La última lágrima dorada.

Capitulo 44#

ELYSIA

​Y así acabó nuestra historia. Fin... Lástima que en nuestra vida no acabó así. Erebos nunca volvió a la barrera mágica y yo no lo volví a esperar; me di cuenta de que ya no iba a regresar. Nos dimos cuenta de que esta nunca fue nuestra historia; siempre fue la del Destino y la Guardiana que fue consumida por la oscuridad, pero, al final, su amor logró derrumbar la barrera mágica.

​Suspiro mirando la frontera de los dos reinos: el Reino de Erebos y el mío. Aquella barrera nunca existió, pero el amor del Destino y la Guardiana sí fue real. La historia que nunca existió fue la mía con Erebos; la del alma y el espíritu, porque no siempre existe un final feliz o, al menos, en esta historia no lo hay. Fin.

​Aunque una parte de mí siente que esto no terminó así.

​Miro la frontera de nuestros reinos; siento como si algo me llamara al reino de Erebos. ¿Por qué siento que este no fue nuestro final? ¿Por qué presiento que todo esto no es real? Suspiro mirando al cielo mientras cierro los ojos buscando una respuesta. Siento cómo mi corazón palpita rápidamente, luchando con mi mente por querer ir a su reino. ¿Pero por qué siento esta necesidad de estar junto a él? Él no volvió a la frontera y yo me quedé con la esperanza de que regresaría...

​A mi mente llegan imágenes de él junto a mí. ¿Pero todo eso es cierto o es solo mi imaginación?

—Elysia...

—Mi pequeño tormento dorado...

​El recuerdo de su voz llega a mi mente. Niego y retrocedo; es mi imaginación. Me doy la vuelta para ir a mi reino. Siento cómo mi corazón palpita rápido y llevo mi mano al pecho. Mi mirada viaja a la frontera y veo una grieta dorada. Siento cómo todo mi cuerpo me grita que cruce. Miro alrededor y camino hacia ella; levanto mi mano para tocarla y a mi mente llegan imágenes de Erebos herido en el suelo.

​Una lágrima baja por mi mejilla. Esto es un sueño... Tengo que volver. Pero, ¿qué es lo que me espera al regresar? El recuerdo de su voz vuelve a mí:

"Mi amada Elysia, donde sea que me lleve la oscuridad, nunca logrará separarme de ti. Recuérdalo... volveré por ti, mi pequeño tormento dorado".

​Él está allá, esperando mi regreso. Una parte de mí me dice que está a salvo y con eso me basta para volver a donde está él. Mi corazón parece que se me fuera a salir del pecho; miro alrededor por última vez y cruzo la grieta dorada.

NARRADOR

​Todo el reino de Erebos sintió un estruendo que venía del castillo. El ruido provino de la habitación de aquel espíritu que está destinado al Rey; aquel cuyos recuerdos sobre ella habían sido borrados. Aun así, su lazo lo guio al pasillo donde estaba la habitación.

​El Rey miraba la puerta con nerviosismo; su corazón palpitaba tanto que sentía cómo, por un momento, las sombras quedaban en silencio y solo escuchaba su propio latir. Fayrha miraba con esperanza la puerta, deseando que se abriera y saliera Elysia, su amiga a la que quería tanto como a una hermana. Daarlen confiaba en que Elysia lograra que Erebos volviera a ser el de antes, porque él sabía que ella no solo era su amor, sino la luz que callaba sus sombras.

​Mientras todos esperaban, del otro lado, la Reina Elysia comenzaba a abrir los ojos.

ELYSIA

​Me levanto débilmente; la habitación está vacía. Miro la puerta y está cerrada, pero mi corazón me dice que él está allá afuera. Lágrimas bajan por mis mejillas y salgo como puedo de la habitación.

​—Erebos... —digo su nombre apenas salgo. Lo busco con la mirada y no lo encuentro. Veo a Fayrha venir hacia mí abrazándome.

—Por fin despiertas —habla mientras me sujeta y luego se limpia las lágrimas.

—Tenía que hacerlo en algún momento —contesto, buscando por el pasillo a Erebos. Mi corazón se hace cada vez más pequeño.

—¿Dónde está Erebos? —pregunto mirando a Fayrha. Daarlen me mira con pena y yo niego—. Él...

—Él está bien —dice Daarlen para calmarme.

—¿Y dónde está?

—Lo buscaré —responde él y se aleja por los pasillos.

​—Él estaba aquí hace un momento, lo sentí —susurro. Fayrha me ve con tristeza.

—Elysia... Erebos ya no es la persona que conociste. Sus recuerdos contigo... los olvidó.

​Mi corazón deja de latir por un momento.

—¿Qué dices, Fayrha? Eso no puede ser cierto... —Hablo mientras retrocedo, sintiendo como si me hubieran lanzado dagas al pecho. Miro hacia donde se fue Daarlen y camino a buscarlo. Eso no puede ser cierto.

​Llego al salón del trono. La puerta está entreabierta.

—¡YA BASTA, DAARLEN! —Escucho su voz. Es Erebos. Miro a través de la abertura; está discutiendo—. Tienes que ir, Elysia ya despertó —le dice Daarlen.

—Vas a seguir con lo de antes... —contesta él, seco—. ¿Elysia? ¿Quién es Elysia? Yo no conozco a ninguna Elysia.

​Mi corazón se rompe en mil pedazos. Ya no me recuerda. Me olvidó. ¿Cómo puedes olvidar a la persona que amaste? "Elysia, eres mi pequeño tormento dorado". El recuerdo de cómo me llamaba antes llega a mi mente. Me limpio las lágrimas y entro al salón del trono.

​Tendrás que volver a recordarme, Erebos. Porque yo no te olvidé y no pienso hacerlo. Si tengo que atravesar la oscuridad para encontrarte, lo haré. No se olvida lo que un día se amó. Nuestras miradas se encuentran y, como la primera vez, le sostengo la mirada mientras una lágrima traicionera baja por mi mejilla.

​—Tendrás que volver a recordarme, porque no pienso abandonarte, Erebos —hablo mientras siento mis emociones como un torbellino. Me acerco y lo tomo de las mejillas, buscando algo en su mirada que me diga que queda algo de nosotros. Mi mano va a su pecho y siento cómo su corazón palpita rápidamente. Él se aparta, pero la esperanza se aloja en mi corazón.

​—La mente puede olvidar, pero el corazón jamás lo hará —susurro para que solo él me escuche.



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En el texto hay: amor, oscuridad y luz, reino y destino

Editado: 10.05.2026

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