La Última Llama de Ardent

Capítulo 21: El torneo de los reclutas- Parte 2

El segundo día del torneo amaneció con un cielo despejado y un sol que calentaba las gradas de piedra.

Los reclutas se reunieron nuevamente en el campo de entrenamiento, ahora transformado en un auténtico escenario de combate. Las gradas de cemento estaban llenas, y el murmullo de las conversaciones llenaba el aire. La emoción era palpable.

El instructor subió a la plataforma central, seguido por la instructora de cabello gris. Su presencia imponente hizo que todos se callaran de inmediato.

—Hoy es la segunda ronda —anunció el instructor, con su voz grave—. Los combates serán más intensos. Solo los mejores avanzarán.

Los reclutas asintieron, con los puños apretados y la mirada fija en la plataforma.

—Los enfrentamientos serán los siguientes —dijo el instructor, leyendo una lista—.

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Combate 1: Maya contra un nuevo recluta

Maya subió a la plataforma con una sonrisa confiada. Su oponente era un chico alto y delgado, de cabello castaño y ojos marrones. Llevaba una espada de madera en una mano y un escudo en la otra.

—¡Comiencen! —gritó el instructor.

Maya atacó primero. Su espada, envuelta en llamas, se movió en un arco rápido hacia el costado del chico. Pero él levantó su escudo y bloqueó el golpe. El impacto fue fuerte, y el chico retrocedió varios pasos, pero no cayó.

—¡No está mal! —dijo el chico, con una sonrisa.

Maya frunció el ceño. No iba a dejar que ese desconocido la humillara. Concentró su Temt en sus piernas y se lanzó hacia él con una velocidad renovada. Su espada de fuego trazó un arco descendente, pero el chico la esquivó rodando por el suelo y contraatacó con una patada baja que golpeó la rodilla de Maya.

Maya sintió el dolor y cayó de rodillas. La sangre comenzó a brotar de un corte en su pierna.

—¡Maya! —gritó Lila desde las gradas.

Pero Maya no se rindió. Se levantó rápidamente y usó su magia de fuego para crear una cortina de llamas que obligó al chico a retroceder. Aprovechando la confusión, lanzó una patada giratoria que golpeó el costado del chico, haciéndolo tambalearse.

El chico respondió con un golpe directo a su rostro. La sangre brotó de la nariz de Maya, tiñendo sus labios de rojo. Escupió sangre y sonrió.

—¿Eso es todo? —preguntó.

El chico se lanzó de nuevo, pero Maya estaba preparada. Concentró su Temt en su brazo derecho, sintiendo cómo la energía fluía a través de sus músculos, aumentando su fuerza de manera notable. El Temt no solo reforzaba el cuerpo, sino que también amplificaba el daño de cada golpe, incluso con armas de madera. Golpeó con todas sus fuerzas el escudo del chico. El impacto fue tan fuerte que el escudo se partió en dos. El chico quedó desarmado y desprotegido. Maya levantó la pierna y le dio una patada en el pecho que lo mandó al suelo.

—Gana Maya —anunció el instructor.

Maya bajó de la plataforma, con la respiración agitada y la sangre goteando de su nariz. Su pierna sangraba y su rostro estaba magullado. Pero había ganado.

—Ese chico era más fuerte de lo que parecía —dijo, sentándose junto a sus compañeras.

—Pero ganaste —respondió Elia, con preocupación—. Aunque estás sangrando.

—Es solo una herida superficial —dijo Maya, secándose la sangre con el dorso de la mano—. No es nada.

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Combate 2: Kira contra una nueva recluta

Kira subió a la plataforma con una sonrisa segura, aunque sus ojos mostraban una chispa de tensión. Su oponente era una chica de cabello oscuro recogido en una cola de caballo, con ojos grises y una expresión seria. Llevaba una espada de madera y un escudo pequeño.

—¡Comiencen! —gritó el instructor.

Kira se lanzó hacia adelante, usando su magia de viento para aumentar su velocidad. Su espada se movió en un arco rápido, apuntando al costado de su oponente.

Pero la chica se movió con una velocidad que Kira no esperaba. Esquivó el golpe y contraatacó, su espada golpeando el brazo de Kira con una fuerza que la hizo retroceder. El Temt de la chica amplificaba el daño, y la sangre comenzó a brotar de la herida.

—¡Ella es de nivel tres! —pensó Kira, sintiendo el dolor.

El combate se volvió intenso. Kira se movía como una ráfaga, utilizando su viento para cambiar de dirección constantemente. Pero su oponente era más rápida, más fuerte y más precisa. Cada bloqueo de Kira era respondido con un contraataque que dejaba nuevas heridas en su cuerpo. La sangre comenzó a manchar su ropa de entrenamiento.

Kira no se rindió. Usó su viento para crear una ráfaga que desorientó a su oponente y, en ese instante, se lanzó hacia ella con todas sus fuerzas. Su espada golpeó el costado de la chica, haciéndola retroceder. Fue un buen golpe, pero no suficiente. La chica se recuperó rápidamente y contraatacó, golpeando el rostro de Kira con el codo. La sangre brotó de su labio partido.

A pesar del dolor, Kira siguió peleando. Pero la diferencia de nivel era evidente. Finalmente, la chica de cabello oscuro logró desarmar a Kira con un movimiento rápido, haciendo que su espada volara por el aire. Kira cayó de rodillas, con la cara ensangrentada y los brazos cubiertos de cortes.

—Gana Kaelen —anunció el instructor.

Kira bajó de la plataforma cojeando, con el rostro hinchado y la sangre corriendo por su barbilla. Maya y Lila corrieron hacia ella.

—¡Kira! —gritó Maya—. ¡Estás muy herida!

—No es nada —dijo Kira, escupiendo un poco de sangre—. Pero esa chica es increíble. No pude hacer nada.

—Pero la obligaste a esforzarse —dijo Lila, con su voz tranquila—. Eso es más de lo que muchos pueden decir.

Kira sonrió, mostrando los dientes manchados de sangre.

—Supongo que sí.

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Combate 3: Lila contra un recluta especializado en fuerza

Lila subió a la plataforma con su característica tranquilidad. Su oponente era un chico corpulento, con una armadura de madera y una maza en la mano.

—¡Comiencen! —gritó el instructor.



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En el texto hay: demonios, aventura, fantasia oscura

Editado: 26.08.2026

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