La Última Resistencia

CAPÍTULO 1 Ganado

Paff.

—¡No, por favor!

Un repentino estruendo resonó desde una de las destartaladas casas de la colonia, alertando a los mugrosos y cansados humanos que estaban alrededor. Instintivamente, todos posaron sus miradas en la casa; esta era un precario edificio construido mezclando estructuras de metal y ladrillo, creando una rústica amalgama que apenas se mantenía de pie.

La casa tembló ligeramente y luego un rugido atronador sonó desde el interior, seguido de gritos desesperados de lo que parecía ser un niño pequeño.

—¡Por favor, no se la lleven!

Otro golpe resonó dentro de la casa y luego la puerta de madera salió volando por los aires, aterrizando a pocos metros de distancia y levantando una nube de polvo y astillas. Pronto, desde dentro de la oscuridad de la destartalada casa, emergió la imponente figura de un monstruo humanoide de más de dos metros de altura.

La bestia era una quimera entre varios animales: cabeza de zorro adornada con un par de cuernos negros, cuerpo de oso y patas de águila. Su cuerpo estaba recubierto por una tosca armadura hecha de metal soldado y de su cintura colgaba una gigante hacha de batalla. En sus hombros, la gigante quimera cargaba a una mujer de unos 30 años.

La mujer balanceaba inconsciente su cabeza sobre la espalda del monstruo, mientras las lágrimas aún salían de sus ojos cerrados. La muchacha era hermosa, pero poseía ciertos rasgos peculiares: un par de cuernos negros adornaban su cabeza; además, terribles marcas negras, parecidas a venas, circulaban por toda su piel creando un mapa tétrico y deforme.

El monstruo dio un paso, luego otro, mientras lanzaba miradas furtivas a su alrededor, a los humanos que lo rodeaban y lo miraban con miedo, resignación y un poco de odio.

—¡Por favor, no!

Un grito ahogado salió de dentro de la casa solo para que, un par de segundos después, de ella saliera corriendo la pequeña figura de un niño de no más de 10 años. El niño, con moretones en sus brazos y ojos enrojecidos por el llanto, corrió hacia el monstruo, agarrando a la joven por uno de los brazos que colgaban por la espalda de la imponente criatura y tirando de ella.

Al sentir los pequeños tirones de su presa, la criatura se detuvo por unos momentos y luego se dio la vuelta lanzando un suspiro de irritación.

—¡Deja de molestar de una maldita vez, pequeña basura! —gritó el monstruo mientras empujaba al niño hacia atrás con una de sus manos y luego la dirigía hacia la empuñadura de su hacha—. Vuelve a interponerte una vez más y te haré picadillo, maldita alimaña.

Todos los humanos a su alrededor miraban la escena con rostros cansados y sombríos. A nadie le gustaba lo que estaba pasando, pero nadie movió un dedo. Después de todo, ¿qué podían hacer? Todos ellos eran solo un puñado de débiles y hambrientas criaturas contra un ser que podía matarlos en un santiamén si quería. Por más que quisieran, no podían hacer nada.

El niño cayó al suelo de tierra tras ser empujado y luego se puso rápidamente de pie, corriendo nuevamente hacia el monstruo.

—¡Suelta a mi madre! —gritó a todo pulmón mientras agarraba una piedra del suelo, listo para lanzarla.

Al verlo, el monstruo simplemente suspiró y luego levantó un poco su pie para dar un pisotón que hizo temblar el suelo a su alrededor, provocando que el niño perdiera el equilibrio y cayera al suelo. Cuando el niño alzó la cabeza, pudo ver cómo el monstruo estaba frente a él, con su hacha levantada, sostenida en una de sus manos.

—Me cansaste, niño —dijo el monstruo mientras apretaba con más fuerza el mango de su arma.

Los humanos a su alrededor se pusieron tensos, mirando el arma y al monstruo. Pronto su indignación y rabia creció; sin embargo, nadie hizo nada. Algunos continuaron viendo la escena con ojos sombríos, otros en cambio, no aguantaron más y simplemente se retiraron.

El niño se congeló. Sus ojos se clavaron en el filo desgastado del arma mientras que su alma se llenaba de pánico y terror. Quería correr, quería huir, quería rescatar a su madre... pero su cuerpo no respondía.

El monstruo suspiró por última vez y luego dejó que el arma cayera hacia el cuerpo del niño. Sin embargo, antes de que esta pudiera cortarlo, una pequeña figura se movió rápidamente saliendo de uno de los lugares donde estaban los humanos; agarró al niño, atrayéndolo hacia ella y salvándolo por poco de ser cortado en dos.

—¿Qué mierda estás haciendo?

Sentada a tan solo unos centímetros del lugar donde estaba parado el monstruo, se encontraba una joven de unos 16 años. La joven sostenía en sus brazos a un lastimoso niño de no más de 10 años, el cual tenía los ojos muy abiertos, aún en estado de shock. La joven miró al niño en sus brazos por un momento y luego dirigió sus ojos hacia el monstruo; había miedo, odio, cansancio y un poco de determinación en sus hermosos ojos rojos.

Mirándola por unos momentos, el monstruo dio un paso adelante y luego apretó el mango de su arma con más fuerza.

—¡¿Qué te crees que eres para hablarme así, maldita mocosa?! —dijo el monstruo mientras una rabia fría se reflejaba en sus ojos.

—Te estoy haciendo un favor, tarado —dijo la joven mientras su cuerpo temblaba ligeramente sometida a la mirada de la quimera—. ¿Piensas que el Gran Señor te perdonará si destruyes algo de su pertenencia?

El monstruo la miró por unos momentos y luego se río.

—¿Y por qué piensas que ustedes son importantes, mocosa? No son nada más que ganado para nosotros —la voz del monstruo resonó por el lugar haciendo que algunos de los humanos a su alrededor temblasen.

—Porque no somos ganado común, tarado —dijo la muchacha, estremeciéndose al ver cómo el monstruo apretaba más el mango de su hacha tras escuchar el insulto—. Este niño es hijo de una corrupta. En cuanto a mí, pues... —la muchacha dudó por unos momentos y luego levantó la manga derecha de su andrajosa camisa, revelando su piel y las marcas negras como venas que la adornaban—. Como puedes ver, ya he sido infectada. Así que, a menos que quieras destruir mercancía valiosa, te sugiero que te retires.



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En el texto hay: monstruos, misterio, peleas epicas

Editado: 27.03.2026

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