenta acercarse, pero lo detengo.

​—No te me acerques —contesto secamente y suspiro con esfuerzo—. Si verdaderamente amara a esa chica como tú dices, nunca la habría olvidado, Daarlen. La oscuridad no me está manipulando; yo no amo a esa chica.

​Respiro agitadamente. Siento cómo una corriente eléctrica corre por todo mi cuerpo.

​—Ella es la persona que más amas... —Lo interrumpo lanzándole un jarrón para que se calle, pero él lo esquiva rápido.

"Nunca te amará nadie..."

"¿Quién te amaría, Erebos? ¿Quién amaría a una persona que fue consumida por la oscuridad?"

​Escucho voces en mi mente y siento cómo una parte de mí lucha contra ellas, pero no lo logra.

​—¡Silencio! —grito y llevo una mano a mi cabeza. Siento mi cuerpo temblar y miro a Daarlen—. No me hables más de esa chica que no conozco. Si alguna vez la amé como tú dices, de seguro la olvidé porque no me importaba tanto.

​—Te arrepentirás de lo que acabas de decir, Erebos. Solo espero que cuando Elysia despierte no te escuche decir esas palabras, porque nunca te lo vas a perdonar —responde mirándome con tristeza e impotencia mientras sale de la habitación, dando un fuerte portazo.

​Siento cómo algo dentro de mí se hace pedazos y la ira surge como una tormenta de la que no puedes escapar. Esas que te destruyen, como si te estuvieras traicionando a ti misma. Renunciando a algo, o a alguien, que un día amaste.

​Miro por donde se acaba de ir Daarlen y salgo de la habitación. Lo veo de lejos cruzar por uno de los pasillos; lo sigo y noto que entra a una de las habitaciones de invitados. Camino hacia allá; la puerta está entreabierta. Me asomo por la abertura y veo a una chica dormida en la cama. Junto a ella está sentada una joven pelirroja tomando su mano, mientras las lágrimas recorren su rostro. Daarlen la toma por los hombros; ella se levanta y lo abraza.

​—¿Por qué no despierta? Ya debería haberlo hecho... ¿Por qué no abre los ojos, Daarlen? —la escucho decir. Él la consuela mientras la abraza.

​Mi mirada vuelve a la chica en la cama. Siento cómo algo dentro de mí me dice que vaya junto a ella. Doy un paso para entrar...

"Nadie te va a amar..."

"Erebos, si vas con ella, vas a terminar herido... esa chica destruirá tu reino".

"Mátala... o ella lo hará contigo".

​Escucho susurros en mi cabeza y retrocedo.

"Hazlo, Erebos, ¿qué esperas? Acaba con ella".

​Cada vez se intensifican más. Me alejo de ese lugar, sintiendo mi respiración agitarse. Entro al salón del trono y me siento, tratando de calmarme.

"El Rey Erebos es débil..."

"Debes acabar con ella".

"Vas a destruir tu reino y acabarás con todos los que amas".

​Los susurros aumentan mientras trato de calmarme. De pronto, a mi mente llega una risa; ese sonido hace que mi corazón palpite descontroladamente, como si ya lo conociera.

"Un poco de luz para que sus sombras no lo atormenten, mi querido rey..."

​Llega a mi mente una voz familiar, pero el rostro de esa persona no lo recuerdo. Su voz es tan dulce y alegre que hace que los susurros desaparezcan. Por primera vez, ya no los escucho.



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En el texto hay: amor, oscuridad y luz, reino y destino

Editado: 10.05.2026

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