Desde el inicio del mundo todo era tranquilo, había valles en los lugares más remotos, las montañas más altas del mundo que la humanidad jamás ha visto, tranquilidad por donde el viento viajara, pero todo acabo como llego la tranquilidad también se fue.
Toda mi vida he estado resguardada en este sótano, bueno estoy alardeando no fue toda, pero ya ni si quiera recuerdo como es el mundo de afuera, el mundo que ahora reinan los monstros, a los que me ha contado mi abuela hasta el día de hoy es espantoso, desearía salir algún día, pero si saliera me espera un infierno o tal vez no. Mi mayor temor es que un monstro o peor aún el ser más horripilante que se pudo para en la fas de la tierra el Groumgli esa criatura me llega a encontrar es mi perdición, me haría cosas terribles o no sé cuál es su plan conmigo, pero me quiere a toda costa.
Lo que se dé él es identificarlo tiene una gran habilidad de camuflaje, de su cuerpo emana un terrible olor, a su alrededor se siente un gran dolor y angustio lo transfiere a un ser vivo y disfruta su sufrimiento, él se alimenta del dolor de los demás, a pesar de ello no se puede confiar mucho ya que es muy astuto, nunca lo he visto en mi vida, espero jamás hacerlo.
Soy Marissa Reymal Crowns, casi toda mi vida he estado escondida en este sótano, aunque no toda mi vida me la he pasado a qui, como algunas pensarán, sino que hasta los 10 años viví mis últimos momentos allá en el exterior, respirando aire fresco, el sol quemando mi piel blanca, me encantaba sentir el sol en mi piel cuando estaba en el río, aún más me gustaba aventarme de la roca más alta que hubiera y caer, pero todo eso realmente se acabó.
Tengo 8 años oculta y hoy 15 de lirda, estoy cumpliendo mis 18 años, aunque he perdido toda noción de cómo es el mundo del exterior. A los 10 años aparecieron de repente, o tal vez no es la frase que siempre me he hecho, ellos ya estaban aquí o tal vez nosotros invadimos su pueblo.
Bueno, eso no sabría con exactitud si ellos ya estaban mucho antes de que apareciera el primer humano sobre la tierra, conozco muy poco sobre ellos, los libros de historia no me dicen mucho solo se comenta demasiado de una guerra de la cual hasta el día de hoy sigue, sangres derramadas de guerreros muertos en batalla, las guerras me desagradan demasiado no me gustan la pérdida de vidas inocentes.
Aunque a un sueño, el día de poder salir de aquí ver lo que me rodea, aunque con los orificios yo puedo ver desde aquí abajo que es hermoso, aunque sé que hay lugares horribles.
Mi abuela sale de viajes y hace intercambios de productos como ungüentos medicinales que ella misma hace por comida, ropa, calzado o algo que lleguemos a ocupar aquí eso es lo que a mí me ha contado sobre todo no he visto esos ungüentos de los que tanto me ha dicho.
En ocasiones siento pavor de que le llegara a pasar algo, en esos viajes que realiza, en algunas ocasiones tarda mucho y me aterrada la idea que ya no pueda regresar, saberlo sería difícil estando encerrada, espero que siempre estemos a salvo y juntas.
Tan sumida en mis pensamientos que no noté a la hora de que mi abuela entró.
-Feliz cumpleaños, princesa.
-Ah... abuela, no me di cuenta de que acabas de entrar. - Ver la entrar me llena de una profunda alegría. - Es lo que creo que es...
- Si, pequeña te hice la tarta de moras silvestres que tanto te gustan.
-Gracias abuela, por este gesto y por siempre estar a mi lado. - Digo al momento que me salen lágrimas.
-Mi niña. - Me dice con algo de tristeza en su voz. -Tengo algo importante que decirte.
- ¿Y que es abuela? - Pregunto confundida
La noto nerviosa, respira hondo, algo no está bien. - Tienes que empacar todo que nos vamos a...
- ¿Qué?, como que voy a salir después de tantos años, y a qué lugar iremos. - Le digo interrumpiendo y alegre al mismo tiempo.
- El lugar al que iremos no te lo puedo decir a un hasta que lleguemos, empaca lo que puedas llevar en el baúl, lo antes posible que nos iremos en dos días. - Me dice y se va.
Me levando de la silla, empezando a empacar todo lo que pueda llevar, pero me quedo con una duda, donde será el lugar al que mi abuela me llevara, o tal vez vamos a durar mucho tiempo fuera de casa, empaque unas cuantas cosas depositando el baúl en un pequeño sistema de montacargas, que conduce hacia arriba recuerdo aun el día que mi papá lo construyo para mí.
Dejando los recuerdos por un lado continúo aguardando cosas muy preciadas para mí, encontrando miles de recuerdos que me hacen viajar a mis momentos felices, encuentro retratos que creí perdidas al ver las, una en particular llama mi atención la veo y encuentro algo raro en ella, estamos todos papá, mamá, abuela, yo y una figura extraña se mira al fondo del bosque viéndonos fijamente, pero no le tomo importancia ya que a lo mejor no es nada.
Al caer la noche me acuesto rendida. Con el sueño por encima, se me pasa cuando de repente empiezo a oler un aroma, temiendo despierto, agitada en la oscuridad del sótano las velas que tenía encendidas algunas velas, miro a todos lados sin saber qué pasa, me en vuelvo en las sábanas como si eso me llegará a calmar y funciono a los pocos minutos me dormí con la incertidumbre de aquello que percibí.
A la mañana siguiente me despierto quedando con la duda de que haiga sido todo eso, no sé si contarle a mi abuela o no.
- ¿Que te sucede? - Me pregunta
- No es nada abuela, solo que no dormí bien anoche. - Digo ocultando lo sucedido de anoche.
-Ya está todo listo para irnos.
- Si solo me falta subir una última cosa, pero dijiste que partiríamos dentro de dos días.
- Lo sé, solo date prisa, que deseo partir con luz de día.
-Claro. - Solo digo llendo por última vez al sótano con algo de nostalgias, al no saber si regresare.
Repaso por ultima ves el piso de madera vieja, el pasillo largo poco iluminado, llegando al acceso que hay para entrar al sótano, bajo por las escaleras viejas, al topar el fondo entro a la habitación, agarro un bolso grande que es lo último que queda en la triste y vacía habitación agarrándolo y alejándome de todo salgo, donde me espera mi abuela.