Y al final, todo esto es la otra cara de mi última carta. Mi final fue muy rápido, pero lo que cuenta son las huellas que dejé en este reino; aquellas que ahora serán las pesadillas de la historia que he creado en él. El nombre de Oscuren seguirá sonando, pues la oscuridad siempre estará al acecho, esperando el momento correcto para salir a divertirse con aquellas almas débiles..."
— Oscuren
EREBOS
¿Terminaré controlando mis sombras o dejaré que estas me controlen? Controlar o ser controlado. Vivir con la oscuridad en mi interior o dejar que la luz ilumine mi alma. Escuchar los susurros o... o dejar de escucharlos de una vez por todas.
Suspiro y desabrocho el botón de mi camisa para poder respirar.
—Rey Erebos... —escucho la voz de una sirvienta—. La señorita Lahyra lo busca.
Frunzo el ceño, confundido, hasta que me llega el recuerdo del día del consejo. En ese momento llega mi primo. ¿Por qué me negué a que la trajeran? ¿Por qué me opuse ese día?
—Dile a la señorita Lahyra que el Rey está indispuesto por ahora —responde Daarlen mientras se acerca.
—Pero, señor Daarlen, ella... —La interrumpe.
—Te puedes retirar. Ya te dije lo que le vas a decir —sentencia Daarlen. La sirvienta me mira esperando que yo diga algo.
—Vete —digo fríamente. Me levanto del trono mientras ella se retira y encaro a Daarlen—. ¿Qué estás haciendo?
—Me lo agradecerás más adelante, cuando recuperes la memoria. Te lo aseguro.
—Ella podría ser tu próxima reina, Daarlen. —Hablo, pero siento esas palabras amargas y carraspeo.
—¿Para qué buscarías una reina si ya tienes una en este reino? Aquella que hace latir ese corazón tuyo, aunque la oscuridad de tu mente la oculte. Si la recordaras, esa chica ni siquiera estaría aquí.
—Daarlen... —le advierto. Los susurros se hacen más fuertes.
—La única reina que aceptaré a tu lado será Elysia. Que te quede claro, Erebos —contesta Daarlen. Retrocede y señala el trono—. Ya me lo imagino: cuando despierte te darás cuenta de lo que hablo. Mientras tanto, aléjate de Lahyra.
—Tú no me vas a dar órdenes, Daarlen. Eres mi primo, pero recuerda que yo soy tu Rey —contesto mirándolo con frialdad.
—¿Entonces vas a aceptar ese compromiso? —pregunta enojado.
—Solo digo que no intervengas. Si llegara a aceptar, será mi problema —hablo secamente.
En ese instante, se abre la puerta del salón del trono. Entra una chica de cabello negro y ojos marrones, seguida por la sirvienta de antes.
—Rey Erebos, ¿me permite hablar un momento a solas con usted? —pregunta la chica.
—Señorita Lahyra, el Rey está ocupado en este momen... —Interrumpo a Daarlen levantando una mano para que calle.
Antes de que pueda hablar, aparece la chica pelirroja de antes. Entra mirándonos con frialdad y luego observa a Daarlen, molesta.
—Disculpen la interrupción. Solo vengo a avisar que ya tenemos fecha para regresar al Reino de Elysia —dice mirándome con furia. Daarlen intenta acercarse, pero ella levanta la mano—. No vamos a esperar a que tome una decisión, Rey.
—¿Quién eres y de qué estás hablando? —pregunto secamente. Ella no baja la mirada.
—Fayrha Dheershell, Guardiana de la Reina de Elysia —me desafía—. Mañana mismo, al amanecer, mi Reina Elysia y yo partiremos de regreso.
Daarlen suspira profundamente.
—¿Tu Reina ya despertó? —pregunto, sintiendo un vuelco en el pecho. Elysia...
—Aún no, pero lo hará en su reino. Así se sentirá en casa. —Busca algo en mi mirada y luego mira a Daarlen.
—Pero aquí se está recuperando más rápido, Fayrha. No es bueno que viaje en ese estado.
—El Reino de Elysia necesita a su Reina de regreso, Daarlen. No quiero que Elysia se decepcione cuando despierte y vea que algunas personas se han olvidado de su existencia —sentencia mirándome.
De repente, un fuerte estruendo sacude el castillo. Una sirvienta llega corriendo y le habla a Fayrha:
—La Reina...
Fayrha no espera a que termine; sale corriendo y Daarlen la sigue.
—Vete a tu habitación, Lahyra —ordeno frío antes de seguirlos.
Llegamos a la habitación. Fayrha intenta abrir la puerta, pero una fuerza la expulsa como un rayo y cae al suelo. Daarlen la ayuda a levantarse.
Flashback
Veo a una chica salir del bosque, al otro lado de la barrera. Se acerca y levanta la mano para tocarla.
—¿Qué es este lugar?
—Yo que tú no haría eso —contesto saliendo del bosque. Ella me busca con la mirada—. Delante de ti, cariño... a través de la barrera.
Su rostro está borroso.
Fin del Flashback
"¿Qué fue eso?", pienso. Miro la puerta; está cubierta por una barrera protectora. Fayrha se acerca de nuevo.
—Elysia... Elysia, soy yo, Fayrha —llama esperando respuesta.
—Todavía no ha despertado —dice Daarlen sosteniéndola.
—¿Entonces por qué la barrera? —pregunto.
—Debe ser su poder protegiéndola. Utilizó tanta fuerza para liberar a Vhalrhys que el agotamiento la está consumiendo. Su magia ha creado un escudo contra cualquier peligro externo hasta que despierte.
Fayrha me mira con rabia.
—Inténtalo tú —dice suspirando.
—No soy idiota. Si toco la barrera, me expulsará.
—No me detengas, Daarlen —dice Fayrha mirándolo, para luego dirigirse a mí—. Tengo una corazonada: a ti no te hará nada. Solo entra y llámala para que despierte; después haz lo que quieras.
—Tú no me vas a decir qué hacer —digo, estirando la mano.
"Es mentira... es una trampa para destruirte".
Retrocedo y me toco la cabeza. Los susurros se vuelven ensordecedores. Pero entonces, una risa melodiosa llega a mi mente. Erebos... Una voz dulce, alegre... y unos ojos miel. Siento que pierdo el control de mi poder. Me doy la vuelta y camino por los pasillos, huyendo de ese lugar.