La última lágrima dorada.

Capitulo 46# Vhalrhys

VHALRHYS

​Veo la gran barrera dorada y me acerco a ella. Levanto mi mano para tocarla y esta desprende una luz cegadora que se expande por toda la superficie. Retrocedo cuando a mi mente llegan todos esos recuerdos, tanto los buenos como las pesadillas de los días en que Oscuren tenía el control de mi cuerpo.

​—Vhalrhys... —escucho la voz de Destino a mis espaldas.

​Me giro y lo miro a los ojos. Lágrimas bajan por su rostro mientras se acerca a mí.

​—Destino... —digo su nombre en un susurro. Con una sola mirada nos lo decimos todo; aquellos sentimientos que las palabras no alcanzan a explicar. Esas emociones que Oscuren quiso borrar fueron las mismas que, al final, me salvaron de la oscuridad que me consumía por dentro.

​Me acerco a él rápidamente y lo abrazo, mientras él me corresponde con la misma desesperación. Esto era exactamente lo que necesitaba para que mi corazón comenzara a sanar. Nos separamos solo un poco y juntamos nuestras frentes, dejando que el resto del mundo desaparezca. Cuando estamos juntos, lo demás siempre pasa a segundo plano. Él es mi Destino y yo soy su amada Guardiana; eso nos basta para enterrar el pasado y comenzar nuestro presente.

​—Un "te extrañé" no basta para expresar la falta que me hizo tu presencia, mi pequeña Guardiana —contesta Destino mientras me abraza de nuevo, como si temiera que fuera a desaparecer otra vez.

​—Mi querido Destino, no iré a ningún lado esta vez. No si tú no estás a mi lado —hablo, sosteniendo su rostro entre mis manos. Lo miro con un sentimiento inexplicable; las palabras se quedan cortas para lo que siento por él.

​Y es que él es mío. Si alguien se atreve a interponerse entre nosotros, más le vale pensarlo dos veces. Porque mi querido Destino ya tiene dueña.

​—¿Me echaste tanto de menos? —pregunto. Él parece pensarlo un segundo, niega con la cabeza y luego sonríe.

​—¿Un siglo entero esperando tu regreso te parece poco? —responde Destino, mirándome con ternura—. Esperaría lo que fuera, los años o los siglos que hicieran falta, porque eres tú, mi pequeña Guardiana. —Termina de hablar y, con un gesto cariñoso, me revuelve el cabello.

​—¡Destino! —protesto, porque sabe perfectamente que no me gusta que haga eso.

​—¿Qué? ¿Ya te enojaste? —bromea, volviendo a hacerlo mientras suelta una risa ligera.

​—¡Me la vas a pagar! —le advierto, arremetiendo contra él mientras él empieza a correr para que no lo atrape.

​Mi querido Destino... Quién diría que, a pesar de todo el tiempo que estuvimos separados, se siente como si los años jamás hubieran pasado. Seguimos teniendo la misma esencia; seguimos siendo los mismos. Solo que ahora no dejaremos que nadie nos separe. Si alguna vez volvemos a alejarnos, será porque nosotros lo decidimos, jamás por culpa de terceros.



#5373 en Fantasía
#1091 en Magia

En el texto hay: amor, oscuridad y luz, reino y destino

Editado: 04.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.