La Última Oportunidad

REGISTRO 16 "El espacio entre"

Cada botón del ascensor se encendía débil. El pequeño punto de luz marcaba un piso distinto. Jack golpeaba el cierre de su bandolera con la yema metálica de su dedo índice; la prótesis respondía con su propia música: clink… tic… clink… El motor del elevador roncaba bajo sus pies compartiendo el cansancio. La cabina se detuvo con una sacudida. Las puertas se abrieron y Jack salió con pasos inseguros; el cuerpo adolorido le exigía descanso… un lujo que no se podía permitir. El día recién despertaba y los pasillos todavía conservaban un mutismo roto por el altavoz que repetía mensajes familiares, ese mantra industrial que acompañaba a todos.
“Aviso: el riego automático iniciará en treinta segundos. Abandonen las zonas verdes si no desean contacto directo.”
“Comunicado urgente: el contenedor de semillas intervenidas del laboratorio C1 requiere cierre manual. Se solicita al técnico más cercano intervenir.”

Al cruzar el pasillo directo al primer laboratorio sintió una brisa muerta en la nuca. Se llevó la mano a la cara hinchada; aún tenía en los labios el sabor metálico de su sangre. A un costado, el dispensador de cubrebocas le ofrecía una salida para ocultar sus heridas. Lo tomó sin dudar. Los engranajes de sus nudillos hacian ruidos incomodos. Ajustó la tela sobre el rostro, inhaló despacio y pasó su tarjeta por el lector. La puerta respondió revelando el interior.
Isaak y los otros investigadores estaban al fondo, la luz blanca en sus rostros resaltaba su incomodidad, todos giraron la cabeza al mismo tiempo. Jack se quedó alli, Luego dio un paso, después otro, y se sentó en el primer escritorio solitario. Isaak dudó si debía acercarse; terminó murmurando junto a sus compañeros.

Jack abrió su bandolera y sacó la Kronenko. La dejó sobre la mesa aunque la maniobra le arrancó un ardor en los dedos sin uñas. Tecleó despacio sin hacer tanta presión; la luz verde se reflejó en su cara. En la pantalla, una notificación parpadeaba en la parte inferior. Deslizó el dedo para abrir el archivo. Intentó tragarse el gemido que le subía al mover la mano. La vista se le escapaba, las letras saltaban en su rostro.
«Incremento del diecisiete punto algo… regulador bioenergético… compatible con la fisiología estándar…»
Susurró cada palabra para mantenerla en su cabeza. La frase era impecable en el papel, pero dentro de su mente no estaban ordenadas. La pantalla refulgía demasiado o quizá su visión se duplicaba. El dolor le subió por el brazo pero siguió leyendo mientras los párpados se le entumecían.

La silla a su lado se movió. Dio un sobresalto.
Isaak había llegado con esa expresión de perro cansado que nunca sabe como ocultar.
—¿Sabes por qué nos convocaron? —preguntó, desconcertado.

Jack negó. La puerta volvió a abrirse; Petryck cruzó con la misma mirada perdida. Los observó y caminó hacia ellos dejandose caer en la silla contigua. Se inclinó sobre la mesa.
—Antes de que digan algo, yo tampoco sé qué hago aquí.

—Quizá solo es un testeo de rutina —murmuró Isaak, intentando creerlo.

El altavoz al fondo del pasillo abrió paso a otra frase automática.
«Último aviso de integración al laboratorio B2. La orientación dará inicio en breve.»
El grupo intercambió miradas inquietas. Isaak se llevó las manos a la boca se arrancó un pedazo de uña, los pies repiqueteando contra el piso haciendo vibrar la mesa más cercana. Jack lo observó de reojo con una ceja levantada; sentía otra vez ese nudo, una bola de hilo que no podía desatarse. Pensamientos improbables le atravesaron la cabeza. La idea de que su padre hubiese descubierto le pinchó la nuca. Aunque esa sospecha no tenía sentido: a sus costados había más compañeros, todos con la expresión gris de la rutina. Nada en ellos anunciaba problemas.

Alguien más entró a la sala. Rovgart entró ajustándose la corbata. A su lado avanzaba Helene, envuelta en su propio perfume (una fragancia de néctar que dejaba una estela pegajosa en el aire) y caminaba con una elegancia que parecía desafiar lo que rodeaba al lugar. Jack apenas la vio y los ojos se le abrieron sin permiso. Detrás de ambos venía Alya, empujando un carrito con ambas manos y llevando en el rostro los labios suavemente curvados.
Rovgart llegó al frente de la sala. Sacó de su bolsillo una tiza blanca que chirrió al tocar el pizarrón oscuro; el polvo se esparció tras las letras "Simulacro de categorización."

Petryck se llevó una mano a la frente. Isaak soltó un suspiro. Quizá el primero del día. Jack, en cambio, sintió que algo dentro de él presionando. Se aferró la kronenko. Uno de sus dedos empezó a golpear la carcasa con un clack-clack-clack que terminó en un krk! La muñeca giraba en círculos sacudiendo los nudillos.

Rovgart se aclaró la voz.
—Buen inicio de ciclo, camaradas. Un placer tenerlos aquí para el primer testeo de capacidades. Puede que muchos no esperaran esta convocatoria; la administración decidió omitir avisos previos respecto a la selección de candidatos. Pero créanme: si están aquí es porque se confía en sus aptitudes avanzadas. Ustedes poseen las herramientas necesarias para demostrarlo, incluso bajo presión o en circunstancias variables.— pensó antes de continuar y responder la pregunta que nadie quería hacer.—La organización necesita que todos los operarios de áreas técnicas tengan conocimientos generales mínimos de bioseguridad, química básica, lectura de protocolos y evaluación de riesgos.

La sala aguardó.
Jack se recargó en la silla; el dolor estiraba sus músculos, aún le faltaba el aire por el dolor. Necesitaba ese descanso urgente, un respiro que le devolviera algo de humanidad, aunque no podía permitirse mostrarse así frente a su padre. Mantuvo la mirada fija al frente con esa convicción que es más instinto de supervivencia que orgullo. Las letras del pizarrón se desdoblaban delante de él, se ondeaban burlándose al no poder ser leídas.
“Reconocimiento de bioelectricidad pasiva.”
“Análisis de fluidos vegetales y reactivos.”
“Mapas bioeléctricos.”




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.